En la autopista vemos muchas señales, símbolos significantes que nos dicen
realidades abstraídas, la distancia entre puntos, órdenes al conductor,
información variada, etc. El conjunto de esa realidad abstraída es llamada
hiper-realidad, y es el prototipo de dos caminos, el de medios útiles y
el del pandemonismo.
El universo personal que hemos analizado en la entrada 'El final' es el enemigo que tiene que combatirse por la verdad objetiva del catolicismo. Las realidades imaginarias, subjetivas, falsas, son todo lo que está mal con el mundo porque, partiendo de la hiper-realidad, entronizan a la mentira, y esta negación de la realidad objetiva es el objetivo del demonio.
Este
mundo que avala, que vela por esta religión del anticristo, es un mundo
pandemonico, porque
todos los demonios hacen su habitáculo en la tierra de forma secreta, de
forma democrática han dividido el poder y autoridad de las gentes en el
mundo, se emanan sobre sus adeptos obligándolos a ser sus propios
dioses. Pandemonium.
El
mundo se llena de idolatría con éstas mentiras, con la imaginación que
no contempla la realidad sino que fabrica realidades propias,
personales, para satisfacer apetitos desbordados e ilícitos,
inspiraciones satánicas.Y lo hace todo justificándose en ese pandemonio, el pandemonismo.
En
todo esto, cabe resaltar el papel del psicoanálisis, la interpretación
de un supuesto subconsciente, no es más que la versión moderna de la
hechicería supersticiosa. De un iniciado o artíficie que interpreta
ominosas señales de la desconocida naturaleza que el hombre teme. Pero
en realidad no es más que un demonio en forma humana que usa de puro
charlatanería para artificiar mentiras. En éste sentido, todos los pandemonistas son psicoanalistas, ponen su mirada en el mundo y abstraen utopías satánicas donde Dios es ocioso, satanismo puro porque en tal realidad lo único que liberaría al hombre sería el conocimiento, la gnosis(!); realmente nada es nuevo bajo el sol, el diablo en realidad solo tenía una herramienta, porque el mal es en su falta de esencia real indiferenciado, mesma cosa, mutantis mutantis, pero la mesma cosa al final.
Para que existan estas realidades subjetivas tienen que negarnos a nosotros, tienen que decir 'todos tienen la razón!... menos ustedes'. Y nosotros que creemos en la verdad objetiva, por el contrario, decimos 'todos están equivocados menos nosotros'. Como solo uno de los dos puede tener la razón, todos los que no están con nosotros están en nuestra contra, y como acabamos de ver: todos los que están en nuestra contra no son humanos; nuestros enemigos son enemigos de la humanidad.
Este es el adversario de todas las épocas.