domingo, 20 de octubre de 2024

Deja de borrar tus entradas Plineando me tienes harto.

En la entrada 'expresión cultural' terminé diciendo que las cosas creadas son por naturaleza efímeras y por eso no tienen el valor de la visión beatífica. Pero ahora creo que falta añadir unos detalles aquí.

Si me han leído habrán visto que a veces sito a un tal 'Plineando', si intentan buscar sus entradas verán que el muy... las tiene todas borradas, y no le puedo ni preguntar por qué c- diantres hace eso. Me irrita mucho.

Si es acaso por lo mismo que dije en ésa entrada, que como estos escritos son algo efímero no vale la pena hacer ataduras emocionales a los mismos por lo que borrarlos nos recuerda nuestra naturaleza transigente... sería un bonito símbolo, si fueses budista. Sí, el soto zen tiene muchos ritos de crear algo bonito que es periódicamente destruido, porque el budista siendo un nihilista secreto niega la esencia de las cosas.

Pero las creaciones, como son también las cosas culturales tal cual es el folclor o las nacionalidades, tienen un valor que trasciende lo mundano. Como dije en la entrada Ritos, marqué en negrita que el cielo del hombre es algo creado. El hombre no es solo espíritu, es carne, por eso en el Apocalipsis Juan dice que después de la resurrección general los bienaventurados construyen su casa y viven en ella, lo cual es porque mientras vivimos todo lo que tenemos cuando muramos alguien más lo va a usar, pero después de la resurrección esto ya no será así, tendremos cosas y seremos felices. 

No negamos que la visión beatífica sea el fin de la vida cristiana, decimos que la visión beatífica no sería satisfactoria para el cuerpo y sus sentidos si no tenemos una casa, sin una cosa en donde pongamos nuestros elementos constituyentes. Si creemos que de verdad existe esa vida idílica donde los animales carnívoros se hacen mansos, y donde los astros brillan distinto, entonces no tiene sentido negar la carne; santo Tomas de Aquino nos dice que precisamente el alma será más feliz resucitada con el cuerpo glorioso del nuevo Adán, y si creemos que en efecto el hombre es la suma de la creación, cabe que toda la creación sea ahora nuestra sede, sin limite para donde podamos vivir. El P. Castellani incluso decía que las mismas estrellas y sus planetas, que no tienen vida alguna porque solo la tierra es el lugar donde Dios plantó vida, ahora serán pobladas.

Finalmente, como el instante de ahora está hecho de todo lo que llevó a él, el hombre renacido está hecho de una creación renacida; cabe creer que todas nuestras obras en el mundo, si fueron justas y deiformes, han de estar ahí también de alguna forma.

domingo, 13 de octubre de 2024

Creando Cultura.

Tácita (de donde viene la palabra taciturno) era la musa predilecta de Numa, y es el silencio, el callar, el mutear. Y es la solución a la obstinada actitud que uno toma siempre contra los pareceres ajenos; si de verdad es imposible encontrar algo digno de alabar en aquel que nos molesta, sea porque es un hereje o pagano o demás, es mejor callar.

Y porque no hay erroris tan grande no contenga al menos un kernel de veritas, siempre es una gracia, por cuan ínfima que sea, escuchar los pareceres ajenos y no perderlos pensando que son todo error. Y aun los pareceres profanos, de cosas ajenas a la religio pueden servir para el culto.

Como se ha dicho en otras entradas, la información mundana, o profana, puede ser útil, empero, todo relleno mundano e idolátrico debe serle quitado para que tenga utilidad; para que la sustancia cristiana le sea impuesta. 
Llamemos entonces a ésto como medios útiles, aquellos que tienen un arcano uránico y que no pasan a llevar la ley cristiana.
 
Así como hay información que no valió la pena añadir a la biblia, y que es meramente inferida por el escritor santo, así también hay mucho pero mucho contenido profano que no vale la pena archivar, como se ha dicho en entradas previas.

Una de estas cosas profanas que pensaba yo era en total inútil era el patriotismo. Mas ahora encuentro que las nacionalidades son como ficciones, y como tal podrán ser métodos de salvación útiles para algunos. Si la pasión patriótica mueve a uno a actuar, aunque sea en el velado espacio bariónico, bajo un arcano que habla de la patria celestial, entonces es una pasión útil.

Si bien, he dicho en otra entrada que hay naciones que de verdad no merecen existir, porque no se halla en ellas rastro del Mysterium Fidei, nada impide que uno empiece una nación de cero, cosa más sencilla de lo que parece: ya que crear una cultura es crear una nación, es crear una ficción, una narración. 

Porque la cultura es una invención, es la visión que un grupo tiene de su pasado en comunidad, que no tiene porque depender de la historia verídica. Claro que no obviemos que existe una verdad empírica que no puede ser negada, pero si esa narrativa es lo que acabamos de describir como medio útil, entonces Dios permitirá su dilatación aunque no sea totalmente verdadero.

En la biblia las naciones son cosa real, pero también (como es digno de parábolas) son símbolos bariónicos para realidades uránicas. Símil modo son las ficciones símbolos imaginarios de realidades espirituales, que según Tolkien, encierran un kernel de veritas, tal podría uno ver en los intentos Ad Gentes que los jesuitas hacían.
 
Uno, por ejemplo, respeta al emperador no porque es bueno, sino porque es en su realeza un significante de la realeza Divina de Dios (que uno podría entender esto viendo el arcano del triunfo romano que analizamos en su respectiva entrada, por ejemplo).

Vemos en Edom el símbolo uránico de los incrédulos y necios, pero olvidamos que al final de su historia Esaú se reconcilia con su hermano Jacob, justo después de que pelea con Dios ganando el nombre de Israel. Los condenados son simbolizados por el nieto de Edom, amalek, de quien se nos dice claramente que su nombre será borrado debajo del cielo. 

A lo que voy es que: la gente no está toda radicalizada, no son todos perros rabiosos que piensan que todo es lucha. Si bien yo creo que hay error en la concepción entrista, que cree que uno puede alterar el sistema desde adentro (porque éste sistema es del adversario y no lo va soltar) hay que recordad que uno no tiene enemigos, enemigos son las potestades invisibles que pululan los alrededores mundanos, y que usan de esos perros rabiosos para sus fines; Dante el poeta dice que los pecadores si son muy obstinados, terminan siendo mandados al infierno en vida y son suplantados por un daemonio. Fíjense pues, que no es toda Edom odiada por Dios, sino que solo amalec se dice será destruido hasta que sea olvidado por siempre. Muerto el perro se acabó la rabia.



La cultura que generemos, será una cultura de Dios, si es que así la encaminamos, si es que se poda como quien poda un arbusto. Porque si no es de Dios entonces non perdurant in saeculo. (Segun el Padre Castellani, el profeta es el salvaguarda de la cultura, de hecho). 

Es la inspiración del poeta, según el Padre Castellani, una versión inferior de la inspiración de los profetas: Y si Dios predispuso el cosmos para nuestra edificación, podemos (con mente responsable) crear una cultura como el poeta que hace una rapsodia, ya que aunque sea como dice el Espíritu a Sardes, que las cosas que guardamos estén yendo a morir: de las piezas lanzadas y los restos que quedaron de la era anterior, las que aunque sean temporales debemos mantener (porque fue hecho el hombre para las cosas temporales y éstas para él), es que debemos crear cultura e incluso mantenerla.

Me gustaría avisar un detalle, y es que no creo que aunque se creasen identidades y naciones muchas para la contrarevolución cause esto una sedición: la nación existe de forma escalonada, en estratos de familia, vecindario, etc. el Imperium Christi es la supra-nación que sirve de medio unificador, no divisorio. Por eso lo que decía, de que mientras sea la cultura que generemos de Dios estamos manteniendo un orden celeste en la esfera terrenal, que para eso está realmente la creación visible. 

Otra cosa, es que no dejo yo de detestar al nacionalismo, porque este (junto al fascismo) son concupiscencia de los ojos, que rápidamente deriva en soberbia del mundo: el amor a la patria puede ser de Dios, pero solo si no está condicionado a la idea fascista de un bien primigenio/edad dorada que le pertenece a una patria en particular; la única edad dorada es la del Edén y no hay ninguna otra.

El nacionalismo se vuelve fascismo cuando piensa que merece un tipo de Imperium. Cuando el imperio español perdió su potestad fue por esto. Se les había dado imperio por Dios y Dios lo quitó; símil modo, Dios no promete la continua existencia de occidente, por ejemplo, sino que promete la continua existencia de la iglesia, esto el fascista no lo comprende y le parecerá absurdo al nacionalista.

Creo que para los tradicionalistas nos es común proponernos misiones imposibles, que Dios no nos da. Cuando el caso es que ya tenemos una misión muy simple, guardar los restos(tradiciones), y que no nos roben la corona. Si bien, estamos en un paradigma sin precedente, Dios no ha abandonado a su pueblo: La cultura cristiana, aunque sin la añadidura del siglo, llegará a quien la pida y perdurará en el tiempo, y en el supertiempo del milenio, tal como se le promete a la iglesia de Thyatira y como dicen las bienaventuranzas donde dice: "los mansos heredaran la tierra".

Sea como fuere, ya sea por una intervención divina, o sea por el esfuerzo humano mediado por la Gracia, ésta cultura revolucionaria será quitada como el cáncer que es. Ahora la pregunta es, si es que la batalla es recomendable o no. Leía yo en el Civitate Dei de san Agustín, como el doctor africano veía raro a los romanos con su afición a una línea dibujada en el mapa, cuando por pintar ese mapita de Europa en el rojo del imperio, tuvo que ser pintada la tierra Europea roja en sangre.

Ritos.

La bilocación es un acto de emanación cuyo propósito es la proliferación de la gracia de Dios por medio de Sus santos, con la generación espontánea de realidades nuevas alrededor de éstos, cuyas gracias son de distintas infinidades. Sin muerte la continuación de la vida no necesita de reproducción y generación de nuevas esencias, sino que bastaría con las habidas continuando; el matrimonio y el acto conyugal eran en realidad una manifestación incompleta de la futura y eterna emanación celestial, instituidas por Dios a modo de consuelo temporal para los exiliados hijos de Eva, y luego sacramentadas por Cristo para símbolo bariónico de una realidad uránica: la unión eterna de Dios con el pueblo cristiano, una unión única y monógama. Relación eterna en la cual la humanidad redimida tiene en efecto una posesión también creada que le pertenece para siempre. Y éso es el cielo.

El acto conyugal debe entonces ser puro, sacro, sin contaminación de elementos profanos ni de ideas personales. No tiene otro propósito más que el arriba descrito. Por lo tanto, tiene que ser ritualizado con forma cultual, en donde se cultiva la promesa de la salvación final y el cese de la historia impartiendo consuelo al alma, y donde la esencia del acto en sí (la esencia bariónica) coexiste impartiendo el consuelo al cuerpo; es una alta imitación de las bodas del cordero.

Por otra parte, si estuviera solo, uno podría recibir la consolación al alma y no al cuerpo. Con lo que la meditación del acto en sí estresando y enfocándose en el fruto de la salvación que representa, juntamente con su sustancia real que es la multiplicación de las gracias de Dios, es completamente sano. Porque es una verdad lícita, un deseo lícito, una idea elevada, un pensamiento profundo de las gracias de Dios en el hombre.

Porque entonces, un hombre devoto contempla la materia de la mujer solo como el aedil contempla la materia prima con la que construir nuevos templos y con la que embellecer las muchas obras públicas que tiene preparadas, así mismo anda pensando el hombre devoto en los soldados de Dios que va a levantar con la materia mujeril con tal de que las gracias de Jesús estén multiplicadas en la tierra; y esa materia mujeril puede ser lo que sea, como lo puede ser este mismo trabajo que escribo, porque me impongo sobre esta materia. Y el que decide interactuar de forma intelectual con el trabajo ve necesaria la sumisión a la conjunta emanación materia-aedil, luego tiene que ser intelectualmente honesto para querer discernir la intención del autor, y en el momento en el que se desea imitar y aceptar la intención del autor efectivamente crea un hijo espiritual.

Más cercano es incluso el acto creativo en sí a ese acto creativo de Dios que nos dio forma, pero el acto creativo es perfeccionado en el cristiano porque gracias a la censura se obliga a la criatura a sostener a Dios en su ser, a modo de símil de como el esposo fecunda a la esposa y ella es su receptáculo cooperativo.

Con la sola diferencia que la imaginación humana no puede ni jamás podría darle realidad a sus creaciones, sino que solo la imaginación de Dios es real, precisamente porque su creación tiene la verdadera libertad de alejarse de él, dándole valor al acto de obediencia. Cuando ninguna creación humana tendría el poder de desobedecer a su creador por un deseo de independencia producto de una esencia distinta, ya que no la tienen.

Toda Verdad contiene más verdades, y toda Mentira puede contener verdades, pero una sola mentira compromete la totalidad. Pero el hombre puede decir que miente, cuando en realidad dice la verdad: la pseudo-falsedad, el cuento de hados. Una mitologización que oculta en arcanos la verdad.

Ya que la distorsión perversa del universo después de la caída ha ido llenado el cosmos de mentiras que pretenden ser verdades. Haciendo de la capacidad de mitologizar que tiene el hombre una manifestación de la ordenación perfecta del universo, para que usando el mal progresen los fines del bien: es una Función que garantiza al hombre una reparación y consuelo por la injusticia del mundo.

Las Funciones que informan la realidad han de ser muchas, porque la realidad es una pluralidad de cosas. Hay pluralidad de gentes, de familias, de naciones. Hay entonces Funciones sobre cada familia, que marcan cada una de forma distinta, porque son distintas al heredar y legislar distintamente; los ancestros son de quienes sacan una información.

Hay luego una ley universal entonces, la ley de Adán, que luego es la ley de Noé; entonces cuando Moisés subió a recibir las tablas de la ley, recibió una ley que fue directamente informada por las Funciones que informan el orden del pueblo hebreo. Por eso cuando mueren en esa ley iban al seno de Abrahán y no al de Moisés.

Entonces tiene que haber un dador de ley para cada pueblo. Y por lo tanto tiene que haber un seno patriarcal donde cada justo de los pueblos es guardado; si creemos en Noé y creemos en el Hades, y creemos en el Limbo patriarcal, luego hemos de creer que las almas justas se quedan en el seno de Noé. O sea que el potencial para estar en el seno de Noé ha de ser algo innato a todas las almas, llamemos a esto la ley natural. Si esta ley es innata entonces para salvarse del infierno el hombre ya tiene de por sí las herramientas necesarias para ello dentro de sí y no fuera de sí. Para escapar el infierno el hombre sólo necesita ampliar algo que está dentro de sí, la ley natural.

Debido a que la amplitud de algo se le aumenta por medio de la voluntad humana, y la voluntad humana se expresa en actos cargados de intelecto, se necesita de actos físicos y mentales para aumentar la ley natural. Llamemos a estos actos ritos. Seguir un rito tiene que ser seguir la justicia y misericordia ya que estos se hacen manifiestos debido a la ofuscación y carencia de la obediencia a la voluntad de Dios en el mundo, por lo que el rito en su forma perfecta ha de poner de manifiesto la voluntad de Dios en el mundo, por lo tanto el rito tiene el potencial para conectar al hombre con la realidad objetiva en cuanto éste contenga en sí y sea informado por el dogma. 

El rito ha de ser actos seguidos de intelecto, cabe que si fuese solo actos sin ser seguido del intelecto sería un mecanismo, y un rito mecanizado sería construir un puente y no cruzarlo. Los ritos son entonces un puente que conecta lo físico con lo metafísico, tal cual solo pueden ser cruzados por aquel quien lo construye. Ya que no hay nada fuera de sí que pueda aumentar la piedad, queda que el efectuar un rito aumenta más la piedad como acto que meramente el acto de verlo u oírlo. El acto ritualizado es entonces una materia mujeril y el ejecutor del ritual es un aedil. El rito formado del dogma es una vía de devoción válida.

Entendemos que el acto ritualizado ha de tener un lugar propicio donde se hace y una víctima que es ofrecida. El lugar donde se ejecuta a la víctima es el altar, pero la víctima y el altar en éste concepto de rito son lo mismo. Ya que el rito sacraliza el tiempo en donde se ejecuta, y el tiempo en sí que sacralizamos es aquello que hacemos sacro, por lo tanto es la víctima sacrificada. Y al finalizar el rito recibimos el premio de nuestra devoción, siendo esta la consumición tras la inmolación. 

Que un aedil trabaje la materia mujeril, ahí estamos homologizando el rito con el acto conyugal. Nombradamente la multiplicación de los bienes de Dios, sus gracias, que en el rito ocurren de forma interna; es más seguro un aedil trabajando que el acto natural, porque la naturaleza está corrompida y ofuscada debido a la malicia que la infecta. Mientras que en el rito estamos creando un universo en donde no se genera malicia, y la malicia no existe. Al ser algo artificial vemos que el aedil ya antes de ejecutar el rito, al formularlo está imitando el trabajo ordenador de las Funciones.

Lo que nos inspira ahora es el hecho de que nuestro deseo, mundano pero aún lícito, de una unión matrimonial y una vida idílica es irrealizable en el presente tiempo. Mas no es algo imposible en el universo, por lo que el rito es un consuelo no un escape; este deseo mundano, llamemoslo klesha, no es algo malo. Los kleshas simplemente generan sufrimiento por la incapacidad de satisfacerlos. Existen gracias a la insatisfacción que el alma tiene con el mundo visible: llaman a una necesidad en el alma del hombre, por lo tanto hablan de una realidad objetiva la cual por las ofuscaciones de la realidad y la insidiosa naturaleza de la malicia tuercen el resultado de los kleshas en sufrimiento. Pero los kleshas a través del rito pueden ser expurgados al menos por la duración del rito. 

Así también la generación de cultura es una formulación narrativa qué es la expiación del klesha, ya que la cultura es informada por los ritos. Entonces el universo del rito es una subcreación, un orden secundario que bebe de y desemboca en la realidad.

Por supuesto que todo rito tiene que ser informado por la moral que uno sustrae de el credo. De no ser así los kleshas no podrían ser purgados y el rito no podría ser purgador.

Concluimos que el interregno de 70 años es la absoluta y última prueba para purificar la mentalidad del Cristiano, ya que no es Dios quien tiene distintas dispensaciones con el hombre sino el hombre quien, al ser probado por el adversario aprende y su aprendizaje desbloquea conocimiento de Dios que ya existía pero entendido en menor amplitud. 

Ya que Dios no disfruta de dar al hombre ayuda que no necesita, porque Dios no hace cosas porque sí, y para alcanzar la revelación y durante la obra de los tiempos que es la persona de Cristo Jesús es que usó de cosas que el hombre ya ha aprendido para hablarle de cosas que todavía no conoce, parábolas, así también uno descubre que la realidad en sí es una parábola: la ritualización es precisamente esto.

Debido entonces a que la verdadera cabeza de la iglesia visible está sufriendo una ocultación, el verdadero cuerpo místico, le guste o no, también se oculta. Y la ritualización, la sacralización de actos profanos a ritos devocionales, es un consuelo; nuestro deseo del triunfo sobre el mundo es en sí mundano, cabe que al igual que el klesha anterior, nuestro deseo se sepulte en el rito, que como medio consolatorio expia el sufrimiento.

Ya que no es imposible la restauración: la iglesia ha perdido temporalmente el poder de diseminarse, pero este le será restaurado. Ése es el consuelo.

Si en el instante está acumulado todo su pasado como vestigio y está su futuro en potencia. Entonces todo acto es acumulativo, y su acumulación es el campo de cultivo para futuros actos, pagar culto es sementar esa tierra de la alma instantánea para que los actos que broten de ella sean buenos: entendemos que la amplitud trabaja la amplitud.

Por lo que, llega un punto donde el alma puede ya sea salvarse o condenarse en vida, efectivamente convirtiendo su instante en eternidad, como le ocurrió san Francisco de Asís en el caso de la salvación, y como especuló Dante en su Obra para ciertos condenados.

Imaginemos entonces la liturgia que se lee en el apocalipsis del cordero occiso, que empieza con un Trisaigon de los Zooi, baja a los presbíteros, hasta llegar a todos los seres de la creación. Imaginemos participar en ese rito.

Al rezar esta liturgia espiritual del Cordero Occiso que ve san Juan, sacralizando nuestro instante y generando el constructo espiritual del Templo modelo, conectamos nuestro instante con la eternidad de la salvación, no solo con la realidad histórica reproducida de forma incruenta como en misa, que por existir en el espacio y en el tiempo es superior a esta devoción. Empero a modo de consuelo por solo tener el tiempo sacralizado y no el espacio, al rezar la liturgia del Cordero Occiso en el templo de Dios conectamos con el universo original, con el plan original de Dios.

La acumulación en el tiempo de este culto tendría que ser superior al de cualquier otro culto, porque está ocupando un espacio eterno mientras que todos los cultos humanos ocupan un espacio en el instante.

Luego vemos que la jerarquía entera de la creación, del plan ordenado por Dios, las vemos a todas obedeciendo la voluntad de Dios participando de la adoración. Por lo que vemos que para participar en la adoración es necesario seguir el Espíritu Santo: un rito solo es rito verídico y consolatorio si sigue el Espíritu Santo. Si el rito refleja una verdad objetiva tal cual solo puede obtenerse por medio de una revelación.

Como una tangente: notemos que las sociedades donde el poder está dividido en muchas partes son propicias para generar malicia en sus miembros.

Sabemos que los ángeles son todos iguales en poder, son diferenciados por la amplitud de su alcance que su estatus les permite. Los ángeles que emanan su protección sobre grupos de gente (potestades, dominaciones, etc.) son entonces iguales de poderosos, pero la escala con la se conciernen está más alejada del individuo y acercada al grupo, por lo que en jerarquía algunos ángeles tienen poder sobre otros ángeles.

Si un alma es condenada o salva en vida, entonces su ángel de la guarda que antes estaba alejadísimo y por lo tanto influyendo más a otros, ahora está desligado y participa como otro espíritu del mundo, una potestad más.

De esta forma un ángel puede graduarse a otro coro angelical por distintas amplitudes que los elementos a los que auxilian con su patrocinio les otorgan a ellos por medio de sus actos. Cabe entonces que sea igual para los Santos, con más razón estarán ligados a un lugar en particular por haber vivido en la tierra.

Cuando el individuo no hace lo óptimo que amerita la sabiduría de Dios, las cualidades del alma no aumentan ni disminuyen su cantidad de virtud, pero pudieron haber sido aumentadas, lo cual genera malicia, menor que la malicia que se hubiera generado al disminuir la virtud, pero sigue generándose.

Luego en una jerarquía donde el poder está dividido en muchas partes es imposible no generar malicia. Porque las órbitas de los ángeles que dominan la esencia virtual de cada grupo fraccionado están compitiendo contra sí, no puede ocurrir otra cosa sino generarse malicia como un sarro espiritual.

Y donde sea que haya malicia, el adversario gana poder acusatorio. Con esto, más y más acusaciones del adversario aumentaran inevitablemente la malicia total porque no hay nada que fluya de una causa prima a otra, sino que todo confluye de forma confundida, un universo propicio para la usurpación terminal de la sociedad por fuerzas del pandemonismo.

Luego de ser usurpado por adversarios, este sistema se convierte en una estructura jerárquica donde para subir al poder se tienen que hacer cosas que poco a poco aumentan la malicia, hasta que se termina por condenarse en vida al llegar al poder, es una escalera al infierno. 

Ahora: sí en lugar de Poder y Autoridad hablamos de Verdad, vemos que la democratización de la verdad tiene un fruto muchísimo más podrido que este, ya que incluso en una sociedad monárquica el acto permisivo de la proliferación de la mentira pude generar una corrupción que el apocalipsis llama "las profundidades de satán". Porque está poniendo en la misma mesa a Cristo con belial, es una fornicación espiritual que además contiene una contaminación intelectual del paganismo, precisamente son estas dos prohibiciones las que repite san Juan en las cartas a las siete eras de la iglesias, es el enemigo de todos los tiempos.

La iglesia católica es llamada la Esposa del Cordero, lo tal evidencia la naturaleza de su esencia virtual cuando se le compara con la esencia del Cordero. Pero cuando la esencia virtual de las naciones o tribus son comparadas con la misma, la iglesia es vista más bien como una madre. Pero todavía más, es que cuando la comparamos con la esencia del gobierno secular, vemos que el gobierno del mundo es la esposa y el gobierno religioso es el esposo. Porque no son literales sus epítetos de esposo y esposa al no ser reales sino virtuales sus esencias, cabe que usemos de éstas alegorías para dar a entender el tipo de relación que tienen entre sí.

Queda entonces que todo gobierno secular realmente es un gobierno para-religioso cual gira en torno a un eje espiritual de forma ineludible: debido a que el ser humano es una criatura de espíritu les es imposible alejarse de la religión. 

Por lo tanto queda declarado que un gobierno perfecto es uno que no admite ni permite ni tolera la mentira, destacándose por su protección absoluta de la verdad objetiva. Y un gobierno sacralizado, en su ejecución, es un rito, porque contiene en sí una ordenación a modo de consuelo y una abstracción de la realidad uránica con medios barionicos. 

Este es el poder de los ritos: la sociedad perfecta nace gracias a ellos.

Tomamos el acto conyugal, lo sacralizamos con forma cultual, lo abstraemos de su forma natural y lo llevamos al plano metafísico con forma de un rito cuyos actos aniconistas sepultan el deseo mundano del sacrificador, repetimos de forma ritual, y finalmente hemos homologizado el ritual con la empresa del gobierno secular. Por esto vemos que en el apocalipsis se habla de la esposa del cordero pero al mismo tiempo se habla de la Jerusalén celestial que baja del cielo. Una ciudad y una esposa tienen en común esto. 

El rito es conquistador, ordena la realidad, es benefector, nutre al sacrificador, y en ésto es como una madre. Pero también está abierto al sacrificador, se deja ser conquistado al permitir al sacrificador la entrada a su espacio sagrado, en ésto es como una esposa. Luego si queremos que permanezca sacro defendemos el honor y el prestigio del rito, en esto es como una hija.

Esta nutrición del alma es el deseo natural del hombre; el hombre es un ser que es creado por el Espíritu Santo, por lo tanto mientras su deseo sea natural y no vaya contrario a la ley de Dios está efectuando una emanación no solo de sí mismo sino del Espíritu Santo cuando se organiza en una sociedad humana: la sociedad humana en una jerarquía monárquica es naturalmente una emanación del Espíritu Santo sobre un cuerpo de fieles.

El propósito del rito entonces es la participación en una sociedad de Dios. Lo que nos extiende su protección. Con su protección podemos vivir en paz.

Conclusión: el propósito del estado es asegurar una apropiada práctica religiosa, el propósito de la religión es asegurar la continuidad del estado.