Tácita (de donde viene la palabra taciturno) era la musa predilecta de Numa, y es el silencio, el callar, el mutear. Y es la solución a la obstinada actitud que uno toma siempre contra los pareceres ajenos; si de verdad es imposible encontrar algo digno de alabar en aquel que nos molesta, sea porque es un hereje o pagano o demás, es mejor callar.
Y porque no hay erroris tan grande no contenga al menos un kernel de veritas, siempre es una gracia, por cuan ínfima que sea, escuchar los pareceres ajenos y no perderlos pensando que son todo error. Y aun los pareceres profanos, de cosas ajenas a la religio pueden servir para el culto.
Como se ha dicho en otras entradas, la información mundana, o profana, puede ser útil, empero, todo relleno mundano e idolátrico debe serle quitado para que tenga utilidad; para que la sustancia cristiana le sea impuesta. Llamemos entonces a ésto como medios útiles, aquellos que tienen un arcano uránico y que no pasan a llevar la ley cristiana.
Así como hay información que no valió la pena añadir a la biblia, y que es meramente inferida por el escritor santo, así también hay mucho pero mucho contenido profano que no vale la pena archivar, como se ha dicho en entradas previas.
Una de estas cosas profanas que pensaba yo era en total inútil era el patriotismo. Mas ahora encuentro que las nacionalidades son como ficciones, y como tal podrán ser métodos de salvación útiles para algunos. Si la pasión patriótica mueve a uno a actuar, aunque sea en el velado espacio bariónico, bajo un arcano que habla de la patria celestial, entonces es una pasión útil.
Si bien, he dicho en otra entrada que hay naciones que de verdad no merecen existir, porque no se halla en ellas rastro del Mysterium Fidei, nada impide que uno empiece una nación de cero, cosa más sencilla de lo que parece: ya que crear una cultura es crear una nación, es crear una ficción, una narración.
Porque la cultura es una invención, es la visión que un grupo tiene de su pasado en comunidad, que no tiene porque depender de la historia verídica. Claro que no obviemos que existe una verdad empírica que no puede ser negada, pero si esa narrativa es lo que acabamos de describir como medio útil, entonces Dios permitirá su dilatación aunque no sea totalmente verdadero.
En la biblia las naciones son cosa real, pero también (como es digno de parábolas) son símbolos bariónicos para realidades uránicas. Símil modo son las ficciones símbolos imaginarios de realidades espirituales, que según Tolkien, encierran un kernel de veritas, tal podría uno ver en los intentos Ad Gentes que los jesuitas hacían.
Uno, por ejemplo, respeta al emperador no porque es bueno, sino porque es en su realeza un significante de la realeza Divina de Dios (que uno podría entender esto viendo el arcano del triunfo romano que analizamos en su respectiva entrada, por ejemplo).
Vemos en Edom el símbolo uránico de los incrédulos y necios, pero olvidamos que al final de su historia Esaú se reconcilia con su hermano Jacob, justo después de que pelea con Dios ganando el nombre de Israel. Los condenados son simbolizados por el nieto de Edom, amalek, de quien se nos dice claramente que su nombre será borrado debajo del cielo.
A lo que voy es que: la gente no está toda radicalizada, no son todos perros rabiosos que piensan que todo es lucha. Si bien yo creo que hay error en la concepción entrista, que cree que uno puede alterar el sistema desde adentro (porque éste sistema es del adversario y no lo va soltar) hay que recordad que uno no tiene enemigos, enemigos son las potestades invisibles que pululan los alrededores mundanos, y que usan de esos perros rabiosos para sus fines; Dante el poeta dice que los pecadores si son muy obstinados, terminan siendo mandados al infierno en vida y son suplantados por un daemonio. Fíjense pues, que no es toda Edom odiada por Dios, sino que solo amalec se dice será destruido hasta que sea olvidado por siempre. Muerto el perro se acabó la rabia.
La cultura que generemos, será una cultura de Dios, si es que así la encaminamos, si es que se poda como quien poda un arbusto. Porque si no es de Dios entonces non perdurant in saeculo. (Segun el Padre Castellani, el profeta es el salvaguarda de la cultura, de hecho).
Es la inspiración del poeta, según el Padre Castellani, una versión inferior de la inspiración de los profetas: Y si Dios predispuso el cosmos para nuestra edificación, podemos (con mente responsable) crear una cultura como el poeta que hace una rapsodia, ya que aunque sea como dice el Espíritu a Sardes, que las cosas que guardamos estén yendo a morir: de las piezas lanzadas y los restos que quedaron de la era anterior, las que aunque sean temporales debemos mantener (porque fue hecho el hombre para las cosas temporales y éstas para él), es que debemos crear cultura e incluso mantenerla.
Me gustaría avisar un detalle, y es que no creo que aunque se creasen identidades y naciones muchas para la contrarevolución cause esto una sedición: la nación existe de forma escalonada, en estratos de familia, vecindario, etc. el Imperium Christi es la supra-nación que sirve de medio unificador, no divisorio. Por eso lo que decía, de que mientras sea la cultura que generemos de Dios estamos manteniendo un orden celeste en la esfera terrenal, que para eso está realmente la creación visible.
Otra cosa, es que no dejo yo de detestar al nacionalismo, porque este (junto al fascismo) son concupiscencia de los ojos, que rápidamente deriva en soberbia del mundo: el amor a la patria puede ser de Dios, pero solo si no está condicionado a la idea fascista de un bien primigenio/edad dorada que le pertenece a una patria en particular; la única edad dorada es la del Edén y no hay ninguna otra.
El nacionalismo se vuelve fascismo cuando piensa que merece un tipo de Imperium. Cuando el imperio español perdió su potestad fue por esto. Se les había dado imperio por Dios y Dios lo quitó; símil modo, Dios no promete la continua existencia de occidente, por ejemplo, sino que promete la continua existencia de la iglesia, esto el fascista no lo comprende y le parecerá absurdo al nacionalista.
Creo que para los tradicionalistas nos es común proponernos misiones imposibles, que Dios no nos da. Cuando el caso es que ya tenemos una misión muy simple, guardar los restos(tradiciones), y que no nos roben la corona. Si bien, estamos en un paradigma sin precedente, Dios no ha abandonado a su pueblo: La cultura cristiana, aunque sin la añadidura del siglo, llegará a quien la pida y perdurará en el tiempo, y en el supertiempo del milenio, tal como se le promete a la iglesia de Thyatira y como dicen las bienaventuranzas donde dice: "los mansos heredaran la tierra".
Sea como fuere, ya sea por una intervención divina, o sea por el esfuerzo humano mediado por la Gracia, ésta cultura revolucionaria será quitada como el cáncer que es. Ahora la pregunta es, si es que la batalla es recomendable o no. Leía yo en el Civitate Dei de san Agustín, como el doctor africano veía raro a los romanos con su afición a una línea dibujada en el mapa, cuando por pintar ese mapita de Europa en el rojo del imperio, tuvo que ser pintada la tierra Europea roja en sangre.