En la entrada 'expresión cultural' terminé diciendo que las cosas creadas son por naturaleza efímeras y por eso no tienen el valor de la visión beatífica. Pero ahora creo que falta añadir unos detalles aquí.
Si me han leído habrán visto que a veces sito a un tal 'Plineando', si intentan buscar sus entradas verán que el muy... las tiene todas borradas, y no le puedo ni preguntar por qué c- diantres hace eso. Me irrita mucho.
Si es acaso por lo mismo que dije en ésa entrada, que como estos escritos son algo efímero no vale la pena hacer ataduras emocionales a los mismos por lo que borrarlos nos recuerda nuestra naturaleza transigente... sería un bonito símbolo, si fueses budista. Sí, el soto zen tiene muchos ritos de crear algo bonito que es periódicamente destruido, porque el budista siendo un nihilista secreto niega la esencia de las cosas.
Pero las creaciones, como son también las cosas culturales tal cual es el folclor o las nacionalidades, tienen un valor que trasciende lo mundano. Como dije en la entrada Ritos, marqué en negrita que el cielo del hombre es algo creado. El hombre no es solo espíritu, es carne, por eso en el Apocalipsis Juan dice que después de la resurrección general los bienaventurados construyen su casa y viven en ella, lo cual es porque mientras vivimos todo lo que tenemos cuando muramos alguien más lo va a usar, pero después de la resurrección esto ya no será así, tendremos cosas y seremos felices.
No negamos que la visión beatífica sea el fin de la vida cristiana, decimos que la visión beatífica no sería satisfactoria para el cuerpo y sus sentidos si no tenemos una casa, sin una cosa en donde pongamos nuestros elementos constituyentes. Si creemos que de verdad existe esa vida idílica donde los animales carnívoros se hacen mansos, y donde los astros brillan distinto, entonces no tiene sentido negar la carne; santo Tomas de Aquino nos dice que precisamente el alma será más feliz resucitada con el cuerpo glorioso del nuevo Adán, y si creemos que en efecto el hombre es la suma de la creación, cabe que toda la creación sea ahora nuestra sede, sin limite para donde podamos vivir. El P. Castellani incluso decía que las mismas estrellas y sus planetas, que no tienen vida alguna porque solo la tierra es el lugar donde Dios plantó vida, ahora serán pobladas.
Finalmente, como el instante de ahora está hecho de todo lo que llevó a él, el hombre renacido está hecho de una creación renacida; cabe creer que todas nuestras obras en el mundo, si fueron justas y deiformes, han de estar ahí también de alguna forma.