Dios Padre creó el mundo, el mundo enseñó a Barlaam, Barlaam enseñó a Josafat, las cosas que salen en éste libro, para edificación del príncipe. Marcado con un gran punto de vacío. De aspecto fino, puro e inmaculado, como el cristal, la luna o el relámpago.
Tabla 1
El
conocimiento y la lógica son las expresiones de la divinidad. El conocimiento
es la manifestación suprema de la divinidad, lo que vuelve a toda criatura
racional como cosa sagrada, el valor de un hombre basándose en la suma de sus conocimientos; ‘El mundo puede ser entendido’,
decimos, con lo que declaramos que
puede ser diferenciado el mundo como una totalidad, y sus partes como parte de
esa totalidad.
Para entender el mundo creamos palabras que contienen una
parte del mundo. Cada ‘palabra’ está compuesta de dos elementos, el que
entiende y lo que es entendido; el observador y lo observado. Estos dos se
necesitan para conformar la palabra entendible, llámesele a estas dos partes
‘sílabas’.
Entre estas dos sílabas dibujamos una arista. La silaba de
donde dibujamos la arista es el observador, y la que recibe la arista es el
observado. La arista es dibujada cuando el observador pone su ojo o su
cogitación hacia el objeto: cuando es consciente de la otra sílaba. Pero ya que
el observador es un ser inteligente no hay momento donde no esté observando, es
un espectador perpetuo; para el ser humano no hay un punto de vista panóptico,
sino que el observador como parte del polígono observador-observado tiene por
necesidad que colapsar su cogitación en un solo vértice del cual parte a
dibujar la arista que conecta las dos sílabas; los vértices caben colapsados en
una sola coordenada, dibujando una nueva escena, una nueva perspectiva, la
perspectiva propia.
La propia perspectiva colapsa toda la realidad tangible e
intelectual en un solo vértice, que es el punto de vista.
Si el observador cree en el primer enunciado de que todo
puede ser entendido, y se observa a si mismo observando, llegará a la
conclusión de que aunque mire al vacío hay algo que existe ciertamente para ser
entendido, porque si no la arista no alcanzaría la segunda silaba, y entonces
no estaría comprendiendo nada, cosa imposible porque el observador es un
espectador perpetuo. Si considera el vacío entonces el vacío no sería vacío,
pero categóricamente eso es imposible. Lo cual quiere decir que siempre que el
observador exista y sepa de su propia existencia como observador, entonces ya
tiene prueba de una realidad que, aunque él no tenga prueba de ella, es
absolutamente real. Ergo, existen enunciados incomprobables pero reales. Si
es que tomamos como cierto que el mundo puede ser entendido.
Luego, asumiendo más de un observador veremos que
aparentemente el objeto puede dar distintas observaciones, pero la naturaleza
objetiva del objeto es necesaria para que sea un objeto. Porque de no ser
realidad sería imaginario, implicando que el pensamiento humano dicta la
realidad. En cuyo caso el primer enunciado no se cumple, porque para cada
observador todo otro observador está en lo incorrecto, sin verdad objetiva
entonces nadie tendría la razón y el universo no podría ser entendido,
contradiciendo el hecho que creemos que puede ser entendido. Por lo que, al
tomar como verdad que el mundo puede ser entendido decimos que existe una
verdad objetiva. A la cual toda observación o se le acerca o se le aleja. Existe la Verdad, y existe el error. Y la
verdad existe en los objetos, no en el sujeto.
Para explicar la aparente multitud de respuestas recurrimos
a que ambas sílabas que conforman la palabra tienen múltiples conjugaciones,
donde una raíz tiene su conector gramatical y semántico infligido de distinta
forma. De ambos, objeto y observador, se proyecta un horizonte de realidad
objetiva que solo al colisionar es que su solapación genera una realidad
especulativa.
A la verdad del objeto llamemos Verdad Roja, y a la verdad
especulativa llamemos Verdad Azul.
Cuando un observador introduce la sílaba dentro de su
horizonte, de tal forma que si un segundo observador intentase dibujar una
arista a la sílaba éste último y no pueda evitar chocar con el horizonte del
primer observador, es porque el primero ha creado un universo personal el cual
no es una verdad objetiva sino subjetiva; no es una verdad roja sino una verdad
azul; el que solo cree en su universo personal es un solipsista, aquel que en
cualquier medida cree en todos los universos personales es un solipsista con
pasos extra; si un observador de forma equívoca dibuja una arista a algo que no
existe, solo puede saber que se equivoca viendo si su sílaba es visible para
otro observador. Lo cual es efectivamente lo mismo que consumir completamente
la sílaba bajo su horizonte personal. El mayor peligro del solipsista yace
cuando, desechando la verdad objetiva, primero comparte su universo personal
para después democratizar la verdad entre múltiples observadores. Su espíritu
de conciliar verdad y mentira, de manipular la realidad ha vandalizado el
proceso lógico en sí, volviendo el acto del entendimiento en un proceso fútil,
ofusca la realidad e impide que el mundo pueda ser cogitado y entendido. El
solipsista de cualquier tipo es un peligro absoluto para la sociedad racional.
En la autopista vemos muchas señales, símbolos significantes
que nos dicen realidades abstraídas, la distancia entre puntos, órdenes al
conductor, información variada, etc. El conjunto de esa realidad abstraída es
llamada sistema semiótico. El lenguaje mismo es un sistema semiótico que
requiere un previo entendimiento para transmitir información entre
observadores; cuando un sistema semiótico se hace más atractivo que la realidad
a la que apunta, se convierte en una hiperrealidad. Las realidades imaginarias,
subjetivas, falsas, partiendo de la hiperrealidad entronizan a la mentira, y
esta negación de la realidad objetiva es todo lo que está mal en el mundo
civilizado: generan universos personales peligrosos.
En su operación los movimientos con falta de prudencia y de
toda virtud atan al observador a cosas mudables, apegándose de forma insalubre
a través de sus pasiones sin vergüenza a cosas fabricadas, porque en tal
universo el mundo ya no le niega nada, haciéndole un daño; cada uno quiere
tener un universo personal en donde ellos son la fuente absoluta de la verdad,
de sí mismos se hacen el origen de la realidad, donde ellos deciden lo que es
verdad y mentira, en donde todos estos universos subjetivos necesitan negar que
exista la verdad objetiva y en el proceso se hacen ellos árbitros de lo que es
bueno y lo que es malo, poniéndose a sí mismos como el fin último de sus vidas,
el "cada uno cree lo que quiere" el "para gustos colores".
El peligro del universo personal yace en que cada cosa en el
polígono apunta a otra vértice dentro del polígono, pero si todo se apunta a
otro vértice eventualmente se apuntan a sí mismas, incluso en un polígono de
vértices infinitos si todo apunta a un vértice y ese vértice también apunta a
otro, entonces cualquier cosa observable, cualquier fenómeno estaría
condicionado para emerger de otro, lo que termina por ser algo inherentemente
vacío de sustancia real: la generación de comunidades humanas entorno a algo
que está vacío inherentemente permite a esa sociedad no tener miedo en poner
aquello que está mal en el centro de sus comunidades, precisamente porque en
tal universo no existe ni el bien ni el mal.
La historia que aquella
sociedad traza para sí misma no trataría de nada, sería un fin vacío, vano, e
insípido. Terminaría de forma imperceptible, con los miembros de tal sociedad
poniendo sus especulaciones en cosas vanas. Este mundo que avala, que vela por
esta quasi-religión, es un mundo pandemonico, porque identificamos como demonio
a todo aquello que se enemista con la humanidad. Ya que todos los males de la
humanidad hacen su habitáculo en esta quasi-religión le llamamos Pandemonium.
El mundo se llena de idolatría
con éstas mentiras, con la imaginación que no contempla la realidad sino que
fabrica realidades propias, personales, para satisfacer apetitos desbordados e
ilícitos, inspiraciones satánicas. Y lo hace todo justificándose en ese pandemonio,
a esto llamamos pandemonismo.
Si creemos que la virtud es aquello que se acerca a la
Verdad objetiva, la manera en que las cosas han de ser, como deberían ser sin
importar la ofuscación humana, entonces la malicia ha de ser no más que la
carencia de la virtud.
Cuando el individuo no hace lo óptimo, pero tampoco hace
mal, no aumenta ni disminuyen su virtud, pero pudieron haber sido aumentadas,
lo cual genera malicia por la virtud en potencia que fue perdida, menor que la
malicia que se hubiera generado al disminuir en acto la virtud, pero sigue
generándose.
Luego en un gobierno donde el poder está dividido en muchas
partes es imposible no generar malicia. Porque cada miembro está fraccionado,
compitiendo contra sí, no puede ocurrir otra cosa sino generarse malicia como
un sarro espiritual.
El pandemonismo tiene la suprema capacidad de usurpar
cualquier gobierno con este sarro espiritual. El sistema se convierte en una
estructura jerárquica donde para subir al poder se tienen que hacer cosas que
poco a poco aumentan la malicia, hasta que se termina por condenarse en vida al
llegar al poder. En otras palabras, es una escalera al infierno.
Ahora, sí en lugar de Poder y Autoridad hablamos de Verdad,
vemos que la democratización de la verdad tiene un fruto muchísimo más podrido
que este, ya que incluso en una hipotética sociedad angélica el acto permisivo
de la proliferación de la mentira puede generar una corrupción que desembocará
en la destrucción del sistema en sí, si no es tratado antes de tiempo.
Si todo puede ser entendido, entonces todo está hecho de
lógica, lo que se llama panlogismo.
Pero si todo es lógica, diésemos el caso de tener todo la información de un
objeto real, pero cambiamos un solo valor por uno imaginario, sería equivalente
a decir que acabamos de crear un nuevo objeto igual de real que el anterior, lo
cual justificaría lo anterior debido a que la realidad se vuelve lo que el
hombre quiere, lo cual por observación no puede ser el caso. Entonces la idea
real del mundo no es registrada por la cognición misma, es incognitable, pero eso sería una paradoja, lo cual se soluciona si
es que hay una parte esencial de cada cosa que no está dentro de nuestro mundo,
pero la parte que sí está es la parte lógica y cognitable, en corto su Sílaba. La realidad es entonces
solamente un símbolo, con lo que definimos
plausible la existencia del invisible.
Existen entonces enunciados que afirman o sueltan la
realidad objetiva, ya que no puede ser desconfirmada sin sabotear el deseo de
acercarse a la Verdad absoluta, estos enunciados no pueden ser comprobados por
tener intersección con lo invisible, eso quiere decir que el conocimiento de la realidad en su totalidad es imposible desde
adentro de la misma realidad con la sola percepción humana, la sola percepción
humana es insuficiente e incapaz de ofrecer un genuino acercamiento a la
realidad, uno cuya naturaleza no sea una insípida. Para el hombre siempre habrá
enunciados verdaderos incomprobables. Entonces para saber la Verdad hay una
absoluta necesidad de una revelación; al estado de incapacidad para
entender la realidad perfectamente llámesele misterio.
Pero para que la revelación venga de la verdad objetiva, no
puede venir de algo que forma parte del polígono, tiene que existir separado de
la realidad. Si no entonces falsas revelaciones podrían competir contra la
revelación real. Si pueden competir, aunque su competencia sea paupérrima, la
mera capacidad de enfrentarse a la realidad objetiva quita el prestigio de la
Verdad, poniendo a la verdad y la mentira en los extremos de una escala de
grises, lo tal evidenciaría que no hay verdad absoluta negando el primer
enunciado, o que la verdad puede ser alcanzada por observaciones que van
negando mentiras hasta llegar a la verdad, lo cual niega la necesidad de una
revelación. Entonces la revelación no tiene su origen en el mundo.
Ya que la revelación es lo único que nos permite entender el
mundo, la revelación contiene en sí el entendimiento de todo. Si todo cuanto
debería ser puede ser entendido por lo que es, cabe que la revelación nos diga
el futuro. Por lo que todo puede ser entendido en el mundo partiendo de la
revelación. Lo opuesto ha de ser
igual, que todo el mundo evidencia la revelación. Si algo no pudiese ser
alcanzado usando lo que sabemos gracias a la revelación, o sea que no pueda ser
alcanzado de forma axiomática, entonces ese algo ha de ser equívoco y debe ser
desechado.
Una especulación puede considerarse como sigue: cuando un
observador da una inflexión que no contradice la naturaleza objetiva observada
del objeto; el objeto tiene una naturaleza intencionada, tiene una forma
objetiva de la que se supone ha de ser vista, pero si una conjugación no
contradice su verdad objetiva podemos asumir que especula sobre un vértice
inobservable que sí existe. La
especulación nos puede acercar a la verdad objetiva mientras la revelación no
la contradiga.
Para admitir la existencia entendible en sí, para acercarte
a la Verdad, necesitamos poseer evidencia de lo que no se ve, el tener
evidencia de lo que no se ve llámesele tener Fe.
Nadie puede tener Fe en algo si primero ese algo no le atrae
a su intelecto, al querer buscar la revelación el deseo es el de buscar la
realidad objetiva. Entonces, la Fe nace de un amor a la realidad objetiva, nace
del amor a la Verdad.
Utilizar la fe es creer: entonces se tiene que partir por
una suposición indemostrable que simplemente asumimos como cierta; si creemos que el hombre puede recibir la
Revelación, es porque tiene un amor a la Verdad.
Toda ciencia o estudio humano nace y haya su principio y su
final en el estudio de la Revelación: todas
las verdades pueden colgarse de la Revelación. Ya sea explorando
lógicamente una de las declaraciones reveladas, o deduciendo de uno o más
puntos una nueva declaración. Obviamente, lo que sucede de la revelación solo
puede progresar de forma axiomática, no puede contradecir algo que vino antes,
de ser así sería exterminada. La
contradicción debe ser hecha
anatema, debe ser anatematizada.
En este sistema no
puede haber duda, ya que la duda desacredita la prueba, por lo que la
prueba deja de ser prueba porque ya no evidencia nada, y la duda se vuelve en
sí evidencia contraria a la Revelación. Pero el razonamiento humano requiere
experimentar si su Verdad tiene poder explicativo, para lo tal no es necesario
dudar sino especular: la especulación explora las consecuencias de una Verdad.
Si lo que observamos nos lleva a paradojas o contradicciones a la realidad
observable, entonces no es Verdad.
Con entender la Revelación se
entiende todo. Podemos saber que uno entiende
algo cuando puede explicarlo, cuando esa Palabra puede ser transmitida a otro;
debido a que la ciencia humana se expande apoyándose en lo que vino antes,
siendo de una naturaleza experimental, cabe que aquello que tiene más edad y
sigue vigente tiene más poder explicativo. Y aunque el razonamiento humano se
degenere, mientras no se socave la
Verdad por la duda, entonces la sapiencia acumulada no disminuirá.
Llamemos a este procedimiento lógico como Axiomática. Ya que generamos axiomas
que luego son la base para generar más axiomas, y todo parte de la revelación.
Tabla 2
Por observación vemos que la materia no es infinita, porque
si fuera infinita entonces el espacio podría subdividirse infinitas veces, lo
cual genera una paradoja donde nada debería ser capaz de moverse porque su
distancia se acerca al infinito, o las cosas tienen movimiento infinito que
permite cercar las distancias infinitas, en cuyo caso es indiferenciable de
simplemente ser ambos finitos, o la materia delimita la idea, en cualquier caso
el mundo es finito.
Cada cosa tiene una causa, y si el
universo es finito, por muy grande que sea, entonces hay un número finito de
permutaciones posibles para toda la realidad, por lo que finalmente toda la
realidad vuelve a un punto en el que es absolutamente igual en todo. Sin
diferenciación, entonces es exactamente el mismo momento; cuando se trata de
causas y originación dependiente, entonces cualquier causa en esta cadena puede
decirse que es el principio de todas las causas que, eventualmente, le dan
causa a ella misma. Si es cíclico, entonces el movimiento es una ilusión,
porque siempre vuelve a donde uno empieza a contar, así que su fin siempre fue
estático. La verdad de la realidad estática tendría una eternidad adyacente. En un universo finito la realidad es
estática, con lo que el sufrimiento es una ilusión.
Si por el otro lado hubiese causas
infinitas, y la realidad también es infinita, para que sea diferente de una
realidad finita debe ser un universo en eterna expansión. En tal universo todas
las leyes de la realidad ordenada eventualmente cambian a algo nuevo, y esas
nuevas leyes son siempre algo nuevo, si se repiten entonces eventualmente
resultaría en un ciclo que se causa a sí mismo como antes. Así que esto resulta
en un universo que tiene proliferación en el tiempo. Si retrocedemos en el
tiempo entonces eso significa que hubo un punto original que no tuvo otro
momento que lo precediera. En un
universo infinito siempre hubo un comienzo y hubo un momento en donde no era y
fue dado inicialización.
Y si fuese un momento
infinitesimalmente subdividible, entonces el conjunto infinito de causas no es
tan infinito en realidad. Ya que un conjunto infinito se contiene a sí mismo,
podemos sacar un conjunto con todos los números que empiezan con 1, luego con
2, luego con 3, ad infinitum, por lo tanto tenemos infinitos conjuntos
infinitos, luego los conjuntos infinitos están en realidad jerarquizados porque
hay un patrón que se repite, pero como este conjunto no tiene principio ni fin,
su naturaleza jerárquica sólo puede expresarse si se causa a sí mismo. Así que
ya ves, en realidad fue cíclico todo el tiempo, sólo que en una dimensión
diferente.
Entonces, el universo
es finito, y hubo un momento en donde no era, con lo que todo hereda de lo que vino antes de sí. Luego
cada cosa que ‘es’ se distingue por ‘no ser’ otra cosa, con lo que decir cosa
es igual que decir anti-otro, y lo opuesto también es el caso que el otro es la
anti-cosa. Pero entonces si tenemos una cosa y su otro entonces tenemos la cosa
y la anti-cosa, con lo que lógicamente deberían aniquilarse mutuamente.
Entonces algo mantiene las cosas y sin ella nada sería porque la nada solo engendra más nada y existir es persistir.
Llamamos
a aquello que hace hacer las cosas
como un algo enteramente extraversal, que existe fuera del universo, debido a
que la causa original del polígono existe fuera del polígono puede decirse que
el polígono de silabas es en sí una revelación
natural.
El primer enunciado es el admitir la existencia del que Es,
llamaremos a esta existencia como Dios,
entonces Dios Es. En hebreo
Dios es Yavé, soberano autónomo real verdadero y eterno, cuya originación es
independiente de cualquier otra.
Al entregar el acto de ser a la creación siendo luego el
originador de la realidad misma puede ser llamado Creador. Dios es Creador.
Dios definimos como existente, si
hubiera un momento en que no fue, entonces dejaría de Ser Dios, o sea que es
una existencia que no recibe el acto de Ser de nada más o anterior, único que
realmente existe independiente de cualquier otra cosa, por lo tanto no tiene
principio: sigue que Dios ha de ser inmutable, porque si fuese mutable
significaría que dejaría de Ser en el futuro, y por lo tanto ya no sería el
Dios que definimos. Y sería lo mismo que admitir que ha recibido el acto de Ser
de otra fuente, violando la primerísima declaración de Dios como el único que
Es. Y entonces, cabe que la diferencia entra la creación y el Creador es ésta:
que el Creador no fue creado. Sin principio ni fin, infinito, eterno. Inmutable
e Increado, distinto de la creación,
Dios es una proposición
demostrable, necesaria, evidentemente válida, e incondicionalmente cierta. Dios
es apodíctico.
Al Dios crear, la idea de la creación tiene que estar
originalmente en Dios, ya que solo Dios tiene el acto de Ser, no hubo entonces
algo más que Dios usó para crear la creación, porque entonces habría algo más
que tenía el acto de Ser. Luego aquello que contiene ideas es mente, si Dios
contiene ideas, Dios es mente.
Dios manipuló la idea de la creación. Y si fuese uno a
quitar todos los sentidos de una existencia, todavía existiría, y sabría que
existe. Entonces es la operación del intelecto o razón, una operación innata al
Ser, que existe y se queda en el operador; Aquello que piensa existe, sigue que
aquello existe piensa, panpsiquismo. Dios piensa.
Aquello que recibe el acto de Ser, que se le da inicialización,
al existir antes en idea significa que cuando fue creado continúa como idea que
es diferenciada al iniciar el Ser. Si dejase de ser idea cuando se le inicializa,
entonces en el tiempo su forma no podría sostenerse; la forma evidencia su idea
retroactivamente, entonces la idea no es aniquilada al iniciar, entonces
la idea puede ser entendida por otro observador. Entonces todo lo creado es una
idea con una forma. Algo puede Ser sin forma, pero ninguna forma puede Ser sin
idea. La idea no depende de los sentidos entonces y puede residir solo en la
mente. El mundo de las ideas puede ser entendido por el intelecto.
No cabe que El que Es no siga manteniendo la creación,
porque idearla es evidencia de la operación de intelecto, y crearla evidencia
la operación de la voluntad, porque lo que vemos que lo que tiene intelecto
tiene voluntad, y de la voluntad nacen actos hechos con un propósito
inteligente, Dios no hace cosas hechas porque sí, las hace por un motivo.
Y si le diera Dios una vez el acto de ser y luego lo dejara significaría que
cambió de opinión, lo cual es imposible porque Dios es inmutable; por último,
como Dios tuvo que dar a la creación el acto de ser, entonces evidencia que la
creación no puede mantenerse a sí misma porque no pudo inicializarse a sí
misma, e incluso si Dios le diese la capacidad de mantenerse, esta capacidad
tiene que ir de acuerdo a Su Voluntad, por lo que Su Voluntad continua teniendo
una influencia en el mundo aún después de inicializarse. Dios no está
ocioso, se interesa continuamente por la creación.
Si Dios es inmutable, y actúa en el mundo, entonces la
manera en que actúa será siempre la misma. Dios
no tiene dispensaciones distintas en el tiempo.
No es la creación de Dios un jeroglífico, que tiene
significante y significado pero no puede ser entendido. Si la creación fuese un
jeroglifo, o una especie de grafiti, entonces sería una creación sin propósito,
lo cual no es porque Dios no es ocioso. La creación evidencia al creador.
Empero
hay por observación una clara encriptación de la idea, sino nosotros criaturas
sabríamos innatamente que existe un Dios, y no habría misterio. La
encriptación es obfuscar un patrón que puede ser entendido para que no sea
entendido. Ergo, en su estado actual Dios es inefable para el hombre. Dios es misterio,
Dios debe ser misterio porque debe superar la capacidad natural del
conocimiento humano.
Nos vemos forzados a admitir que hay una mutación en el
orden de la creación, la cual no puede haber venido de Dios, pero se nota.
La ofuscación no puede nacer de Dios, porque eso sería una innovación que no
nace del acto de Ser. La no existencia al no existir no tiene voluntad entonces
no viene de algo que no es. La única otra cosa con el acto de Ser es la
creación en sí, entonces la mutación vino de la creación.
Llamemos
a la parte ofuscada de la creación donde hacemos nuestras observaciones como lo
visible. La cualidad que tienen las cosas visibles de reflejar
el invisible llámaselo quiralidad,
la quiralidad nunca es total ya que la totalidad de las cosas están ofuscadas. Pero
nos compete percibir en las perfecciones creadas los reflejos de las
perfecciones infinitas de Dios.
La idea de la creación fue ideada por mente infinita de
Dios, entonces debería heredar su infinidad, entonces la idea sin forma es una idea infinita.
Pero luego si la herencia divina de la infinidad está de
alguna forma en la materia entonces Dios estaría contenido en su creación de
alguna forma, y determinamos que la esencia de Dios es una increada, y la
esencia de la creación es una creada así que tienen que estar separados. Entonces
la infinidad de la idea de la creación es distinta a la infinidad de Dios.
La infinidad de Dios no está contenida en la infinidad de la creación y por lo
tanto no puede ser alcanzada desde ésta, entonces la infinidad de Dios es
inaccesible para la creación.
Si Dios da el acto de Ser, y la creación lo recibe de Él,
eso es jerarquía. Dios es el que tiene y la creación la que no tiene. Al no
tener no puede pedir, porque ni siquiera Es, al recibir entonces se le está
obligando a Ser. Ergo: Dios impera a la creación, Dios es soberano de la
creación. Además: la jerarquía evidencia soberanía. Esto nos afirma que Dios es Señor.
Todo miembro de una jerarquía puede ser comparado con sus
miembros inmediatos. Dios no está contenido en la creación, con lo que Dios es incomparable.
Si hay jerarquía, entonces se evidencian distintas esencias
en la creación, si todo fuese de la misma esencia no habría jerarquía dentro de
la creación lo que rompería con un Dios que impera de forma inmutable. En
corto, todo miembro dentro de la creación es una jerarquía de múltiples
esencias todas distintas de cada una.
Con distintas cosas jerarquizadas, vemos que hay grados y
graduación dentro de la creación. La graduación evidencia cardinalidad en el conjunto
de la creación. Entonces la creación en idea es un conjunto con una
cardinalidad infinita. Un conjunto infinito se contiene a sí mismo, lo que se
contiene a si mismo tiene una naturaleza fractal, por la naturaleza recursiva
de la infinidad. Una naturaleza fractal es una naturaleza jerarquizada, porque
hay un algo primero que es un precedente y un algo postrero que sigue y es
informado por el precedente. Necesariamente evidencia esto la realidad por
fuera de lo visible, el mundo visible está jerarquizado por relaciones que
reflejan en sí la hiperrealidad invisible.
Si uno puede entender una parte no ofuscada de la creación,
o dicho también aquello que es invisible, entonces puede entender el total, por
ser de naturaleza fractal. Entonces, podemos entender las cosas invisibles
por las cosas visibles, porque ambas al ser creadas pertenecen al mismo
orden jerárquico. No se podría con las cosas que son totalmente rebeldes a la
jerarquía; se compagina con el hecho de que el mundo puede ser entendido por el
intelecto.
La ofuscación al no estar viniendo de Dios no puede tener
esencia de Ser, entonces lo que no viene de Dios es la carencia de Dios, el 'no
ser', llamemos a la carencia de Dios el mal.
Entonces sigue, que la presencia de Dios en primer grado es
ordenada como se evidencia de la herencia de la creación no-ofuscada; luego
si la creación tuviese en sí todo lo que necesita para ser, sería perfecta,
pero ya que necesita la creación a Dios para funcionar, cabe que sea
imperfecta. Ya que en Dios no hay nada inútil ni superfluo, lo cual evidencia
un Dios con partes ociosas, entonces solo
Dios es Perfecto.
Y Dios es bueno, y solo puede ser bueno, porque el mal no
es, y Él Es el que Es. Sigue que solo
Dios es perfectamente bueno. Si Dios es infinito, y perfectamente
bueno, tiene infinitas perfecciones.
En el orden de la creación vemos que es una ley constante e
invariable que los seres superiores en cada género contengan de un modo
eminente en su naturaleza todas las perfecciones y propiedades de sus
inferiores; pero luego
si solo Dios es perfecto, el mundo ciertamente es imperfecto: si el punto del
que emerge la totalidad de la creación estuviese plenamente en Dios, el hecho
de que la creación sea incompleta a través de sus límites y multiplicidad
estaría implicando que lo mismo es heredado de Dios o que se contienen en Dios
de alguna forma, lo cual vimos es falso: por lo que ciertamente Dios creó al mundo de la nada, en latín
Ex Nihilo, no solo sin usar nada,
sino que la nada misma es su punto de origen; la nada no es caótica, porque el
caos existe en el desorden, la falta de orden requiere primero un algo para
emerger. Pero nada existe sin que Dios le haya dado primero el acto de Ser, con
lo que el mundo no fue creado a partir de un caos primigenio, sino un caos en
el sentido de un vacío carente del acto de Ser y por lo tanto sin orden en
potencia, con lo que éste caos, esta
nada sin Dios nunca se hubiera ordenado
ni por accidente.
Llamemos al caos
con la potencia de ser como el Ymir. El Ymir fue desmembrado de su orden
natural, que es caótico, a un orden especial que es ordenado.
Tabla 3
Las cosas son posibles porque Dios les da posibilidad con el
existir, entonces cabe que Él, que es el único con la potencia inmutable de Ser
y dar el acto de Ser, sea omnipotente. Porque lo que sea que Dios quiera puede
ser. Dios es omnipotente. En
griego es: Pantokrator.
Cuando todo lo que puede ser cogitado de una idea es
cogitado, esa idea es entendida perfectamente. Esta operación es la operación
del razonamiento perfecto. La idea de la creación en Dios es conocida
perfectamente por ser Dios superior a su creación, por lo tanto en Dios hay
entendimiento perfecto del todo, en corto Dios es omnisapiente.
Si Dios sabe lo que ocurre en toda parte de Su creación,
Dios es espectador de todo el cosmos. Dios es omnipresente.
Si hay mal en la creación, mas Dios es bueno, y es la
creación la que está ofuscándose: por observación vemos que Dios permite esto y
no aniquila a la creación, lo que significa que le está dando clemencia, y es
perfecta, entonces de Dios viene la perfecta Misericordia.
Dios es soberano, entonces la jerarquía ya es una realidad
que precede a la creación, es nativo y está ordenado de forma perfecta por ser
de Dios, a tal estado llámesele jerarquía en equidad. La obfuscación de esa
jerarquía introduce entonces un ataque a la soberanía de Dios, lo cual entonces
genera iniquidad. Luego, si Dios mantiene la creación, corresponde que sea
mantenida en equidad, mantener la equidad es ser justo, y como es perfecto
entonces de Dios viene la perfecta Justicia.
Ya que de Dios viene la perfecta
misericordia y la perfecta justicia, cabe decir que Dios es amor.
Si solo Dios es
perfecto, no cabe que quiera crear algo perfecto, porque aun con su
omnipotencia al crear algo perfecto se estaría creando así mismo, porque solo
Él es perfecto. Pero claro que no estaría creando algo, ya que su esencia es
increada, con lo que así solo podría extender infinitamente su esencia
increada. Entonces, para que las cosas existan como separadas de Dios tienen
que ser imperfectas: con lo que cuando
Dios creó el mundo lo hizo incompleto adrede, pero si crea una criatura
incompleta entonces no puede heredar esa criatura de su Criador, por lo que la
criatura al ser creada tenía la capacidad para alcanzar un estado de
complementación superior a su estado original: en potencia la criatura puede
ser perfecta: creó Dios al mundo de tal
forma que se le exige a la creatura la pluralidad para su perfeccionamiento, y
en solitario la misma opera a capacidad reducida.
El estado de mantener la justicia, es mantener una realidad
o existencia que no cambia ni es ofuscada, aquello es una realidad objetiva,
porque si una realidad no se afirmase en contraste con ésta, no sería realidad
porque no estaría recibiendo justicia de Dios, eso entonces sería una falsedad.
Lo que es opuesto a la falsedad es la verdad. Entonces Dios es la Realidad
Objetiva, la Verdad.
La realidad objetiva tiene por necesidad que ser una sola,
porque si al ser múltiples los predicados fuesen incoherentes entre sí y al
mismo tiempo ambos verídicos sería paradoja, entonces tendrían que ser aunque
múltiples todos afirmando lo mismo, entonces son en realidad uno solo; solo hay
una verdad objetiva que es más cierta que todas las demás. La verdad es sólo
Una. Y porque Dios es el que informa ésta realidad objetiva, debe de estar
recibiendo su unidad de Dios. Dios es Uno solo.
Si Dios es inmutable, es el mismo ayer hoy y siempre. Al ser
inmutable no tiene relación al tiempo, el tiempo le es superfluo, y Dios que es
perfecto no tiene cosas innecesarias; la mutabilidad y relación de la creación
con el tiempo delata al tiempo como parte de la creación. Por lo tanto, Dios
es fuera del tiempo, Dios es atemporal, los tres tiempos de ayer, hoy, y mañana
son trascendidos.
Dios es perfecto y separado del mundo; aquello que es visto
como sin defecto y es separado de otros usos para dársele trato distinto se le
llama sacro, entonces sigue que Dios es sacro. Aquello que tiene un
carácter sacro es santo. Dios es santo.
Como hay jerarquía dentro de la creación y afuera de la
creación por el imperar de Dios, llámesele Imperio. El lugar de la
creación dentro del imperio al ser jerarquizado y no rebelde tiene que estar
con un conocimiento no ofuscado de Dios. Y a ese lugar llamamos como Cielo en donde está la visión beatífica.
Dios misterio es inaccesible para los habitantes de la
Tierra, con lo que podemos hablar de una cadena que nos ata y limita de
alcanzar el conocimiento no ofuscado. O también se le dice un muro
infranqueable contra el entendimiento no ofuscado de Dios en vida. Hay un
muro de incomprehensibilidad que cerca a Dios de nos en la vida.
Lo que es parte del Imperio de Dios hereda el carácter de
justicia de Dios, lo que lo hace inmutable, cosa que es y no podrá dejar de
ser: entonces, lo que está en el Cielo tiene inmutabilidad inmutable. Pero
por observación vemos que la creación heredó mutabilidad, pero ya que no pudo
haberla obtenido de Dios, entonces se dio a si misma mutabilidad lo que sabemos
tuvo que haber venido del 'no ser', el no ser no tiene realidad, lo que no
tiene realidad es indiferenciado, entonces lo mismo que rompió el orden
jerárquico de la realidad es lo que hizo a la creación mutable. O lo que es
lo mismo, la mutabilidad en la creación es consecuencia de la rebeldía.
El imperio de Dios es perfecto, porque todo lo que está en
la jerarquía pertenece al imperio y todo lo que no está en la jerarquía no
pertenece al imperio. Se evidencia entonces dos realidades, una que Es y una
que no Es. Es justo que la creación rebelde sea privada del imperio, ya que ha
roto con el que impera, pero al haber sido creada con propósito no cabe que sea
aniquilada porque entonces su final fue volver a la nada lo cual evidenciaría
un Dios ocioso. Pero la justicia reclama que no pertenezcan al imperio,
entonces ya que Dios es omnipotente hubo de crear un orden donde la rebeldía y
el desorden pueda caber, el cual no pertenece al imperio pero es subyugado al
imperio, ya que en el imperio solo hay orden, mientras que ahí el desorden es
organizado para que aun estando desordenado tenga un carácter justo. A ese
lugar llámesele Hades.
Por observación vemos que no estamos en ninguno de estos
lugares. Si estuviéramos en el Cielo el conocimiento no ofuscado de Dios sería
innato, pero no lo es. Y no estamos en el Hades porque por observación vemos
que el mundo sigue siendo mutable. Pero seguimos en el imperio de Dios, porque
si no ciertamente no podríamos tener entendimiento de lo invisible, pero
tenemos acceso a lógica, entonces estamos en un lugar liminal, porque estamos
limítrofes a estos otros lugares. Llamemos a este lugar Tierra.
Entonces, el hombre como criatura ha de tener algo heredado
de Dios como todo lo demás, ésta herencia ha de ser inmutable, llamemos a esa
parte del hombre que es invisible e inmutable como espíritu, en griego neuma.
Y si de lo visible podemos determinar lo invisible, de lo
invisible podemos determinar lo visible, llamemos a esta equivalencia reflejo
quiral. Si entonces hay imperio de Dios, entonces tiene que estar el
carácter de imperio heredado en Su creación. Viendo el singularísimo estado del
hombre, ya que por observación vemos que el ser humano es único, siendo ninguna
otra criatura capaz de pensar, crear, y sentir como lo hace el humano, todas
las demás criaturas teniendo solo instinto y no el mismo intelecto, no hablando
como los humanos, son brutos. Ha de tener el hombre intelecto especial.
Lo que aquí se afirma es el principio de que un orden temporal
digno de ser vivido, es un orden temporal en el que el hombre es más que nada
profundamente contemplativo sobre las cosas temporales con las que se
encuentra. Y que las cosas temporales no existen, principalmente, para su
finalidad temporal, sino que existen, sobre todo, porque todas contienen
principios de orden, que son comunes también a la esfera espiritual, y
contienen realidades que son analogías de las realidades espirituales.
Por lo que hay en el orden temporal una belleza de ser y una
belleza de relaciones, de ordenación, que el hombre del orden temporal debe más
que nada contemplar, más que cualquier otra preocupación y contemplar porque él
tiene esto que caracteriza al espíritu contemplativo, que es parar, mirar y
decir ¡cómo tal cosa es verdadera, cómo es buena, cómo es bella! o ¡cómo es
falsa, cómo es equivocada y cómo es fea! Estar continuamente discerniendo entre
verdad y error, bien y mal, bello y feo, parando delante de lo que es
verdadero, bueno y bello, y extasiándose.
Si hay un ser de espíritu visible, tiene que haber un ser de
espíritu invisible para mantener la simetría y ser reflejo. Si son espíritu en
el cielo han de ser parte de perfecta jerarquía, la jerarquía ordenada
perfectamente se dice que está en armonía, donde no hay desorden ni rebelión.
Entonces los habitantes del Cielo han de ser obedientes a Dios en todo. Por
observación vemos que las jerarquías humanas son un estructura de poder,
entonces por reflejo y simetría los habitantes del Cielo han de estar bajo el
poder de Dios y participar por lo tanto en los distintos oficios de la
jerarquía dentro del imperio: Debido a que el imperio es mantenido por Dios,
entonces sigue que los distintos miembros también ayuden en la mantención de la
creación aunque Dios no los necesite, porque la creación hereda de Dios el
carácter de mantenedor. Llamamos a estos ministros Ángeles.
Pero si Dios lo sabe todo, y está afuera del tiempo, Dios
entonces sabría el futuro, entonces ¿no sabe el punto final de cada humano sin
tener el humano que vivir siquiera hasta el punto final? Por un lado eso rompe
la simetría, porque asume que Dios misterio está de alguna forma dentro del
universo, cosa imposible. Asume que el
conocimiento de Dios está dentro del mundo, y como Dios está fuera de
este mundo y del tiempo en sí, su conocimiento del mismo no tiene contacto
alguno que fije la causalidad final: así como las leyes de un país no afectan a
los habitantes de otro, así no son afectados los espíritus en la tierra por el
conocimiento de Dios.
Por el otro lado, si cualquier punto en las decisiones
humanas estuviese fijo, entonces su fin sería ocioso, porque tendría
inmutabilidad, cosa imposible para las cosas visibles. Ya que el mundo es
mutable, no hay ningún punto fijo. Sigue que la creación no es fatalista,
porque si ningún punto está determinado tampoco lo está el punto final.
Si Dios impera todo en el tiempo, y sabe el futuro, ¿impera
Él que haya mal? No, el espíritu humano no puede estar siendo imperado por Dios
de tal forma, porque de ser el caso la voluntad humana sería en realidad la
voluntad de Dios, lo cual confunde las esencias creadas con la increada, ya que
la voluntad es una operación interna del espíritu, que evidencia la operación
del intelecto. Y aun decir que las voluntades humanas son imperadas por Dios,
ya sea enjaulando su camino como en un riel o directamente inspirándole al
corazón todo cuanto tiene que hacer, es lo mismo decir que toda el alma es en
realidad un objeto que Dios mueve sin pedirle permiso, como quien mueve una
roca sin pedirle permiso a la roca. Lo tal evidencia un Dios ocioso, que impera
a las cosas que hagan actos que van en contra de sus deseos. Un dios que hace
cosas que no quiere hacer no tiene voluntad consistente, es una paradoja, es
imperfecto, lo cual no es nuestro Dios. La realidad no está determinada
entonces, la creación no es determinista.
El universo en sí puede ser reducido a siete creaciones
sucesivas, de las cuales se forma todo lo que hay, y han de ser distintas creaciones
hechas en periodos separados, ya que el neuma que les da su movimiento o
animación que sostienen es distinto en cada una, por lo que como engranajes de
distinto radio van acelerando su movimiento a medida que son creadas:
a.
Primero la luz, cual no es vista en
sí sino que es con ella que podemos observar las demás cosas con lo que tiene
que prexistir todo, es entonces lo más veloz en todo el universo.
b.
Luego el espacio que prexiste todo
lo demás por ser en donde todo fenómeno ha de ocurrir, ha de ser incluso más
rápido que la luz.
c.
Luego el planeta con sus minerales y
sus vegetales los cuales ambos solo se diferencian en la cantidad de neuma o
movimiento que tienen, ya que por terremotos vemos que los minerales también
tienen movimiento, y lo vegetal crece de la tierra es lógico que sean
informados por el mismo neuma. Siendo éstas creaciones cosas tangibles su
velocidad ha de ser en el espíritu proliferado que tienen, ya que pueblan el
espacio mismo.
d.
Luego están los astros cual han de
tener su neuma propia, ya que no son afectados por las cosas de la tierra, y su
velocidad de espíritu ha de ser una más que el espacio, igual a la tierra.
e.
Luego todas las criaturas del cielo,
del mar, y de la tierra que tienen más neuma que mineral y vegetal, ya que se
evidencia una voluntad que les mueve a locomoción, mientras que las otras
velocidades de espíritu son reactivas, solo los seres animales tienen una
velocidad de espíritu tan grande para querer moverse con albedrío.
f.
Finalmente se encuentra el hombre,
cuyo pensamiento siendo una operación espiritual del intelecto es capaz de
alcanzar con su velocidad los confines de la realidad misma, saltando hasta la
realidad especulativa, con lo tal el hombre sostiene más neuma que todo lo
demás junto.
g.
El séptimo agregado es en exceso
especial, y es toda materia que sufre una sacralización, que se vuelve santa:
al ser ésta consagrada por necesidad significa que ha de ser distinta de todo
el resto de la creación, lo que destruye su carácter profano y la reconstituye
en objeto sacro especial y separado de todo el resto del universo, y ya que la
sacralización solo puede ocurrir por medio de un rito, y un rito solo puede
ocurrir con el proceso del intelecto, queda que se le añade toda la velocidad
espiritual del pensamiento llegando a poseer más velocidad que la misma por la
añadidura que hace también el carácter previo de su neuma.
Si el espíritu actúa de forma inmutable bajo el dominio de
Dios, confirmando su herencia divina, participa de la jerarquía divina: si
aquello que es de Dios recibe de Él la santidad, se les amerita llamar a esos
espíritus como Santos. Y a toda otra cosa como Sacralizada.
De las cosas visibles podemos por observación determinar lo
siguiente, son primero discernibles y luego medibles con los sentidos, pueden
tener circunferencia, radio, perímetro, etc. Debido a que no podemos discernir
con los sentidos lo que es invisible, determinamos que lo invisible es inmedible.
La distancia entre el Cielo y la Tierra es infinita, e
inmedible, igualmente es el Cielo en sí infinito e inmedible. Pero el
pensamiento, la cogitación, el uso de la operación intelectual es capaz, a su
velocidad, de cercar la distancia infinita entre el Cielo y la Tierra, llamemos
a éste acto Meditación; empero: no solo el pensamiento puede, porque si
uno informa el pensamiento con un deseo, con la voluntad, podemos hablar del
alma subiendo al Cielo mismo frente a la presencia de Dios. Y no va fuera de
razón que si Dios es amante del hombre, ya que no cabe que Dios deje de
preocuparse de su creación, cabe que se complazca en distinguir con su trato a
los hombres que sobresalgan en piedad, y que hagan buen uso de las gracias
sobrenaturales, y que no desdeñe ni crea le está mal la comunicación con un
hombre de una virtud y talento divinos. Llamemos a esta operación como Oración.
En la jerarquía dentro de la creación el hombre es la
suma de la creación, al existir y ser imperado como el cosmos, voluble como
lo bruto, e inteligente como los espíritus invisibles, cabe que su oración contenga al mismo tiempo la
oración de todo lo creado, lo opuesto también sería cierto: que todo lo creado
contenga la oración del hombre.
Por observación vemos que los humanos proliferan en el
tiempo, debido a que la creación en el tiempo también tuvo un inicio, entonces
tuvo que haber un humano original. Llamemos a ese humano original con el nombre
de Adán, que significa hombre.
Como Adán es la suma de la creación, se entiende que cuando
Dios creó al mundo lo hizo con Adán como su objetivo final. Con lo que todo el resto del mundo está para soportar al
hombre.
Tabla 4
Hasta ahora hemos descrito de Dios muchos atributos, al Ser
perfecto e infinito tiene infinitos atributos perfectos y todos de tamaño
interminable y todos ellos buenos, y ¿son todos estos atributos menores que Él
mismo? Si tiene atributos, ¿es Dios más atribulable que sus propios atributos?
O séase ¿es Dios más poderoso que Su propio poder? ¿Más sabio que su propia
sapiencia? ¿Más perfecto que su propia perfección? Si decimos que sí entonces
seguiría que Dios realmente no sería ni omnipotente ni podría manifestar sus
infinitas bondades de forma perfecta, porque solo donde Él exista tendría
omnipotencia, y donde actuase existiría otra cosa, nominalmente Él mismo, que
sería más poderoso. Si cabe que, por ejemplo, Dios es más fuerte que su propio
poder, entonces no podría dominar las cosas creadas, porque donde sea que pusiese
su poder para dominar u ordenar o fabricar etc. sería menos potente que donde
su sola existencia existe. Entonces sigue que Dios no puede tener atributos, Dios no tiene partes, aparte que Dios
al ser misterio es inaccesible para su creación: todo lo que sabemos de Dios no
es nada más que un significante vacío, porque si cabe Dios en su nombre de Dios
sería contenido en una infinidad menor, cosa que no es posible. Entonces el
Dios del que hablamos no es realmente el Dios del que hablamos sino solo su nombre:
no conocemos a Dios, solo su nombre.
La suma de los atributos de Dios es llamado el logos, será
que el logos es igual de poderoso e igual de atributable que Dios por lo que en
donde sea que Dios actúe es a través del logos.
La Verdad de Dios solo puede ser entendida por Dios, por Su
Razón, o en griego Logos. Y el universo tuvo que haber sido creado por la razón
de Dios que es tan Dios como Dios. La creación misma delata al Logos, siendo el
Logos el originador del universo hubo un punto en donde la creación estaba
plenamente en Dios. Empero la esencia de Dios es una increada mientras que la
de la creación es una creada, por lo que el raciocinio de Dios es distinto de
Dios pero sigue siendo Dios.
Al fin y al cabo, la Verdad absoluta debe trascender la
totalidad de la realidad cognoscible. Ningún razonamiento humano podría
descubrir lo que existe fuera de la razón, lo que es anterior a la razón.
Sabemos que las cosas pueden o seguir el plan idóneo de
Dios, su Logos, o pueden no seguirlo. Las cosas pueden estar en el Logos o
pueden estar fuera del Logos. Pero, ¿puede el Logos salirse del Logos? Pues
bien, si fuera cierto que el Logos puede salirse del Logos, entonces sabríamos
que allí donde el Logos "estaba" es donde debería estar, pero si
fuera así: en primer lugar, no podríamos saberlo, y en segundo lugar, si
pudiéramos saberlo, entonces sabríamos que el Logos no es el Logos, una
aparente contradicción. Ciertamente entonces el Logos es inmutable.
Si el Logos fuera inalcanzable sería inabordable, ya que
cada paso que damos para alcanzarlo está más cerca de cero que de él, entonces
eso significaría que uno no podría seguirlo. Pero eso es incorrecto, ya que existe
la Verdad y uno puede seguirla.
Ya que las cosas hayan su origen en el logos queda que el
logos es la parte cognitable de Dios misterio.
El logos es anterior a la totalidad de la creación, sigue
que el logos es aquello que desmembró a Ymir, y de hecho es aquello que creó a
Ymir en primer lugar. Sigue que el Logos es anterior a todos los mundos, aunque
el universo sea solo uno. Por arriba del
Cielo y por debajo del Cielo, solo el Logos es el Honorable.
Porque nosotros aceptamos la inicialización de una cosa al
recibir su idea, la realidad increada y por lo tanto sin inicio que Es Dios,
tiene que ser comprendida solo por Dios. Si Dios es mente y piensa, entonces
está conociéndose perfectamente, porque tiene una idea de sí mismo, en Su
razonamiento caben todas Sus perfecciones, no solo el conocimiento no ofuscado
de Él si no el mero acceso a ese conocimiento, cabe la Revelación
perfecta y final de Dios descrita perfectamente. Ese razonamiento tendría
que ser igual de infinito que Dios para contener la idea perfectamente
entendida de Dios.
Y entonces hay dos cosas, pero no pueden ser cosas porque
Dios no tiene partes, llamemos a estas dos Personas entonces, porque como una
persona se distingue solo en su relación con otra persona, así estas dos se distinguen solo en relación
una con otra, una que es eternamente generada, el Logos, y otra que
eternamente genera, y no puede haber punto en donde ninguna de las dos existió
sin la otra, porque si hubo momento en donde el Logos no existía entonces
cuando empezó a existir hubo una mutación, lo que significa que no podría ser
algo que Dios genere, más encima no podría ser Dios generador merecedor de la
esencia divina porque habría sufrido una mutación. Entonces todo lo que es
de Dios, lo tiene también Su Logos.
Entonces: Dios genera el Logos eternamente compartiendo con
éste todo lo que tiene desde antes de la creación, y a través del Logos las
cosas fueron hechas, si el Logos entonces tiene que compartir la misma y única
esencia de Dios, entonces el Logos es
Dios. Hay entonces Dios generador y el mismo Dios generado, llamémoslos Dios
Padre y Dios Hijo. Con la diferencia que la generación de un hijo por un
padre humano multiplica la esencia, con Dios Padre y Dios Hijo eso no ocurre, son consubstanciales.
Si Dios es infinito, ¿tiene acaso infinitos Logos? Pues
bien, el logos es la suma de la perfección y unidad de Dios, ya que la
multiplicidad es producto de la imperfección en la creación, en Dios hay
perfecta unidad, por lo que el Logos es
solo uno.
Si Dios es perfecto y bueno no cabe que la muerte, la
enfermedad, y la deterioración sean parte de Su imperio. Entonces sigue que el
sufrimiento lo causa el mal.
Cabe entonces que el humano criatura, heredando todo lo
bueno de su naturaleza por Dios, todo lo malo lo tuvo que haberse dado a sí
mismo. Ya sea por la inducción de otra criatura inteligente e invisible o por
propia iniciativa. En cualquier caso sería la voluntad del hombre responsable
de su propio estado, sigue que el estado de sufrimiento del hombre es su
propia culpa, ya que por observación vemos que a él le
correspondía ser reflejo de Dios en la tierra. Su rebeldía atacó a Dios en
el Cielo, así mismo en la Tierra lo que estaba sujeto al hombre le atacó: con
lo que el alma inmutable del hombre ahora está sometida a la materia mutable,
ahí adquirió la muerte.
Si creemos en el obrar de los ángeles en el mundo, por lo
tanto, cabe que siempre hay más espíritus angelicales que cosas visibles:
entonces cabe que todo aparato en la creación que tiene neuma, o movimiento, es
movido por los ángeles y nunca ha de ser la creación visible demasiado numerosa
para no ser abastecida por un ángel. Si luego entonces la creación perdió su
inmortalidad heredada ha de ser porque la
rebeldía del hombre envenena la creación misma, alejando a los ángeles que
ordenan la creación, siendo éste el reflejo de como el hombre se aleja de Dios.
Lo que es perfectamente ordenado está en el Cielo, siendo el
lugar de la perfección ha de heredar el carácter que almacena la perfección lo
que es indistinguible de ser perfecto en sí mismo, al ser perfecto tuvo que ser
primero ya que concluimos que la creación fue hecha perfecta y en el tiempo
transgredió el orden. Entonces Dios creó primero el Cielo, y por
consiguiente después creó la Tierra. La cual fue hecha perfecta y
después se corrompió.
Empero si Dios hiciese primero el cielo y después la tierra,
serían dos creaciones distintas, lo cual ya que Dios es inmutable evidenciaría
un Dios que no pararía de crear nuevas creaciones, si fuese el caso ninguna de
éstas creaciones tendría un fin lo cual evidencia un Dios ocioso. Entonces el
cielo y la tierra son parte de una sola creación. Dios hizo una sola
creación.
Cabe que al ser lo primero en ser creado el mal tuvo que
empezar en el Cielo. Acá no existía el tiempo porque el tiempo es un aspecto de
la mutabilidad cosa todavía no adquirida. Entonces al ser creada la creación
ocurrió en un híper-instante la caída de unos ángeles rebeldes. Como Dios no
crearía algo solo para aniquilarlo esos ángeles rebeldes, llámeseles demonios, todavía existen.
Entonces, a medida que la malicia humana aumenta en el
mundo, el poder de los demonios ha de aumentar, aumentando la persecución a la
Verdad, lo que aumenta el error en el mundo, que termina por aumentar el mal
desproporcionadamente. La malicia humana
afecta a los inocentes.
Queda que el mal nace de la rebeldía al orden, alejándose de
los preceptos de Dios. Siendo entonces la rebeldía la causa del sufrimiento.
Entonces sigue que en el Hades, al no ser propiamente parte del imperio, el
sufrimiento no solo ha de ser como lo vemos en el visible, sino que ha de estar
re ordenado para que la justicia de Dios pueda operar ininterrumpida. Vemos que
el Hades entonces existe como prisión
para las almas de humanos, sean justos o no.
Pero el hecho es que es el mal algo que amerita la
aplicación de la justicia, no cabe que Dios use algo de Su imperio para tratar
lo que es fuera de él, entonces si el sufrimiento es el resultado del mal: para
aplicar justicia al mal solo se le puede devolver el sufrimiento que éste
causa. En corto, el mal amerita castigo proporcional al sufrimiento que
causa, y debido a que la rebeldía es en contra de un ser infinito e
inmutable, el castigo debe ser igualmente infinito e inmutable,
llamemos a esta parte del Hades donde el castigo se encuentra con el nombre de Infierno.
La estadía permanente de almas en el infierno es veredicto justo igualitario y
saludable.
Si uno intenta medir el instante del ahora, cuando empieza a
medir, ya no está midiendo el ahora. Empezar a medirlo es medir el pasado que
ha transcurrido desde que empezaste a medir. Y cuando acabes, porque si nunca
dejas de medir entonces eso sería eternidad de por sí, cuando acabes de darle
circunferencia y radio al instante ahora ya no es instante, y pasó a ser pasado
completamente.
Si uno intenta medir la eternidad, cuando empieza a medir, ya
no está midiendo la eternidad, empezar a medirla es medir algo que empieza,
cuando la eternidad es aquello que nunca puede empezar porque si empieza
entonces hubo un momento donde no era, y algo eterno siempre ha de haber sido.
Y si empezase, aun así cualquier paso siempre estará más cerca de cero del
inicio que de la meta, por lo que es inconmensurable, y nunca empieza. Y no
puedes dejar de medirlo, porque si dejas de medirlo entonces le has dado
circunferencia y radio al infinito, y eso es un ser finito.
Entonces, vemos que el instante está construido de lo mismo
que la eternidad. Si son de la misma materia, uno puede cambiar el instante por
el infinito y viceversa; la diferencia entre el instante y la eternidad,
es que el instante es mutable y la eternidad no. Aquello que es eterno no puede
ser sujeto la mutación, y mutación es que algo que no estaba en sí aparezca
espontáneamente o que algo sí estaba en sí sea aniquilado totalmente. Y por
definición, si algo cambia deja de ser lo que era para ser otra cosa, lo que es
eterno para ser eterno no puede mutar, porque si no entonces no
continuaría.
Entonces, el instante humano tiene esto, de que mientras uno
respire es mutable, pero ¿y cuando el instante del hombre ya no continúe?
¿Cuando muera qué? Pues es lógico que aquello que ya no puede mutar es eterno,
el hombre lo único que perdió fue la mutabilidad, el alma todavía existe, ya
que el alma es eterna, y ahora el estado en el que estaba el alma cuando deja
de ser mutable ha de determinar un destino, un final justo y meritorio según la
medida universal de lo que es bueno y lo que es malo. Si creemos en Dios como
juez justo, sabemos que es lógico entonces que el castigo ha de ser
proporcional a las transgresiones cometidas, y el premio proporcional a los
méritos adquiridos. Ya sea por desobedecer al Dios eterno, o por haberlo
obedecido, la moneda de pago por ese instante final ha de ser algo de igual
valor: un premio que nunca terminará o un castigo que nunca dejará de comenzar.
¿Y de aquello entonces, que puede ser cambio pero no
mutación? Llámesele amplitud. La
amplitud de un algo, algo que existe en potencia, o que algo que evidencia su
proceder por su vestigio. Nos dice esto entonces que el inicio se contiene en
su final, y el final se contiene en su inicio. Pero la vida humana por estar
compuesta de instantes es libre de romper de esto, es mutable, puede dar un
final que no estaba en su alma: el humano es la criatura más liminal que
existe. Su final solo está determinado por la acción del instante.
Luego si creemos en el dominio de Dios sobre la naturaleza,
y en su omnisciencia y en su perfecta bondad, debemos creer que usa su
omni-precognición, y más allá de intuición perfecta, su elección elije siempre
el aquello que es bueno para el mundo, dándonos el mejor de todos los mundos. Pero el hombre puede ir contra esos
designios, porque su final no está realmente contenido en su inicio como lo
está en todo el resto de la creación, sino que está en su transcurso, en su
instante.
La permisión de Dios de dar al hombre libre albedrío no
expresa ninguna obligación de desobediencia, si no que la existencia del
permiso para obedecer o no valoriza genuinamente la obediencia, dando como
resultado una criatura viva y no un autómata fatalista. La existencia del mal constituye la condición preliminar para la
libertad humana.
Puede el hombre medir el tiempo, pero es el tiempo una
ilusión, porque ni pasado ni futuro existe. Solo existe el instante de ahora.
Si el pasado existiera, entonces cada instante menos el nuestro es una
eternidad, pero eso evidencia un Dios ocioso, entonces no existe el pasado; si
el futuro existiera debería de ser visible pero no lo es, debería contener el
principio o su pasado, pero si no existe pasado tampoco existe futuro.
Por todo esto concluimos que es meritorio que el hombre
finito pueda con su instante ganar una eternidad en el Cielo o en el Infierno
según sea su elección. En corto: el hombre es el resultado de sus actos.
Tabla 5
Siendo entonces que la eternidad
del Cielo y el instante de la Tierra son intercambiables para el hombre, cabe
que el Rito humano, aunque sea por un momento temporal, da al hombre un acceso
limitado a la eternidad en cuanto imite el orden de Dios.
Ahora, uno no puede el espacio, pero podemos santificar el
tiempo, el instante de nuestro rezo, y ese instante nos permite en el tiempo
crear espacios virtuales santos, cuyo tamaño dependen del tiempo que usemos
para edificarlos con nuestra oración; sacralizar el tiempo también nos permite
acelerar el proceso de la gracia natural por medio de las gracias
supernaturales de la oración.
Y al manipular el tiempo de esta forma, el adepto realmente
extiende su dominio sobre el tiempo, una emanación propia que impone a un
elemento vacío sustancia personal, pero el tiempo es un instante que
desaparece, por lo que la periódica repetición de la devoción en el tiempo, si
se continúa hasta la muerte, adquirirá eternidad solo con la gloria. Y en el
instante el adepto orador ahora se convierte en el tiempo mismo.
Si en el instante está acumulado todo su pasado como
vestigio y está su futuro en potencia. Entonces todo acto es acumulativo, y su
acumulación es el campo de cultivo para futuros actos: todo acto pasado condiciona los actos futuros: esta periódica
repetición, la cual va aumentando las gracias sobrenaturales entre más se hace,
va cultivando un instante especial, a
ésta cultivación la llamamos Culto.
Pagar culto es sementar esa tierra de la alma instantánea
para que los actos que broten de ella sean buenos: entendemos que la amplitud
trabaja la amplitud, por lo que, llega un punto donde el alma puede ya sea
salvarse o condenarse en vida, efectivamente convirtiendo su instante en
eternidad. Debido a que la amplitud de algo se le aumenta por medio de la
voluntad humana, y la voluntad humana se expresa en actos cargados de
intelecto, el Rito necesita de actos
físicos y mentales.
Seguir un rito tiene que ser seguir la justicia y
misericordia, ya que ambos justicia y misericordia se hacen manifiestos en el
mundo debido a la ofuscación de la realidad más la desobediencia a la Voluntad
de Dios en el mundo, por lo que el rito en su forma perfecta ha de poner de
manifiesto la Voluntad de Dios en el mundo, por lo tanto el rito tiene el
potencial para conectar al hombre con la realidad objetiva en cuanto éste
contenga en sí y sea informado por la Revelación.
Al
operar el culto hacemos un servicio público, tal servicio llamamos liturgia, sacralizando nuestro instante
y generando el constructo espiritual del Templo modelo, conectamos nuestro
instante con la eternidad de la salvación. A modo de consuelo por solo tener el
tiempo sacralizado y no el espacio, la liturgia nos conecta con el universo
original, con el plan original de Dios.
Sufrir es el castigo que el mal del hombre amerita, empero
por observación vemos que la justicia no siempre llega y puede que muera el
malhechor sin ser castigado, pero debido a que el hombre es espíritu incluso si
muere en el visible, no puede abandonar el imperio de Dios, por lo tanto ahora
que es un espíritu inmutable el lugar que el imperio de Dios le impera tener
(recordemos que Dios está interesado en su creación) ha de ser uno donde el mal
es castigado, o sea que: los malhechores al morir van al Infierno.
La pluralidad de creaturas nos recuerda que hay una
jerarquía dentro de la creación, lo que significa que cada cosa creada es
tratada distinta por Dios. Porque
la jerarquía de cada uno con Dios es distinta, cabe que Cielo, Hades,
Infierno y Tierra sean lugares distintos.
Sigue que estos lugares al ser distintos, fueron entonces
creados por separado. Porque Dios no haría algo en principio mutable, algo
que empiece junto y luego se separe.
El orden de Dios, al ser algo que tiene que ser obedecido
llámesele ley, los transgresores de la ley pertenecen a la realidad del no ser,
que es indiferenciada, los que están en rebeldía heredan de los demonios, y se
ponen bajo el poder del Infierno. Llámesele a los transgresores que se asemejan
a ésos rebeldes con el nombre de pecadores.
Ya que la creación no obtiene nada si no lo ha recibido de
Dios, es entonces inherentemente vacía, o séase vápida o vana. Pues para ser un
reflejo fidedigno de la realidad objetiva así como los ángeles ayudan en la
mantención de la creación debe el hombre reflejar el carácter de realeza de
Dios soberano: uno entonces obedece al rey, no porque sea realeza en sí, sino
porque la realeza en sí es el reflejo terreno de una realidad celeste. Así como
Dios no necesita sus ángeles, así tampoco necesita que su obra sea ejecutada,
así tampoco necesita que exista la reflexión cielo-tierra, pero su justicia y
misericordia reclaman reflexión. Existo porque Dios existe, soy Rey porque Dios
es Rey, decir que soy rey por serlo es vanidad. La realidad terrena tiene la responsabilidad de reflejar la esencia
celeste.
Si imitamos en la tierra lo que sabemos ocurre en el cielo
podemos ayudar a traer de alguna forma el orden celestial de Dios al mundo
barionico, que es el mundo medible. Llamemos a éstos actos Ritos.
Claro que el Rito humano es algo finito, mientras que lo que
vemos ocurre en el cielo es interminable. Pero podemos probar que el rito
humano es en sí del mismo calibre que el celestial. Ya que el instante humano
está hecho de lo mismo que la eternidad.
Tabla 6
Por reflejo vemos que el carácter de la realeza imperante de
Dios ha de estar en Adán, si Adán es padre de la humanidad entonces el carácter
de padre es transmisor de realeza, podemos entonces llamar a Dios Padre por su
soberanía, y además Padre por su justicia y misericordia con su creación, la
cual es reflejada en el orden natural del padre de familia como se observa. Adán era Rey.
Adán fue entonces el pecador original. Con lo que debido a
que en el tiempo no había proliferado, en potencia estaba la humanidad en él de
forma indiferenciada, al pecar él pecó toda la humanidad por él. Entonces la
herencia de Adán es su pecado original.
Tal cual, si la justicia del Rey no es la justicia de Dios,
no es Rey, sino demonio. Por lo que la libertación del poder del malévolo
tirano es una obligación en el momento en que el Rey no transmite la justicia
de Dios. Por no transmitir la Verdad Objetiva transmite entonces un universo
personal, lo cual nos dice que el pecado más mortal es precisamente éste, la
negación de la Verdad. Entonces, el pecado original tuvo que haber sido el deseo de ser su propio Dios.
Entonces, ya que el espíritu es voluble eligió, pero ya que
es inmutable quedó incapaz de volver a elegir, este es el caso con los demonios
que son incapaces de arrepentirse; Adán fue hecho para ser la suma de la
creación, lo que sólo podía suceder si era creado después de todo lo demás para
heredarlo todo. El humano está en el plano de las cosas visibles, por lo que
vemos que aún su espíritu hereda la cualidad mutable al venir después de lo
visible. Pero si su espíritu se separaba de su forma terrenal entonces ya no
estaría heredando de su ser visible, por lo que en vida el ser humano puede
arrepentirse, pero una vez muerto no.
Los ángeles rebeldes no son de Dios, lo que son es mentes
injustas, que ofuscan, que mienten. Debido a que son anti-jerarquía son una
legión indiferenciada, al ser indiferenciada podemos hablar de ellos como un
individuo, cuya rebeldía en el acto de no servir, en latín "non
servum", propicia que por su rol lo llamemos el adversario. Todo lo que es contrario a al imperio de uno,
llamado monarquía, hereda de los demonios.
Entonces, estos ángeles, que tenían conocimiento no ofuscado
de Dios, ¿por qué pecaron? Porque podían, entonces no tienen ninguna
justificación para haber pronunciado el non servum, entonces no ameritan
Misericordia divina, dejando caer sobre ellos el peso infinito e in-mitigado de
la Justicia divina. Se deduce que los ángeles que se mantuvieron fieles a Dios
una vez inicializada las dos realidades, la que Es y la que no Es, al quedar en
el imperio son inmutables. Luego, o más bien antes, con la emergencia (en el
sentido de 'emerger') del non servum, los ángeles fieles no pudieron quedarse
indiferentes, ya que heredan el interés en la creación, así también como
heredan la manutención del cosmos. Entonces hubo una guerra en el Cielo,
instigada por ángeles rebeldes a la verdad no ofuscada de Dios, que
terminó con la expulsión de los ángeles rebeldes al Infierno. Pero estos
ángeles fieles están diferenciados, entonces tuvo que haber una multitud de
ángeles como jenerales de cabeza. Conocemos a ésos ángeles con el título de
Arcángeles.
Pero, ¿cuál era la verdad no ofuscada de Dios que vieron los
rebeldes? Pues, habrán visto al Logos.
Tabla 7
Cabe que solo Dios pueda comprender la idea infinita de sí
mismo; Dios ciertamente es un espíritu, tal cual es el único que mueve las
cosas, dándoles espíritu o neuma. Y el neuma del ser humano vimos tiene dos
operaciones que quedan en el operador: ya que Dios prexiste el tiempo, y
sabemos que no es ocioso, sabemos que de forma inmutable y eterna sus
operaciones internas, la de intelecto y de voluntad, han de estar ocupadas, por
lógica discernimos que con su esencia única. Porque todo lo que tiene el Padre
lo tiene el Hijo, y supimos que la Voluntad de Dios es evidenciada por Su
intelecto, deducimos por lo tanto que la otra operación interna de Dios, la
operación de la voluntad, procede del Padre y del Hijo. Llamemos a esta
voluntad como espíritu o neuma, porque la voluntad se evidencia por el
movimiento, pero para distinguirla de otros espíritus démosle el adjetivo de
Santo. Espíritu Santo.
En Dios solo hay un Logos, sigue que solo hay una operación
de la voluntad en el logos ya que múltiples voluntades incoherentes entre sí jeneran
un Dios que se contradice, queda que el Espíritu
Santo es un solo efluvio de amor indecible.
Ya que Dios es perfecto, Dios no
necesitó nunca crear algo, por lo que su afecto a Su creación solo demuestra
una atracción de parte de Dios que es completamente gratuita e inmerecida por
parte de la creatura. Con lo que, si la creatura es Justa ésta a de devolver el
amor de forma recíproca: desde siempre el
propósito primario y final de la creación es amar a Dios.
Luego, Dios ama ciertamente a la creatura, por algo le
muestra misericordia y no la aniquila. Imitar el amor de Dios amando a la
humanidad que es la suma de la creación es entonces el propósito secundario de la creación, amaros unos a otros como Dios
nos ha amado.
Ya que Dios es amor, y el propósito final del hombre es amar
a su creador, podemos hablar de una limerencia humano-divina.
Dios es perfectamente bueno, y lo bueno tiene el derecho de
ser seguido por ser realidad objetiva, si el propósito de la creación es amar a
Dios, Dios tiene que amarse a sí mismo dándonos el ejemplo que debemos imitar
siendo Dios el fin de la creación. Y ya que el Hijo tiene todo lo que tiene el
Padre, el Padre ha de amar al Hijo y el Hijo al Padre, tal cual evidencia esto
la Voluntad de Dios, siendo la voluntad la tercera persona de esta trinidad.
Luego, las tres personas han de ser tan Dios como
Dios, han de ser: Co-Creadores, Co-Perfectamente buenos, Co-Eternos,
Co-Inmutables, Co-Increados, Co-Omnipotentes, etc. Las tres son el mismo y
único Dios. Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si la obra de crear la
hace una, la está haciendo Dios, ya que las tres son Dios las tres la hacen. La
obra de la creación es común a los tres.
Entonces, vemos que para crear la creación, fue a través del
Logos, que es Dios, pero es separado de esa primera persona. Y sin el Logos,
nada de lo que es pudo haber sido. Donde esté el Logos, a través del Logos, la
creación puede ser creada y mantenida, no cómo propondría antes un Dios con
partes, sino de forma perfecta. Y queda decir lo mismo de la operación interna
de la voluntad. Nos queda entonces que el Dios Trino y Uno es el único Dios
que puede ser Uno, omnipotente, y separado de la creación.
Lo que existe en el imperio ha de tener su propia sustancia,
enteramente separada de Dios. Aunque sea su naturaleza vana por no solo recibir
esencia de afuera sino que existe bajo el imperio y es un reflejo de su
Creador. Si no tuviera esencia propia entonces no podría existir la ofuscación
en primer lugar sin que la ofuscación afectase a lo invisible también, cosa
imposible porque lo invisible es inmutable; aquello que tiene esencia propia,
pero también existe como un paralelo alegórico, es llamado una parábola. La quiralidad
que tiene la creación al reestructurarse y reflejar aquel orden celeste
llámesele orden parabólico: La realidad es una parábola.
La manera en la que la realidad se comporta es una realidad
en sí, a esta realidad de la realidad llamémosla meta-realidad. La capacidad
que tiene todo bajo el imperio de poder ordenarse bajo la meta-realidad de
forma parabólica, sin la cual no estaría bajo el imperio, ha de ser algo
imperado por Dios. Pero estos comportamientos a los que la creación se adhiere,
mandamientos que obedece, aunque fuese el caso que Dios lo impera en el
momento, la creación no está determinada ni es fatalista: por lo tanto, no es
que Dios haya ordenado en el momento el orden, sino que de acuerdo a la idea
infinita con que Dios inicializó la creación es que la creación obedece.
Llamemos esto lo cual no es ordenado en el momento en que se activa el
comportamiento, sino que fue creado al inicializar el cosmos mismo, con el
nombre de Funciones.
Cabe entonces que la Justicia y la Misericordia con los que
Dios se maneja sea lo que informa a estas Funciones, son los comportamientos
pre requeridos en el inicio de la creación. Mas no es debido a la ofuscación
que no vemos, por ejemplo, a la función ajusticiadora ordenar nuestro mundo,
sino que es simplemente por falta de perspectiva, ya que la perspectiva humana
es solo una mientras que la perspectiva que Dios conoce es total. Siendo panóptica,
cabe que las funciones sean inimaginables en su totalidad. Y no es debido a la
ofuscación, ya que no estamos hablando de la justicia que es impedida por el
libre albedrío humano, sino específicamente de la justicia que sí actúa.
Entonces queda que las Funciones son inevitables.
Si son inevitables, y ya que las Funciones no son algo
creado sino que su existencia es una virtual en la imaginación del plan de
Dios, no han de ser vivas sino que vivifican a la creación, por lo que son
estables en comportamiento manifiesto; en el tiempo se diferencian, más
existiendo fuera del tiempo como parte de la meta-realidad, no responden ni a
la causalidad ni al tiempo en sí, siendo informadas por la una voluntad de
Dios. Las Funciones son estáticas.
Las Funciones son un producto de la voluntad de Dios, que
actúan con y a través de la materia visible, y actúan en la creación en sí con
una forma determinada la cual es mistérica, porque habla de Dios misterio, del
orden natural de la creación cual fue declarado por Dios al principio de todo. Las
Funciones describen un mundo original, que era como el mundo tenía que haber
sido.
Ya que las Funciones tienen una visión no ofuscada de Dios,
siendo informadas por su justicia y misericordia no sería Dios, por ejemplo, el
que tiene una obsesión con usar el número siete, sino que son las Funciones de
la realidad las que adscriben como significante a lo tal, porque es como mejor
pueden ellas decirnos de la naturaleza que nosotros no vemos. La ritualidad del
hombre mientras no ataque la soberanía de éstas Funciones ha de ser entonces
una gracia natural.
La voluntad original
del hombre es en realidad una voluntad perfectamente paralela con Dios: con
lo que cuando el hombre sigue la voluntad de Dios no está siguiendo otra sino su
propia Voluntad original; la esclavitud se entiende como el ser forzado a hacer
aquello que va contra nuestra voluntad, si la voluntad del hombre se suponía
iba a ser paralela con la de Dios, cabe que el que se hace así mismo esclavo de Dios se hace en realidad el hombre
más libre; el hombre libre es el que usa de la creación de acuerdo a la
Voluntad de Dios: el hombre está para
soportar al mundo.
Al crear a Adán como una criatura incompleta, la perfecta
intuición de Dios manifestó aquello que Su criatura necesitaba para ser
completa, lo cual solo puede ser Dios mismo, o por apropiación su Voluntad:
seguir éste plan completa a la criatura. Ya que seguir el plan de compleción
creado es seguir la Voluntad de Dios, el
ser inspirado a actuar por la gracia del Espíritu Santo es lo que complementa
la naturaleza creada. Manteniendo la esencia creada y la increada
separados, las inspiraciones del Espíritu Santo son entonces como los carriles
de una carretera: si se descarrila la criatura jamás puede alcanzar la perfección
que es Dios y por lo tanto cae fuera del Cielo, perdiendo el propósito de su
existencia.
Tabla 8
Dios es el que administra Justicia, sin necesitar nada de
los hombres no puede jamás ser ni sobornado, ni amenazado. Por ser Dios no
puede ser engañado. Sigue que no hace acepción de personas, ni es movido por
aires del momento, ni tampoco por cosas efímeras de ningún tipo. No cambia de
opinión, y ya que sabe todo, y está arriba del tiempo, tiene una
omni-precognición, por lo tanto sabe de todas las posibilidades sin necesidad
de imaginarlas, y eligió de forma anticipada aquello que es perfecto porque no
puede hacer el mal. Por lo tanto no cabe de otra que Dios es Juez perfecto.
Adán no puede proliferar indefinidamente,
evidenciaría una creación sin fin o motivo final, porque siempre existiría, y
la totalidad de Adán no podría nunca ser rescatada y la realidad no podría ser
restaurada al mundo original que quería Dios.
Adán fue creado tan perfecto como podía ser, pero vemos que
los humanos son lejos de ese estándar, entonces, las mutaciones que ya mejoren
o empeoren la situación del hombre no pueden superar a Adán porque sería un
ataque contra la verdad de la perfección de Dios, diciendo que han podido
superar lo que era tan perfecto como podía ser. Ni tampoco puede el hombre
decir que se ha mantenido igual desde el inicio porque sería negar su
mutabilidad, vemos entonces que el hombre solo puede empeorar. Por lo tanto el
hombre está en un constante declive en relación al pasado.
Si desde Adán todo va en una
pendiente en picada, cabe que cualquier aparente innovación es en realidad un
desarrollo tardío y débil que pretende lo opuesto al pararse sobre los logros
acumulativos de los antecesores. El
mundo no progresa realmente.
Adán preexiste a todas las naciones.
Y ya que el hombre con el tiempo cae en degeneración, la multiplicidad y
pluralidad de naciones son en realidad un constante picada en el error. La división en la humanidad es producto de
la corrupción.
De la negación categórica de, o del
acto de obviar el futuro meta-histórico de la humanidad, buscando una
recompensa o finalidad enteramente materialista en lugar de algo que trascienda
las crónicas humanas, crea necesariamente la búsqueda por innovación para
cercar el supuesto utópico, la búsqueda por innovación genera una sociedad
industrializada; ya que la esclavitud es influir a otro de forma que éste está
obligado a actuar en contra de su voluntad. Y la voluntad de Adán pre-caída al
ser perfecta no puede ir paralela con la voluntad del hombre moderno, por ser
el hombre moderno una degeneración. En
la sociedad industrial el hombre no es libre.
Creemos que el hombre en su búsqueda
por la innovación se ha contaminado culturalmente. Siendo la cultura que genera
una volátil, incipiente, e incompleta. Es volátil porque no tolera la quietud,
buscando siempre lo más nuevo. Es incipiente porque nunca va terminar de
desarrollarse, siempre añadiendo más porquería novedosa a su esencia temporal.
Por lo tanto es incompleta, ya que jamás alcanzará ninguna finalidad. Con todo,
cabe que sea completamente inútil al ser vacía de finalidad real. La cultura actual es inútil.
Lo que es cultura entonces se vuelve
una comodidad más que tiene que ser innovada. Satisfacen una necesidad
materialista. Esto genera que el hombre, divorciado del espíritu, ponga sin
saberlo su alma y su finalidad en cosas creadas, lo cual es de facto idolatría.
Sus ídolos son la obra de sus manos, y al caer en esta adoración velada, en
realidad se adora a sí mismo. Enterrándose en un universo personal, el hombre
moderno amará aquella cultura inútil, con ello el hombre será apasionado por idioteces
que sustituyen necesidades reales porque ha sido divorciado de ellas. Entonces,
el hombre moderno ha perdido el contacto
con la realidad objetiva, prefiriendo vivir enteramente en su universo
personal.
Por la pluralidad de personas, hay
luego una emergente pluralidad de universos personales. Los cuales tienen entre
sí diferencias irreconciliables. Pero la conciliación requiere necesariamente
que ya sea una o ambas partes sean desmanteladas para que lo que genera sus
roces sea eliminado. Si tomásemos la idea de que el hombre está en un progreso
constante como real, entonces aplicando la conciliación al universo personal
acaecería que no hay innovación, sino lo opuesto. Si intentamos conciliar a la
gente habría consenso unánime, con lo que ya no habría universo personal sino
uno propia y verdaderamente para todos. Pero una verdad universal, real para
todos, tiene por término objeción contra el progreso porque ha llegado a un
consenso real, a un punto final del cual no es necesario avanzar. Con lo que, para
que el progreso siga no puede haber concilio real, sino un falso concilio en
donde cada persona no destruye los roces entre ellos y los otros sino que
meramente los ignoran, un llamado conciliábulo.
No buscamos un regreso desde el uno,
sino desde el cero, por eso decimos seguir el Ceronismo.
Una vez que la herencia adamita sea terminada, que ya todos
los humanos que tengan que existir, existan, pues ahí ha de venir la Función
final, el orden absoluto, inmitigado por el hombre, incapaz de ser vencido, de
ser obstruido, o de ser pospuesto, en donde la justicia actuará sin
impedimento, reorganizando el mundo a como Dios quería que fuese desde el
principio. Llámesele el Juicio Final.
Porque Dios es Juez, entonces cabe que Dios sea el juez
final, y ya que el modelo perfecto fue Adán, cabe que sea él la vara de medir
con la que se comparen todos los demás hombres.
Ha de ocurrir esto cuando Dios lo vea oportuno, por lo tanto
estarán los humanos todavía vivos, cuando ocurra. Debido a que el Juicio bebe
de la justicia incognitable de Dios misterio, no es posible a ninguna
inteligencia saber la fecha del Juicio excepto a la de Dios. Por lo tanto, el
fin vendrá inopinado de la gente, quienes seguirán haciendo lo que hacen
hasta el fin.
La proliferación de Adán en el tiempo no es constante, es
mutable, depende de la voluntad humana. Por lo que el hombre puede adelantar
o atrasar el juicio. Pero ya que dijimos que no puede proliferar
indefinidamente hay un límite absoluto del cual Dios no permitirá más retraso.
Piense que cuando manipulamos una herramienta la esencia de
la herramienta no cambia, pero todo lo que se agrega para concebir esa
herramienta ahora obtienen una voluntad que antes no tenían, la cual los mueve,
ha mutado en un elemento voluble; un humano, cuando es siervo ya sea de un
estado o de otra cualquiera persona, ahora tiene dos voluntades que tienen que
ser convergentes en sus actos para garantizar la pertenencia a la persona, ya
que por definición uno no puede ser rebelde contra sí mismo, entonces la
voluntad innata del alma es la única que puede emancipar la unión con la
voluntad impuesta, y la única que puede mantenerla.
Al usar ropa, la ropa se hace parte sustancial de los
agregados que conforman los accidentes del individuo, tanto como su piel o
cabello, u otros órganos; el humano en el dominio de otra persona conforma
parte de los agregados de esa persona. Ergo, el que domina algo hace que lo
dominado comparta virtualmente de su esencia, llamemos a esto el acto de
'emanar', ya que el dominador preexiste al dominado y es en el tiempo el único
que está existiendo en el instante, mientras que el dominado existe 'ad extra'
y tiene una esencia propia, así también accidentes propios, a quien se le
administra la 'emanación'.
Una esencia virtual es compartida, y el dominado desea
apropiar la voluntad de su dominador y emanciparse de su propia voluntad;
similar al sudor humano, la emanación nace de una sustancia y hereda de ella
pero existe 'ad extra'. En ésta vista el 'adepto emanado' ha sido el producto
de una reproducción con un solo originador.
Tabla 9
En la jerarquía hay algo que es más y algo que es menos,
esto evidencia la graduación, los grados; toda agrupación humana está
articulada por los distintos agregados de sus miembros, ya que la realidad en
sí está jerarquizada y ya que uno puede saber las cosas terrestres con las
celestiales, cabe que la sociedad humana esté escalonada, teniendo distintas
comunidades llevadas de distintos portes que se estaquean unos encima de otros;
tomar nota de los grados, de la graduación entre escalones de cualquier sociedad,
es un acto que le corresponde a la justicia, porque es ésta la que con equidad
administra el orden del cual nace la graduación en primer lugar. La medición
es una Función de la Justicia.
Lo que la razón por proceso de lógica nos enseña de la realidad
objetiva llámesele doctrina lógica. Que es como nos hemos operado en éste
documento. Porque nace de la operación del intelecto, imita el orden celeste en
que el Logos de Dios es por quien las cosas son realmente entendidas.
Ya
que el imperio fue directamente creado por Dios éste no puede ir en contra de
la verdad objetiva. Entonces, lo que se declara como doctrina, llamado el
dogma, es realidad objetiva. El dogma es realidad objetiva, por lo tanto escala
por encima de toda sentencia sea lógica o ilógica. La fórmula vinculante detrás
del dogma es la voluntad de Dios, por lo tanto es lógico suponer que el Espíritu
Santo es el promotor detrás de todos los dogmas y no su estricto autor,
entonces el dogma es sin autor.
Llamemos al dogma como Verdad Dorada.
El ir en contra del dogma es introducir ofuscación en el
orden natural de las cosas, lo que significa que ir en contra de la doctrina
nace del non servum. Por lo tanto es malvado, y lo que es malo es
indiferenciado al carecer sustancia real. Luego lo que va contra la doctrina
llámese la herejía, ya que la herejía nace del non servum todas las
herejías que por observación pueden ser muchas en realidad todas acatan a negar
la verdad objetiva, por lo tanto ya que el fin de todas las herejías es el
mismo fin, uno puede descubrir herejía si desarrolla la idea hasta su fin
lógico. Todas las herejías son en realidad una sola. Luego ya que la
herejía es mala, genera dolor. La herejía genera sufrimiento. Y lo que
es lo mismo, la herejía genera más herejía.
El hereje está yendo contra la realidad objetiva. El que no
crea en la realidad objetiva cree en una realidad subjetiva. Pero en un
universo subjetivo no existe la verdad, todo es igual de válido, lo cual
incluye el pensamiento de la realidad objetiva.
Pero no puede ser verdadero lo que propone la realidad
objetiva según la realidad subjetiva. Tendría que ser o menos verdadero, o no
verdadero. No puede pararse y darle potestad a toda realidad, le tiene que dar
potestad a toda realidad menos a la nuestra para evitar caer en paradoja. El
que cree en realidad subjetiva o cree en una paradoja o activamente menosprecia
a la realidad objetiva.
Entonces poner nuestra realidad como menos significativa es
una jerarquía, en donde todas las demás realidades subjetivas tienen que por lo
menos ponernos a la nuestra por debajo y ellas arriba, y generan entonces
universos personales, en donde todos hacen lo que quieren en cada uno; un
universo personal es básicamente solipsismo, pero con pasos extra. Se dan
primacía a sus universos personales, vemos que esto concluye en que
efectivamente se atribuyen a sí mismos el acto de ser, y se lo están dando en
sí: seguir la vida de acuerdo a lo que uno quiera, diciendo que el mundo es
carente de sentido real y que uno es quien le da el sentido es precisamente
esto, es una paradoja llena de vanidad y maldad.
Pero en todos esos universos o se tiene que ser indiferentes
a todos por igual, o se tiene que tener aprecios distintos a cada uno. No se
puede escapar de la jerarquía, porque es reflejo de la realidad, pero en esa
realidad subjetiva la gente se convierte entonces en su propio dios. Porque
realidad objetiva es lo que es empírico, lo que es evidenciable a la mente
justa; si una mente niega la verdad objetiva, sería una mente injusta, que
ofusca, que miente y que desobedece, no sería entonces de Dios sino del
adversario, el adversario busca ser tratado como un dios. Si una mente
niega la verdad objetiva, diciendo que cada uno tiene su propia verdad entonces
este termina siendo su propio dios.
Sí dice respetar verdad y mentira de igual forma, porque
está en ignorancia, realmente no está respetando a ninguna, porque para que la
realidad objetiva exista las realidades subjetivas no pueden existir, nuestra
preposición es verdadera si es que y sólo si es que su opuesto, la
anti-preposición, es falsa. Esto es una tautología; aceptar ambas es
efectivamente negar ambas. Si no estás con nosotros, estás en nuestra
contra.
Sabemos que hay grados en la jerarquía, es auto-evidente,
entonces sigue que hay grados en la santidad. Si uno no está perfectamente
alineado y en orden de la santidad no cabe perfectamente en el Adán universal,
¿qué ocurre entonces con su alma al morir? Cabe que el pecado venial que lo
desalineó de la perfección la haya hecho caer en el Hades, porque así se
ajusticia a Adán. Pero si tiene en su alma el deseo de seguir la Voluntad de
Dios, la cual para los que están en su posición es recibir el perdón haciendo
la penitencia necesaria, ha de seguir siendo mutable: cabe que el proceso aun
sigua siendo doloroso en el Hades, ya que el dolor como castigo debido al
pecado satisface por la culpa administrando la Justicia de Dios. Queda entonces
que hay un lugar en donde las almas no perfectas serían purgadas hasta alcanzar
la perfección. Llamémosle a esta parte del imperio como purgante, y esa
parte del Hades como Purgatorio.
Si Adán fue tan perfecto como podía ser un humano después de
su caída cabe que haya hecho todo lo que la Voluntad de Dios pedía de él, lo
cual llamamos seguir la ley natural.
Las Funciones que informan la realidad han de ser muchas,
porque la realidad es una pluralidad de cosas. Hay pluralidad de gentes, de
familias, de naciones. Hay entonces Funciones sobre cada familia, que marcan
cada una de forma distinta, porque son distintas al heredar y legislar
distintamente; los ancestros son de quienes sacan una información. Hay luego
una ley universal que ha sido la base de toda ley posterior, la ley de Adán.
Si creemos que basta con esta ley para consolar al hombre,
bastaría seguir esa ley. Con lo que morir en tal estado de gracia netamente
natural tal cual no ha de ser meritorio de castigo otro que el de la oscuridad
de la muerte. O sea que el potencial para estar en tal estado límbico ha de ser
algo innato a todas las almas. Si esta ley es innata entonces para salvarse del
infierno el hombre ya tiene de por sí las herramientas necesarias para ello
dentro de sí y no fuera de sí. Para
escapar el infierno el hombre sólo necesita ampliar algo que está dentro de sí,
la ley natural.
Dios ciertamente no disfruta dar
conocimiento que el hombre no ha alcanzado por sí mismo, eso implicaría que su
creación es torpe. Luego Dios no disfruta de dar al hombre ayuda que no
necesita, porque Dios no hace cosas porque sí. Si todo lo que necesitamos para
la salvación está en nosotros, entonces no hay porqué pedir ayuda a Dios.
Empero Dios disfruta la conversación con los hombres, así que no hay que pensar
que Dios está solo para pedirle cosas, en cuyo caso el objeto de nuestro deseo
no es Dios sino lo que nos da Dios.
El rito que aumenta esta ley natural ha de ser actos
seguidos de intelecto, cabe que si fuese solo actos sin ser seguido del
intelecto sería un mecanismo, y un rito mecanizado sería construir un puente y
no cruzarlo. Los ritos son entonces un puente que conecta lo físico con lo
metafísico, tal cual solo pueden ser cruzados por aquel quien lo construye. Ya
que no hay nada fuera de sí que pueda aumentar la piedad a ley natural, queda
que el efectuar un rito aumenta más la piedad como acto, que el mero acto de
verlo u oírlo.
El rito debe partir de una raíz no creada por mano humana,
sino por la de Dios. Ya que la naturaleza es creada por Dios la naturaleza
misma o el Logos de las cosas nos
puede informar de lo que es rito verídico.
El orden humano natural es la jerarquía, y la jerarquía
requiere desigualdad para funcionar. Entonces los hombres deben ser desiguales porque es así como reflejan mejor la
Voluntad de Dios. La belleza, también llamada pulchrum, de la jerarquía consiste en la desigualdad armónica, sin
saltos, sin desproporciones, sino una desigualdad proporcionada, y por esa
desigualdad armónica se manifiesta la belleza de Dios en la Tierra. Esta
belleza de la realidad objetiva de Dios se le llama pulchrum, porque es pulcro.
Lo pulcro agrada al ser conocido por el intelecto, y al bien objetivo porque el
objeto de lo bello satisface el apetito sensible. Con lo que no hay nada mejor
que la obediencia a un superior justo y noble: acatar a las reglas es respirar el aire de Dios.
La verdadera hidalguía de estilo, que existe a la par de la
humildad y de la resignación de corazón a la Divina Voluntad, es en síntesis la
obra magna del hombre laico. Las relaciones entre el imperio y el mundo exigen
la intervención de apóstoles laicos. Esta sacralización del mundo, en latín consecratio mundi, es la obra del laico
por excelencia.
Adán tiene de laburo cuidar y mantener la naturaleza, lo
cual significa también mantener el orden natural humano; el hombre que
sacraliza al mundo, es un hombre que cultiva
a Dios en sí, al cultivarle en las cosas que son sus agregados personales;
el hombre renovado conserva bastante del espíritu arisco y abrasivo para luchar
ferozmente en defensa de su propia propiedad, pero ha perdido todo deseo de
despojar y agraviar a sus vecinos. La única salida de la miseria para los
hombres es cuando por la censura prudente la pasión personal es guiada por la
Inspiración Divina y se usa para exaltar la virtud sobre el vicio. Y no hay
mejor virtud que seguir el trabajo que Dios dio al hombre originalmente, tal
cual es el de cultivador.
Ya que el pecado es hacer mal, y el mal es la ausencia del
bien, el no hacer bien cuenta como mal. Habiendo entonces males por inacción, o
por no actuar de la forma más óptima, lo cual es imposible de evitar para el
hombre por ser una criatura con conocimiento parcialmente ofuscado del mundo,
por lo tanto la malicia es de hecho inevitable; la malicia al ser
indiferenciada contiene en sí todo posible mal, por lo que todo humano está
condenado al Hades mientras exista malicia en ellos; la malicia es virtual, está
compuesta de la ausencia del bien, por lo que la malicia no puede ser extinguida, solo reducida.
No puede existir un intelecto que no actúe de acuerdo a su
voluntad, porque la voluntad evidencia un intelecto, ni una voluntad que se
reprime, porque implica eso una responsabilidad de la voluntad a la cual la
misma no tiene por qué hacerse responsable. O sea que, en el hombre solo
existe la mente consciente; si existiese algo no ordenado por el consiente
pero efectuado por el individuo, ha de ser porque el hombre como parte de la
creación es parte del imperio y por lo tanto es imperado bajo un comportamiento
emergente producto de las Funciones que lo gobiernan. El hombre es enteramente responsable de todo lo que hace.
Tal cual es el deber del hombre secular que, como maestro
trabaja la cara de la tierra. Esta persona del suelo vive una vida administrando y siendo administrado, a lo que
llamamos disciplina. Su disciplina le obligada a interesarse de continuo en el orden del mundo.
Ya que en el principio el mundo era bueno y luego se
corrompió, cabe que las identificaciones del macrocosmo al microcosmo no sean
precisas, como dijimos no hay quiralidad perfecta en las creaturas, y porque
entre las esencias visibles son por su naturaleza distintas a las invisibles,
hay tratos jerarquías y microcosmos que no se ven reflejados en el invisible.
Empero todo el invisible sí está reflejado en el mundo visible.
El uso del intelecto es la cogitación, entonces el espíritu
excita a la cogitación, que es también que la cogitación va tangente al
espíritu. Debido a que los ángeles son puro espíritu no poseen masa visible, entonces
pueden moverse más allá de la velocidad de la luz, ya que por observación todo
objeto con masa (que vemos) se ve obligado a respetar el límite universal
de la luz. Entonces durante la guerra en el cielo se movían a una velocidad que
sólo puede acontecerle a los seres de puro espíritu, sigue que la velocidad de
la cogitación es más rápida y veloz que el tiempo mismo porque preexiste al
tiempo. La velocidad del pensamiento es
entonces superior a cualquier otra concebible al ser de forma natural ácrona
y nocausal; características natas de la cogitación, osease del espíritu.
Si las Funciones que ordenan el mundo, lo hacen fuera del
tiempo, obedeciendo la Voluntad Divina, entonces evidencian la Voluntad de
Dios, el Espíritu Santo. Entonces quien entiende las funciones entiende la Voluntad
de Dios, al ver las acciones de Dios en la historia, uno puede recibir
inspiración del Espíritu Santo, en otras palabras la meditación de los misterios
históricos ilumina el alma y acerca a uno a la Voluntad de Dios.
Pero la Oración no puede atravesar esos muros de
incomprehensibilidad, quedando iluminada de forma interna y misteriosa. Mas
uno, criatura indigna, al orar, ¿no es acaso injusto? El Señor no tiene contraída
obligación ninguna con nadie, no tiene obligación de escucharnos. Pero Dios nos
mantiene en el tiempo, entonces, la justicia amerita que en pago por ser creado
tiene la criatura que dar al Creador algo que sea de pertenencia exclusiva al
creador, una acción de gracias, un respeto por sobre toda otra cosa, un amor
y temor, amor porque le estamos respetando y un temor porque tememos
agraviarlo, y esto por sobre toda otra cosa, la justicia así lo amerita siendo
Dios en su naturaleza por encima de toda otra cosa. Llamemos a esto Adoración.
Como vimos, el acto de Adoración o Latría consiste en dar las gracias a Dios por proveer el orden del
cosmos, aceptar que tiene ese poder, que tiene la sabiduría para ordenar bien y
perfectamente, damos todo himno de alabanza primero a Él, con lo que terminamos
de revestir el nombre de Dios con gloria como la de un conquistador, y le
honramos con respeto sobre todo lo demás, no anteponiendo el respeto a
criaturas.
Cabe entonces, que debido a la naturaleza reflejada, y así
que el aspecto de soberanía realeza y por sobre todo la paternidad en sí, son
receptáculos del órden divino por ser partes de la Voluntad de Dios extendida
sobre un grupo de fieles. Por lo que a todo miembro que en la jerarquía
universal está por sobre nosotros tenemos que honrar con un acto de respeto,
llamamos a esto Dulía.
Tabla
10
De la realidad generada a partir de todos los axiomas que
hemos descubierto, podemos luego deducir la moralidad, lo que es bueno y lo que
es malo. Los mandamientos de Dios.
Primero: La Latría es el pago que le corresponde solo a Dios, porque
sólo Dios es Dios solo Él puede darnos la verdadera ataraxia. Pero cuando le
pedimos a las creaturas la felicidad que sólo Dios puede darnos, las tratamos a
ellas como si fueran Dios y por ello mismo, en nuestra ilusión y en los
espejismos que nos fabricamos, las convertimos en dioses.
Y empezamos así a fracasar en nuestra aspiración religiosa
porque empezamos a darle latría a objetos, ídolos. De momento que dedicamos a
las creaturas objeto de nuestro pecado, lo mejor de nuestros esfuerzos y afanes
y llegamos a considerarlas como el centro de nuestra aptitud humana e incluso
de nuestra vida misma. Así, por ejemplo, el dinero es el dios de los avaros, el
libro erótico es el dios de los lascivos, la televisión el de los perezosos, el
deporte sangriento el de los iracundos, la ficción el de los envidiosos, etc.
Pero si por el pecado ejercitamos una actitud abominable que
engendra dioses falsos, siguiendo este mismo proceso, es lógico que si somos
pecadores, empecemos a considerarnos nosotros mismos como a dioses, porque
podemos considerarnos por lo menos tan grandes como las realidades que
engendramos. Ya vimos que esto es lo que busca el adversario.
Cuando pasamos a llevar uno de los atributos supremos de la
Latría por dar preferencia a otra cosa, pagando en pensamiento, palabra u obra
adoración a otra cosa que no sea Dios, incurrimos en una transgresión total del
orden celeste.
Toda persona que crea en realidades subjetivas, toda persona
que niega la realidad objetiva, toda persona que es un hereje; todo esto parte
del non servum, todo ataque a la Revelación, todo ataque a la verdad del Dios
único y verdadero es la máxima impiedad.
Negar a Dios, atribuir cosas a Dios que son paradójicas, o
declarar cosas que van contra la verdad revelada. Dar la adoración que es
debida a Dios a otras cosas, o negarle la adoración a Dios, o peor, darle
adoración a un humano en lugar de Dios. Todas las criaturas son en sí vacías,
no están realmente vivas sino que la Voluntad de Dios las vivifica, adorarlas
es adorar la nada misma. Todo esto es la idolatría, y es el máximo pecado.
Segundo: Claro está, que toda blasfemia, sacrilegio, o
improperio está atacando el nombre de Dios. Cualquiera que atribuya al nombre
inefable cosas que le son impropias, o que lo use de forma ligera, que no lo
tenga como santo en sí faltándole el respeto y teniéndolo como cosa sin peso.
Aunque no ataque a Dios está cometiendo lo segundo peor, que entendiendo la
máxima que es Dios no se comporta de acuerdo a como la realidad objetiva lo
amerita, queriendo usar del nombre de Dios para lo que le sea conveniente, es
malvado, es pecado.
Tercero: Ya que el tiempo paga el tributo de adoración a Dios
como es debido, junto con toda otra parte de la creación; medir el tiempo es
justo. La semana de siete días, el mes de 30 días, el año de 12 meses, para un
año de 365 días. Cada semana es un ciclo que celebra la nueva creación, cada
mes como parte de cuatro tiempos de la naturaleza. Los siete periodos donde se
crearon cada una de los agregados de las cosas son la razón por la que medimos
la semana en siete días. Y entonces, tomamos como digno el Domingo, que
significa Día del Señor, como irrevocable para su sacralización.
Respetar las leyes de los días no parte de un formalismo
ritual, parte por el deseo de que nuestra vida esté ordenada meta-físicamente
con el orden de Dios. No respetar ni santificar los días que son santos, es una
falta de piedad y devoción, y es grave porque está significando que uno no
participa activamente en el orden de la creación perfecta de Dios.
También es sacrílego, porque el domingo es Santo. Y si se
usa para cosas profanas, está siendo profanado.
Cuarto: Para respetar el orden jerárquico celestial, debemos
respetar el terrenal. Sí, incluso aunque sean indignos los que están sobre
nosotros, como fueron los babilonios o los romanos en su momento, aun así
tienen en sí el carácter de realeza, y es ese carácter y no un atributo o
aparato intrínseco del reinante es aquello digno de respeto.
Y porque un buen rey es en realidad un buen padre, lo mismo
aplica para toda estructura de poder. Desde la unidad familiar hasta la unidad
imperial.
Quinto: Y aquellos que propagan muerte y sufrimiento de acuerdo a
sus deseos, son impíos. Porque la muerte es el castigo por pecar, quien mata al
inocente propaga injusticia, lo cual es malo.
Siendo Dios el dador de la vida, despojarla corresponde a Su
Voluntad, aunque tengamos el permiso del asesinado el hombre no es dueño de su
propia vida, ya que es vivificado por Dios y no por sí mismo.
Sexto: El que rompe la simetría de pareja, manchándose con la
fornicación, es impío. Porque el matrimonio es el reflejo de la cosa más
perfecta que existe en el mundo, el imperio de Dios, cualquiera que no respete
este orden comete una maldad, transgrede el orden natural de las cosas, ya sea
evacuándose del orden de Dios por aberrosexualidad, poligamia, poliamor, y todo
tipo de relaciones extra-matrimoniales que violan el orden reflejado de Dios.
Pero la fornicación no es solo de cuerpo sino espiritual. Ya
que el imperio es en relación a Dios Su Esposa, si uno va contra uno de estos
mandamientos está cometiendo fornicación.
Lo más adversarial y pandemoníaco es intentar justificar la
transgresión y hasta negar su carácter pecaminoso. Estos se emponzoñan a sí
mismos al intentar conciliar los mandamientos de Dios con el non servum.
Séptimo: Y porque a cada uno se le ha dado de forma ordenada,
ambicionar más de lo que se amerita es impío. El hombre debe buscar cuanto le
es necesario, cualquier cosa que le sea superfluo le quita de su parentesco con
Dios.
Y de hecho, quitar no solo al orden en sí, sino a otras
personas, desestabiliza la jerarquía y en acto está acusando a Dios de una
carencia del hombre que no está siendo satisfecha, lo cual no puede ser cierto
porque Dios nos da que usemos del mundo según nuestra necesidad tal cual lo
amerita la razón; no hay necesidad de hurtar porque Dios nos proveerá siempre
lo necesario para la manutención de alguna forma u otra.
Robar aquello que es meritorio de una persona para darlo a
otro quien no lo merece es una transgresión de éste mismo calibre; el acto de
robar en sí también ataca la meritocracia.
Octavo: El que peca ofusca la realidad. El que ofusque la realidad
crea híper realidades y se sujeta por el subjetivismo, tal cual es pecado.
Noveno: El solo pensar en
hacer el mal es en sí malo, porque la mente debe reflejar a Dios que es mente
pura y santa.
Décimo: Ya que solo pensar en el mal es malo, queda estipulado que no codiciarás los bienes ajenos.
Hacer esto, o hacer que otros hagan esto, o no evitar que la
gente haga esto, es malo, es pecado.
Tabla
11
El Espíritu Santo es de cierto Deus Involutus, el Dios Ocultado, y
ocultador, que vivifica a las criaturas pero cuya presencia solo puede
discernirse por proxy y no directamente. Existiendo y extendiéndose detrás de
la conciencia humana, y cooperando con ella para la utilidad del hombre, así
mismo amplifica las gracias naturales de cada individuo, haciéndonos potentes,
al mismo tiempo que actúa sobre la entera sociedad humana. Y cuya presencia
reestablece el orden original del universo, y cuyo actuar es evidente en el
mundo por medio de su misma inspiración y subsecuente promoción de herramientas
para el usufructo cotidiano del mundo profano.
Ciertamente para generarse el fuego requiere un combustible y una
acción motora, y nos provee utilidad. Para que exista el fuego tiene que haber
combustión, la cual requiere combustible que se le da ignición, la cual
necesita calor, la cual necesita movimiento. Y lo que da movimiento primario a
todo es la Voluntad de Dios. El Espíritu Santo vemos está detrás de cada uno de
estos cambios de fase, delatando cada fase de su morfosis la presencia del
Espíritu. Y es lógico, ya que nosotros como criaturas de materia, para saber
que existe Dios, necesitamos ver Su actuar en el mundo, lo que corresponde con
ver el movimiento que se le inspira a la materia. Debido a que cada fase está
entre otra fase, cada fase es en realidad transitoria, incluso la final ya que
el fuego ha de cesar si no obtiene combustible terminando en la nada, e incluso
esa nada es el lienzo de la posible creación; como fases transitorias tienen en
sí un vacío que les es necesario para transmitirse de una fase a otra. Con lo
que la locomoción de la materia en sí es lo único realmente existente, y el
acto de Ser es exclusivo de Dios. Lógico, ya que por apropiación del Espíritu
Santo el fuego es sacramento. El fuego es
icono del Espíritu Santo.
Entonces, si atribuimos el fuego a
Dios Espíritu Santo por su quiralidad, el agua por su parte ha de ser
atribuible a la Creación. Y es lógico, por ser el agua algo que no puede
mantener su forma por sí misma ya que es movida por la gravedad hacia la
tierra, así como la psique humana está siempre inclinada a lo mundano. Luego es
el agua lo más mutable que el intelecto puede observar a simple vista, siendo
la mutabilidad el elemento distintivo de la Creación, a diferencia de la
inmutabilidad de Dios. Finalmente, la infinidad de Dios es mejor comprendida
por la creatura en cuanto la criatura se le muestra la pluralidad en la
Creación, tal cual cuando la luz choca con partículas de agua es que nace el
arcoíris que por eso es de múltiples cromáticos. Entonces el agua es primigenia de la creación, llamémoslo como Yetzirah,
hebreo para ‘creación’.
La creación inspirada por Dios no
está plenamente en el mundo secular ni plenamente en el mundo religioso, si no
con un pie en cada uno. Más allá de eso, el estado liminal del adepto inspirado
le permite delimitar las cosas, porque sabiendo donde sí está la Voluntad de
Dios y donde no está, puede discernir las fronteras entre fases, los límites de
las fronteras, y la máxima extensión o los extremos de los límites: al adepto con la inspiración de Dios se le permite medir para ajusticiar.
Luego vemos que la jerarquía entera de la creación, del plan
ordenado por Dios, la vemos a toda obedeciendo la voluntad de Dios,
participando de la adoración. Y vemos que para estar en la jerarquía de Dios se
necesita seguir Su Voluntad. Por lo que vemos que para participar en la
adoración es necesario seguir el Espíritu Santo: un rito solo es rito verídico y consolatorio si sigue el Espíritu Santo:
si el rito refleja una verdad objetiva tal cual solo puede obtenerse por medio
de una revelación.
El rito es benefactor, nutre al sacrificador, y en esto es
como una madre. Pero también está abierto al sacrificador, se deja ser
conquistado al permitir al sacrificador la entrada a su espacio sagrado, en
esto es como una esposa. Luego si queremos que permanezca sacro defendemos el
honor y el prestigio del rito separándolo de lo profano, en esto es como una
hija; el rito da al hombre protección, ayuda, y responsabilidad, llamamos a
este conjunto como algo que da nutrición
al hombre.
Esta nutrición del alma es el deseo natural del hombre; el
hombre es un ser que es creado por el Espíritu Santo, por lo tanto mientras su
deseo sea natural y no vaya contrario a la ley de Dios está efectuando una
emanación no solo de sí mismo sino del Espíritu Santo cuando se organiza en una
sociedad humana: la sociedad humana en
una jerarquía monárquica es naturalmente una emanación del Espíritu Santo
sobre un cuerpo de fieles.
La monarquía es realmente natural por ser homologa a una
familia. El propósito del rito entonces es la participación en una sociedad de
Dios, sacralizando el entorno secular y convirtiéndolo en un orden sacro que no
pierde su esencia propia: cosa posible, ya que la materia sacra es un agregado
especial que sobrescribe la naturaleza profana pero no destruye aquello que es
natural en la criatura y tal cual no es contrario al designio de Dios. Con lo
que el rito nos extiende el orden, protección, y responsabilidad que vienen con
la jerarquía: con el rito podemos vivir
en paz.
Conclusión: el
propósito de un estado es asegurar una apropiada práctica religiosa, el
propósito de la religión es asegurar la continuidad del estado: el estado
secular cohabita en el universo de la religión. Empero la religión no habita en
el universo secular.
Lo que es más, ya que el mundo está ordenado por Dios, uno puede extraer un misterio de todo lo
que es natural, todo lo observable y verídico como lo es la historia
secular incluso puede iluminarnos; ya que el universo nunca dejó de ser
ordenado desde el comienzo, uno puede decir que el Espíritu de Dios está, por
las Funciones que generó, presente en la historia, claro que no la manipula ya
que eso sería determinista, no puede decirse que la historia fue, es, o será
intervenida, porque la acción de las Funciones de Dios nunca interrumpen
realmente al ser inafectadas por el tiempo.
Una acción es en el tiempo porque empieza; pero las
funciones no son inactivas, ni reactivas, sino que son no-activas, su fin no se
encuentra contenido en su principio porque no tienen inicio; con todo, las
Funciones son de una esencia virtual, que presumimos por la realidad de que el universo
no solo es imperado al principio si no eternamente, siendo entonces como una
línea imaginaria que marca el camino demarcado de aquello que no es camino:
como línea imaginaria no limitan el camino, sino que el camino se limita de lo
que no es solo por ser donde sí transitó la Voluntad de Dios.
Con todo esto, vemos que el matrimonio ha de ser algo
ordenado por Dios, ya que es la forma en el mundo en que se multiplica la suma
de la creación que es el hombre. El matrimonio y el acto conyugal son en realidad
una manifestación incompleta de la futura y eterna emanación celestial,
instituidas por Dios a modo de consuelo temporal para los exiliados hijos de
Adán.
El acto conyugal debe entonces ser puro, sacro, sin
contaminación de elementos profanos ni de ideas personales. No tiene otro
propósito más que el arriba descrito. Por lo tanto, tiene que ser ritualizado
con forma cultual, en donde se cultiva la promesa de la salvación final y el
cese de la historia impartiendo consuelo al alma, y donde la esencia del acto
en sí coexiste impartiendo el consuelo al cuerpo.
Toda Verdad contiene más verdades, y toda Mentira puede
contener verdades, pero una sola mentira compromete la totalidad. Pero el
hombre puede decir que miente, cuando en realidad dice la verdad: la
pseudo-falsedad, el cuento de hados. Una mitologización que oculta en arcanos
la verdad.
Ya que la distorsión perversa del universo después de la
caída ha ido llenado el cosmos de mentiras que pretenden ser verdades. Haciendo
de la capacidad de mitologizar que tiene el hombre una manifestación de la
ordenación perfecta del universo, aunque sea un óbolo la contribución del
hombre. Usando aquello que no-no-es, el Khara, progresan los fines del bien: la
ficción es una Función que garantiza al hombre una reparación y consuelo por la
injusticia del mundo. La ficción ocupa el mismo aparato de Consuelo que usa el
rito, la ficción es en sí una forma de
rito.
El acto ritualizado es entonces una materia mujeril y el
ejecutor del ritual es un tektón. Llamemos entonces al rito que aumenta esta
ley natural como devoción personal.
El orden de Dios es uno donde no existe la malicia, sigue
entonces que no existe el sufrimiento, podemos entonces vivir una vida sin
sufrir mientras nos mantengamos cercanos a la Verdad y cumplamos Justicia.
Empero, eso no nos va a dar acceso al
Cielo.
Tabla 12
Entendemos
que el acto ritualizado ha de tener un lugar propicio donde se hace y una
víctima que es ofrecida. El lugar donde se ejecuta a la víctima es el altar, Entendemos
que un altar es un lugar alto donde se inmola una víctima. Son lugares altos
para acercar la ofrenda al cielo y apartarla del universo profano. Empero la víctima y el altar en éste
concepto de rito son lo mismo. Ya que el rito sacraliza el tiempo en donde se
ejecuta, y el tiempo en sí que sacralizamos es aquello que hacemos sacro, por
lo tanto es la víctima sacrificada. Y al finalizar el rito recibimos el premio
de nuestra devoción, siendo esta la consumición tras la inmolación.
Trabajar la materia mujeril es su premio en sí, la devoción
en sí es lo que se consume; cuando un tektón trabaja la materia mujeril ahí
estamos homologizando el rito con el acto conyugal: nominalmente la
multiplicación de los bienes de Dios, sus gracias, que en el rito ocurren de
forma interna; es más seguro un tektón trabajando que el acto natural, porque
la naturaleza está corrompida y ofuscada debido a la malicia que la infecta.
Aunque la reproducción humana sea diseño de Dios. Mientras que en el rito
estamos creando un universo en donde no se genera malicia, y la malicia no
existe. Al ser algo artificial vemos que el tektón ya antes de ejecutar el
rito, al formularlo, está imitando el trabajo ordenador del Espíritu Santo en
una escala gobernable por él.
Personalmente, lo que nos inspira ahora es el hecho de que
nuestro deseo, mundano pero aún lícito, de una unión matrimonial y una vida
idílica es irrealizable en el presente tiempo. Mas no es algo imposible en el
universo, por lo que el rito es un consuelo no un escape; este deseo mundano al
ser irrealizable es algo que mancha la pureza de los actos inspirados por el
Espíritu Santo, ya que causan sufrimiento.
Ésta impureza, que en sanscrito se dice klesha, no es algo malo. Los kleshas simplemente generan
sufrimiento por la incapacidad de satisfacerlos, ya que son en realidad el sufrimiento que proviene del apego a
formas ilusorias. Existen gracias a la insatisfacción que el alma tiene con
el mundo visible: llaman a una necesidad en el alma del hombre, por lo tanto
hablan de una realidad objetiva la cual por las ofuscaciones de la realidad y
la insidiosa naturaleza de la malicia tuercen el resultado de los kleshas en
sufrimiento. Pero los kleshas a través del rito pueden ser expurgados al menos
por la duración del rito, acto purificador que llamaremos nitración. Entonces los actos creativos humanos son medios
útiles para el establecimiento del orden de Dios en el mundo.
Podemos dividir el acto de culto en tres operadores. Está el
operador del cuerpo, el operador de la mente, y el operador de las palabras.
Cada operador está en harmonía a la hora del rito, pero no tienen por qué estar
concentrados en lo mismo, porque uno puede con las palabras dar acción de
gracias, con el cuerpo puede mortificarse, y con el pensamiento puede meditar
los misterios de la Fe.
Y estos tres actos se santifican en el instante en que se
efectúa Latría o Dulía; ya que el santo que reciba Dulía es presto a dar lo que
recibe termina por pasar el honor que le entregamos a Dios, con lo que
contribuimos en aumentar la Latría de otro cuando le damos honores merecidos,
imperándole que él le dé a Dios sus propias gracias por el beneficio recibido. Honrar a los justos aumenta la piedad del
adulado.
Debido a que los actos creativos humanos son medios útiles
para los ritos, cabe que cosas creadas de mano humana, tal cual pueden ser
imágenes, ropajes, oraciones, edificaciones, y toda obra de algún mérito creativo
pueda servir como parte del rito, en cuanto sólo son útiles para representar el
órden de Dios, no hay límites a la hora de tomar lo que necesitamos: todo me es lícito, pero no todo me edifica,
para todo rito la censura es obligada.
Por lo que, las cosas a evitar durante la creación de un
rito han de ser tal que así:
1.
Ataques a la ley natural humana, o
que de algún modo persuadiese su violación.
2.
Ofensas al sentimiento moral y
religioso.
3.
Aquello que es contrario al espíritu
de la ley y a sus principios éticos.
4.
Aquello que alabe las
concupiscencias y los placeres.
5.
Aquello que ofrezca ocasión de
pecado.
6.
Aquello que induzca a los jóvenes al
camino del mal.
7.
Aquello que exponga la vida bajo una
falsa luz.
8.
Aquello que ofusque los ideales
verdaderos.
9.
Aquello que destruya el puro amor,
el respeto al matrimonio y el afecto para la familia.
10.
Aquello que cree prejuicios entre
los individuos y disidencias entre las naciones, entre las clases sociales y
entre las razas enteras.
11.
Aquello que ataque o minimice otros rectos
ritos, o que de algún modo persuadiese su violación.
Luego un rito recto ha de ser tal que así:
1.
Construidos ya sea con permiso de la
ley o alrededor de sus principios.
2.
Siguen las normas de la educación.
3.
Son conducidas con competencia
didáctica y cultural.
4.
Son dignas del hombre racional,
conformándose con la integridad de las costumbres.
5.
Procuran suscitar en nuestro ánimo
sentimientos nobles.
6.
Ejercen una influencia profundamente
moralizadora.
7.
Suscitan nobles ideales de vida.
8.
Difunden preciosas nociones.
9.
Aumentan los conocimientos de la
historia y de las bellezas del país propio o del ajeno.
10.
Presentan la verdad y la virtud bajo
una forma atrayente.
11.
Crean, o por lo menos favorecen, una
comprensión entre las naciones y las clases sociales y las razas.
12.
Promueven la causa de la justicia.
13.
Excitan a la virtud.
14.
Contribuyen con ayuda positiva al
mejoramiento moral y social del mundo.
Si alguien por algún sofisma, algún aparato de la
dialéctica, o cualesquiera otros usos del intelecto fuese a lograr un escape de
la censura, eso es un legalismo.
Aquello que estamos atados a creer para establecer justicia se le llama ley, pero siendo usada la ley para
desligarse de la misma, es una falta de honestidad intelectual. Con lo tal, al
no interactuar con la intención autoral el mismo legalista se auto expulsa de
la emanación del grupo cultural: se
excomulga automáticamente todo el que ignora el espíritu de la ley y/o hace
caso omiso a la sana censura.
Aquello que nos consuela nos recuerda de algo que es real y
bueno, pero en el presente irrealizable. Si algo fuese real y bueno pero
enteramente imposible entonces sería un escape total lo cual nos es
insatisfactorio y nos terminaría por deprimir. El correcto rito nos permite llevarnos su consuelo al mundo.
Son muchos los ritos que se pueden formar, la pluralidad de
expresión en la humanidad es innegable. Hay, en efecto, una pluralidad de culturas, así como hay múltiples
especies animales. La transmisión, de una generación a otra, de una herencia
cultural llámesele tradición. Cierto
es que los misterios de Dios quedan mejor escritos en el corazón que en un
libro. Y es mejor mantener vivo un recuerdo por medio de la práctica. Con lo
que mantener la tradición no es una
responsabilidad que pertenezca al catedrático, sino que pertenece al hombre simple.
Toda cultura creada sin conocimiento de la revelación es
injusta al ser ofuscada, empero cabe que las culturas puramente naturales sean
ordenadas por una Función ajusticiadora, por lo que es especialmente cierto que
en el universo original de Dios las distintas culturas aún existirían. Por lo
que Dios que programó la Función diferenciadora puede ser llamado Dios de las
fronteras. Cabe también, que la Ley siendo algo que liga al hombre le pone
límites, luego Dios es ciertamente Dios de los límites: ya que las fronteras al
ser respetadas marcan la vigilancia de la justicia, y si son ultrajadas son
prueba del crimen cometido y justifican el castigo tomado, cabe que Dios ha de
ser por defecto un amante de la paz, que no se queda callado y hace guerra
cuando la justicia es atacada. Con todo, ha de ser entonces un Dios que ame un sacrificio pacífico, con lo que en
el rito no ha de haber nada mejor que sacrificar en el altar de Tiempo que aquello
que no derrama sangre y por lo mismo no sufre, cabe que cualquier cosa no
sangrante ha de elevarse por los cielos, y no ha de haber cosa que no sufra
pero que esté viva sino las oraciones de
los santos, ya que los santos son informados por y se mueven en el Espíritu
Santo, en sus deseos no hay otro sino el deseo de Dios, y en Dios no hay
sufrimiento.
Así también la generación de cultura es una formulación
narrativa qué es la expiación del klesha, ya que la cultura es informada por
los ritos. Entonces el universo del rito es una sub-creación, un orden secundario que bebe de y
desemboca en la realidad.
Por supuesto que todo rito tiene que ser informado por la
moral que uno sustrae de la Verdad Revelada. De no ser así los kleshas no
podrían ser purgados y el rito no podría ser purgador: se necesita del Dios
vivo para que la tradición que nazca de la religión sea también algo vivo. Lo
que está vivo necesita, para desarrollarse, un entorno favorable, la censura
crea ese entorno favorable. La verdadera política ceronista es subordinar todo
a la revelación natural, partiendo de la cultura. No luchamos por una cultura
determinada, o por una homogenización global, si no que toda la pluralidad gire
en torno a un singular centro, como los muchos puntos en la circunferencia de
un círculo. Una cultura será tanto más
preciosa cuanto más cercana a Dios sean las manifestaciones del hombre que ella
inspira.
Aun los pareceres y objetos profanos pueden servir para el
culto. Claro que, para que la sustancia le sea impuesta ha de ser primero
vaciada con la censura. Por ejemplo: si la pasión patriótica mueve a uno a
actuar en el velado espacio visible bajo un arcano que habla de la patria
celestial, entonces es una pasión útil; si Dios predispuso el cosmos para
nuestra edificación, con mente responsabilizada con la censura podemos crear
una cultura, con lo que nada impide que
uno empiece una nación de cero: la nacionalidad es una invención, es la
visión que un grupo tiene de su pasado en comunidad, crear una cultura es crear
una nación, es crear una ficción, una narración.
Tabla
13
Buscamos la recuperación del estado
primigenio en la sociedad humana. Lo cual solo puede partir desde una nueva
nación, una nueva identidad nacional. Que puede ser cualquier cosa. Ya que una
nación puede existir en exilio perpetuo, puede ser entonces que nuestra idea de
nación no corresponda a ninguna realidad histórica. Tal cual no es una
dificultad.
Ya que en cualquier posición de poder uno esta
necesariamente reflejando la naturaleza de Dios como soberano. Sigue que al
crear se refleja su naturaleza como creador. Ya que fueron las cosas temporales
hechas para nos, nosotros fuimos hechos para éstas: el hombre como creador ha
entonces de reflejar necesariamente el interés que Dios tiene por su creación,
por lo que también es una fuerza ordenadora. A diferencia de las cosas eternas,
que no necesitan manutención y por lo tanto la criatura finita del hombre no
puede nunca servirlas satisfactoriamente, las cosas temporales son lo único que
en la medida de lo posible podemos mantener. El hombre al crear, debe mantener.
Al conjunto de creaciones tal son las costumbres, las
artesanías, canciones, y otras muchas cosas semejantes de carácter tradicional
y popular es un conocimiento o ciencia popular, que en alemán se dice Folk Lore
y nosotros pronunciamos como folclor. El
folclor me permite vivir pacíficamente, porque en él me puedo recuperar de
cosas que me dañan. Podemos purgar los kleshas, podemos sacralizar
periódicamente el tiempo, administrar la ley concerniente a nuestros ritos, la
superintendencia de nuestra relación tektón-materia; el rito es
conquistador, ordena la realidad.
En el rito se da una elevación sobrenatural de las
sustancias naturales para que en su propio ser se conviertan en la realidad más
íntima que estaban destinadas a significar en la Mente Divina desde toda la
eternidad.
De nuestra cultura han de beber los hombres para vivir. La
cultura no es un lujo ni un divertimiento: ella es necesaria, es el tajamar
contra la barbarie, siempre latente en el hombre.
Claro, que al crear, al mantener la creación nos cansamos,
sufrimos. Estamos obligados primero a mantenernos a nosotros físicamente, antes
que podamos mantenernos espiritualmente. Tal cual evidencia el castigo del
hombre por Dios, que el hombre prefiriendo el apetito sensual ahora está obligado
a servirlo a éste primero. Entonces el
laburo existe por las maldiciones que Dios impuso sobre el género humano,
pero cuando un tektón se pone a
trabajar, por un momento está retomando su propósito original, está siendo un
espejo de Dios. Ya que la naturaleza del Señor no puede ser interpretada por
una sola criatura, sino por un orden jerárquico de creaciones, cuando el tektón se corresponde a la fase divina de Creador, puede la
criatura ofuscada entender mejor la Verdad.
Con lo tal el tektón es un hombre que entiende más y mejor las cosas. Con
tal de pormenorizar la dañina personalidad propia y establecer un precedente de
orden, aunque fuese en una sub-creación. Lo que un tektón puede llegar a ser, un arquetipo que busca crear el
orden del caos, siguiendo un precepto celestial. Un verdadero creador a imagen
y semejanza del Altísimo. Cuyo acto creativo está inspirado por la mano de la
Providencia. Tal cual, si el tektón no mantiene su
creación entonces ésta colapsará en degeneración.
El interés del tektón por su creación se manifiesta en forma de su propio
almanaque, con sus comentarios, sus diarios, y cualquier otra información. Así
mismo entonces, es que Dios tiene un depósito de su información propia sobre el
mundo, al que llamamos Sabiduría.
Tal cual, la Sabiduría está oculta naturalmente en el mundo, pero así no solo
Dios es evidenciable por la misma creación, también lo es la Sabiduría. Definimos
a la Sabiduría como un conocimiento cierto, una aprehensión segura e
irrefragable de las cosas divinas y humanas, que comprende el pasado, el
presente y el futuro. La Sabiduría es autoevidente, bajo el principio de la
no-acción está siempre evidente. Entonces, la
Sabiduría es idéntica al Logos de Dios.
Ya que la Revelación contiene colapsada en sí la totalidad
de la Verdad Objetiva que debemos creer, es similar a un papel doblado en
direcciones simétricas varias veces. Así igualmente, en cuanto el tektón siga
la censura ha de estar toda la Fe doblada e impuesta, sobrepuesta, resumida y
contenida en sus signos rituales.
Las creaciones, como son las cosas culturales tal cual es el
folclor o las nacionalidades, tienen entonces un valor que trasciende lo
mundano. El cielo donde habita el alma del hombre es algo creado también,
simplemente no puede habitar el espacio increado ya que eso solo es de Dios; el
hombre no es solo espíritu, es carne, y mientras vivimos todo lo que tenemos
cuando muramos alguien más lo va a usar, pero después del Juicio Final esto ya
no será así, tendremos cosas y seremos
felices. La visión beatífica no sería satisfactoria para el cuerpo y sus
sentidos si no tenemos una casa, sin una cosa en donde pongamos nuestros
elementos constituyentes. Cabe creer que todas nuestras obras en el mundo, si
fueron justas y deiformes, han de estar ahí también de alguna forma.
La Khara o Lienzo de la realidad es un estado nulo de la
realidad que no puede diferenciarse ni en contraste con el Ser o el No-ser.
Siendo el Khara un no-no-ser.
Tabla 14
Podemos, si queremos decir que existe el Nulo, luego podemos
añadir dimensiones al Nulo, si hay Nulo en toda dirección llamamos a eso un
cero, y una vez tomamos el Cero y añadimos otra cantidad Nula de Nulos a éste,
definimos como aquello que está añadido al Nulo original entonces ahora tenemos
un 0 a la derecha y un Nulo a la izquierda, tenemos ahora un 1. Si en lugar de
ir a la derecha decimos izquierda tenemos un -1. Podemos seguir construyendo
así mismo todos los números existentes. Pero todos son en realidad distintas
agrupaciones del Nulo original, son todas inherentemente vacías.
Si tomamos una Sílaba, y la emparentamos con otra Sílaba, ya
sea dibujando una arista entre ambas o dibujando dos o más aristas desde un
observador al mismo tiempo, hemos creado un Bioma. Cada bioma tiene en sí
agregados que lo hacen entrar en la categoría de un bioma, lo cual incluye al
observador. Si se diera el caso de que un bioma sea perfectamente igual a otro,
la Sílaba del observador hará que ese sea distinto, y de hecho, el observador
demarca el bioma desde siempre.
Siendo entonces, que mientras el observador esté en
movimiento aún dentro de un mismo bioma, estará dividiendo el bioma en dos, uno
donde empezó a moverse y el otro donde terminó de moverse, y de hecho se puede
de forma infinitesimal partir nuevos biomas con su andar. Por lo tanto todo bioma es en realidad liminal, es un
vacío transitorio.
Definimos como portal el punto de transición de un espacio a
otro, pero vemos entonces que el observador en sí es un portal. En donde está
es un bioma y en donde no está es otro. Bajo simple topología es indistinguible
que nosotros a travesemos el portal, o que el portal nos atraviese a nos. Queda
que el portal es realmente un catalizador que cambia al que la atraviesa pero
se mantiene incambiado.
Antes las cosas y el ser eran una simple ralea,
perfectamente narrables. Luego es la materia la que complicó las cosas. Por la
complicación de la materia el ser humano tiene que etiquetar las cosas que ve a su alrededor, pero las etiquetas que
usa no necesariamente reflejan la ralea simple de la cosa en sí. Pero es
precisamente esta multiplicidad a través de las perspectivas humanas en donde
la jerarquía finita puede empezar a expresar dentro de la creación visible la
pluralidad de bienes infinitos en Dios, acción que no deja de empezar ya que
intenta reflejar lo infinito.
Definamos las moradas de los santos como un bioma. Si
marcamos que cada forma es vacía en sí, y que es Dios quien transmite sustancia
de belleza etiquetable, al ver la belleza primigenia sin forma, ¿se ha perdido
o ganado belleza? Pues, cabe que existan anti-etiquetas, que son la carencia o
deuda de una etiqueta, y cabe que sean infinitas al ser Dios infinito. La
carencia de una etiqueta impide la mejor indexación de un dado bioma, por lo
tanto, el cielo ha de ser infinitos
biomas.
Debido a que la carne subyugó al espíritu, entonces el
espíritu heredó de la carne, y la carne es mutable, por lo que el espíritu se
hizo mutable. En la resurrección la carne ahora hereda del espíritu, no es ya
el alma informada por el cuerpo, si no que el cuerpo es informado por el alma.
Así que las amplificaciones infinitas del alma, para el resucitado en gloria no
son limitadas por la forma, si no que la carne se hace inmutable y la forma que
antes delimitaba la idea ahora no tiene ningún límite.
Asumimos que hay eternos e infinitos universos propios para
cada santo, porque cada santo se biloca en cuantos tiempos paralelos quiera,
para recibir de forma múltiple cada parte de la infinita visón beatífica.
Estos universos santos tienen que estar ordenados
internamente, respondiendo a su herencia. Serían entonces como castillos infinitos,
palacios que se llenan con el orden de la gracia que su santo tiene. Porque así
como un hombre llena su habitación de lo que le es perteneciente, y su corazón
con aquello que le es querido, su universo entonces que se les dá para residir
en la gracia de Dios ha de estar lleno de aquello que el alma del santo
prefirió en vida. Sin la mancha de malicia que perturbaba el orden de la
creación antigua.
Debido a que toda cosa viva prolifera en el tiempo, podemos
decir que la proliferación es natural, y si el hombre es la suma de la
perfección heredada hay una proliferación supernatural.
Ese espacio exclusivo para los humanos ha de ser como la
tierra, que contiene a diferentes humanos, diferenciados por su esencia, por lo
que son muchas las tierras para cada humano. Llamemos a esas tierras, Tierras Puras, porque la influencia de
los santos que las habitan las han de purificar, haciendo que el mutable e
impuro mundo herede la pureza del santo.
Llamemos a estas colecciones de universos santos con el
nombre de branas. Las branas son como permeables a la relación entre almas, se
coalicionan para formar híper-universos donde cada alma llena su espacio con su
pureza.
Como Dios está fuera del tiempo sus decisiones son
informadas por su conocimiento del futuro con lo que todo aquello que condena a
una persona y todos aquellos que están condenados y todo aquello que tienen
relación con ellos es total y absolutamente quitado y separado de su imperio
para que no tenga relación ni se halle referencia a lo mismo en toda la
compleja infinidad del Cielo post juicio final.
Luego la visión beatífica informa distintamente a cada alma
distintas amplificaciones de acuerdo a los méritos y colores de cada alma.
Los santos en el cielo, su naturaleza ha de ser
perfeccionada con la visión beatífica, en la que son amplificados, no han de
recibir cada uno él mismo tipo de amplificación. Porque cada esencia humana es
distinta, cabe que cada amplificación amplifique informada de la naturaleza del
amplificado. Entonces, la amplificación es en cantidad igual en infinidad, pero
en cualidad distinta en intensidad. La intensidad de la amplificación al ser distinta,
genera una jerarquía celestial, donde cada miembro es informado con el dogma
eterno. Luego, cada miembro de ésta jerarquía está en ascenso, unos superando a
otros y dejándolos atrás, pero nunca unos superando a otros porque el otro tuvo
una decadencia, la decadencia sería si fuesen mutables. Entonces están
adelantándose unos a otros.
Hemos llegado a un muro. Esta carrera celestial, ¿hay algo
más allá de ello? La carrera, dado infinito tiempo, volverá a un punto en donde
cada miembro estará en el misma posición en relación a cada otro miembro, por lo
que es un ciclo cuya intensidad va en aumento infinito. Llamemos a éstos ciclos
Eones. Pero el tiempo que toma para que los Eones se completen ha de ser
instantáneo, porque en el Cielo la eternidad es inmedible, así que la carrera
infinita ocurre en un solo instante y es completada al mismo tiempo que inicia.
Pues, tiene que haber un espacio más allá
del Eón, donde el tiempo se vuelve linear, donde las relaciones entre miembros
son irrepetibles. El gobierno de Dios sobre este espacio-tiempo tiene que ser
especial y distinto al que usa sobre las branas de
Eones. De crononomia desconocida. ¿Podría un santo en las branas bilocarse en
ése espacio-tiempo? Pues yo digo que sí. Pero su raíz está siempre en el las
branas. Mientras que hay algunos que tienen su raíz en ése espacio-tiempo.
Entonces los santos cuya raíz esté en ese espacio-tiempo, lógicamente tienen
que tener acceso a otro espacio para bilocarse, espacio inaccesible para los
que no tengan la raíz allí. Una realidad completamente única.
Conclusión:
la eternidad es un instante inmutable, y en las órbitas de los santos sus dominios no pueden sufrir cambio, pero sí
amplitud, o séase la eterna bienaventuranza, posee una carrera de eterno
perfeccionamiento. A modo de símil, si la vida en la tierra es un fuego, y
nosotros somos un metal, cuando salimos de la fragua, y hemos quedado puros y
perfectos, ahora se puede hablar de afilar.
Como la realidad es Khara, es entonces el Cielo el verdadero
estado de algo que sí Es, transciende aquello que transciende la dualidad
matemática del Ser y el No-Ser.
Sabemos que toda posible acción de un ángel no es
determinista, porque tuvieron libre albedrío, y no tiene sentido que ya no
tuvieran la misma. Entonces tienen libre albedrío, pero no pueden decaer en
rebeldía. Todos sus actos están a una distancia fija de ellos entonces,
llamemos al punto en el que caen sus actos una órbita. Su voluntad es libre de
moverse en ésa órbita, entonces luego si otro ángel superior en jerarquía
informa al ángel menor, ahora la coordenada original del ángel se mueve con la
información de su superior como pivote. Entonces el punto en la órbita del
ángel menor al actuar en concordancia con la información de su superior hace un
recorrido más grande: los ángeles entonces solo pueden moverse en relación a
cada otro ángel, llamemos a los grupos de ángeles con el nombre de Coro, por la
harmonía entre el superior e inferior que juntos operan en la administración
del mundo. Los ángeles son libres y se iluminan unos a otros.
El conocimiento humano es más bien enciclopédico, el hombre
tiene que esforzarse por recordar las cosas, por dar una hipótesis, ponerla
aprueba, y una vez sabe algo no está seguro de que esté en lo correcto: es como
un rayo que ilumina por el momento pero luego desaparece su luz, porque la
luz de la inteligencia humana se ofusca en el tiempo. Mientras que el
conocimiento angélico sería como un rayo perpetuo, entienden la verdad
subyacente de la creación que informa las cosas de forma innata.
Una vez en el cielo sabemos innatamente la naturaleza de
Dios, por lo tanto el cielo es definido como el lugar donde se puede ver a
Dios, donde el conocimiento de Dios no está ofuscado. Empero Dios sigue
siendo tan inaccesible en el cielo como en la tierra, no ha de habitar en
el Cielo porque el Cielo es algo Creado.
El mal es la ausencia del bien; uno conoce mejor el bien por
contraposición del mal, reconoce mejor la virtud cuando ha visto el vicio que
se le opone; y el bien hereda de Dios su eternidad, su porte, tamaño, y
densidad.
Conocemos entonces no el bien, sino que, siendo la tierra
llena de inequidad el bien es dado limite por el mal, que siendo el mal
indiferenciado al partir y limitar la completitud del bien da la ilusión de que
el mal y el bien son dos cosas que existen y que son muchas sus instancias.
Pero no es el caso, ya que el mal esta indiferenciado, y el bien se diferencia
por la substracción que el mal le hace. Ya que en el principio cuando las cosas
eran solamente buenas eran infinitas.
Cuando el bien no tiene contraposición del mal, ha de estar
diferenciado pero completo en su totalidad, porque no tiene ninguna
substracción del mal, y porque hereda infinitud de Dios que no ha de ser como
la infinitud de la creación en idea, pero menos que la infinitud de Dios, por
lo tanto existe el bien absoluto pero no el mal absoluto.
Ya que el bien en su estado natural, nato de Dios, existe
sin límite: a modo de símil si fuese un océano, tomar una gota de ese océano
sería tomar la totalidad del océano en una sola gota, porque el concepto
limitante del bien es el mal, entonces si el mal no existiera no puede haber
límite al bien.
Si
creemos en el poder de los ritos para satisfacer el deseo humano, y creemos que
los deseos humanos son naturales, por lo que ansiar y manifestar la ansía, cosa
que llamamos oración, nos movemos de acuerdo al Organizador Universal, tal cual
queremos recibir la Verdad objetiva. Y si nos movemos de acuerdo al Organizador
estamos efectuando la fe y los actos necesarios para la salvación.
Debido a la jerarquía universal del
Imperio, entendemos que todo lo superior ha de contener dentro de si todas las perfecciones de los
miembros inferiores. Esto aplica a Adán,
que por ser el humano primigenio ha de
contener todas las virtudes y habilidades de toda la humanidad en sí mismo.
Creemos firmemente que Adán aún en su
estado post-caída era tan perfecto como podía llegar a ser un humano caído,
cabe que con la introducción de la muerte y el sufrimiento no había distintos
tipos de sufrimiento, sino que el súbito
cese de la vida era el único sufrir.
Adán tras su caída cae en un estado
defectivo. Su desobediencia a la Voluntad de Dios le perdió su estatus base, al
hacerse esclavo de los demonios. Logrando quitar de forma mistérica grados de
potestad al bien. Entonces, ya que el hombre envenena la creación misma con su
mal actuar, aumentando la malicia, lo cual aumenta el mal, concluimos que el hombre en el tiempo se degenera.
Manifestamos que el ser humano no
puede mejorar más allá de Adán en el tiempo, y siendo Adán tan perfecto como podía
ser, y viendo como la humanidad marcha en un deterioro constante, entonces el
mal aumentando va causando tumores y envenenamientos: los distintos tipos de sufrimiento han de haber aparecido gradualmente.
Con lo que aún en su estado
defectivo, siendo lo más cercano a la perfección que podía lograr el humano, física y mentalmente Adán representa el
cénit absoluto e inmejorable de la humanidad. Luego, ya que la totalidad de
la humanidad estaba contenida en potencia en Adán, cabe que todo logro, invento,
descubrimiento, y toda proeza humana, no solo cosas ya alcanzadas sino las que
todavía no se han alcanzado, todas están contenidas en Adán. Con lo que con
suficiente preparación Adán puede por sí
solo alcanzar todo logro puramente humano.
Ya que además, puesto que todo humano
después de Adán tiene un desarrollo deficiente, con lo que todo lo que hace un
humano post-caída es una acción que se ejecuta de forma obstaculizada, si alguna empresa fuese ejecutada por Adán
aunque no pueda ser perfecta, sí sería la más óptima posible; para el ser
humano post-caída le toma incontables intentos adquirir ciencia del mundo en
una materia singular, mientras que para
Adán toda materia de estudio es mero juego.
Con lo que, toda gracia espiritual llegó a la cumbre de su plenitud en Adán.
Siendo la realidad que para Adán su verdadera patria no está en éste universo,
si no que en el paraíso del que fue alienado, cabe que a Adán nunca le haya
importado investigar más en el mundo el cual ahora le era además hostil.
Si Adán es la suma de la creación, su
actual estado como subordinado a los ángeles es de hecho accidentado. Entonces
Adán antes de su caída, en su estado base, tenía
que ser igual a los ángeles. Midiendo la escala de poder que ostenta un
ángel podemos descubrir más la escala a la que originalmente pertenecía Adán.
Debido al principio del reflejo,
sabemos que Dios se comunica a la ciencia humana por medio de información
parabólica, que es información que tiene esencia propia pero a su vez transmite
el orden invisible parcialmente, este tipo de interacción es único para los
hombres ya que son compuestos de una parte visible y una parte invisible. Pero
para el ángel nuestro invisible es visible, por lo que para la ciencia
angelical no hay nada oculto, siendo enteramente intuitivo a diferencia de la
ciencia experimental del hombre. Entonces, los
ángeles pueden saber todo de una cosa perfecta e instantáneamente con tan solo
mirarlo una vez.
En fuerza, ya que los ángeles
administran la realidad misma, todo en el universo desde lo más pequeño hasta
lo más grande está sujeto a obedecer la orden de los ángeles. Con lo que los
siete agregados simples están bajo su control. Pasando por toda fuerza
concebible. El ángel es puro espíritu y su dominio es sobre la realidad, y juntamente
preceden al hombre, la realidad que encuentra su finalidad y mesura en Adán se
encontraba de hecho indiferenciada en las manos de los ángeles, y porque Dios
no aniquilaría parte de su creación siendo ésta perfecta, ese poder de
manipular la realidad indiferenciada se expresaría como la manipulación de
conceptos mismos. Si no fuera suficiente, cabe que estos al seguir la Voluntad
de Dios puedan moverse en concordancia con la omnipotencia de Dios. En corto, los ángeles pueden manipular la realidad.
Y en cuestiones de velocidad podemos
citar el evento prescrito de ‘la guerra en el cielo’ que hubo al principio de
la creación. Cuando el tiempo mismo aún no existía, con lo que para entender lo
que aconteció la discusión solo puede recurrir al uso de una sucesión de épocas
que vuelan tan rápido que no pueden ser extendidas más allá de una mera e
inmedible mórula. Osea, necesitamos crear una nueva categoría para calificar el
tiempo mismo para poder siquiera acercarnos de forma imaginaria a la velocidad
de un ángel.
En tal comienzo, sabemos que lo
primero que fue hecho fue la luz, como el primer tiempo de la creación. Sabemos
que aquí fue pronunciado en el non servum, la primera transgresión contra Dios.
Ya que los ángeles rebeldes al tener la ciencia perfecta sabían que luchar
contra Dios era imposible y no se habrán podido resistirse a adorarlo, mas no
por amor sino porque resistirlo era de plano imposible. Con lo que una
transgresión en el orden de la naturaleza en esta mórula solo ha de poder ser
un ataque indirecto a la Voluntad de Dios, tal cual solo puede entenderse como
adorar a otro fuera de Dios, mas puesto que acá solo existían los ángeles, y
puesto que los ángeles si prestaran adoración a otros ángeles incurrirían en
obedecer la Voluntad de Dios en cuanto seguirían de alguna forma en la
jerarquía universal, para que el non servum haya sido pronunciado tuvieron los
rebeldes que adorarse a sí mismos. Lo cual denominamos como la máxima soberbia.
La soberbia es entonces una intención
de querer usurpar los incomunicables aspectos de Dios para sí mismo. Terminando
así en la instantánea caída por el peso de su propia soberbia. Siendo los
ángeles plena y totalmente conscientes de lo que están haciendo por su ciencia
perfecta, cabe que la caída de los
ángeles es imperdonable.
Durante el mismo instante de la
creación que esto ocurre, lógicamente vimos que hubo un arcángel que lleno de
zelo fue y atacó a los rebeldes. El poder de los ángeles, y por lo tanto sus
ataques, no existe de forma física sino de forma conceptual, con lo que la
pelea acá ocurrió con el entendimiento, el razonamiento, y la verdad mismas.
Con lo que, la velocidad de los ángeles solo puede ser entendida como la velocidad del pensamiento mismo.
Esta tremendísima hazaña de velocidad
indisputablemente es la más grande de todos los tiempos. Y aunque teóricamente
cada ángel debería poder hacer lo mismo que todos los otros ángeles, debido a
que todas las criaturas están en una jerarquía divinamente ordenada donde el
nivel de perfección de cualquier atributo aunque ya sea total en un solo
miembro, su perfección haya su absoluta completitud en su capitán. Con lo que podemos atribuir al general de los
arcángeles, san Miguel, con el nivel máximo de y con la personal hazaña de
desahuciar a los ángeles rebeldes lanzándoles fuera de la Presencia de Dios,
forzándolos a yacer en la perpetua e inferiorísima tiniebla.
Podemos entender que así como se
separaron los ángeles buenos de los malos, por reflejo en el primer día la luz
se conoció al separarse de y oponiéndose a las tinieblas. Siendo entonces ésta
velocidad una que transciende el tiempo porque lo preexiste. Para captar ésta
velocidad, la cual no está ligada al tiempo, es que se mueve a la velocidad de
los taquiones, partículas que no pueden moverse más lento que la luz,
paradójicamente ocurriendo antes de que empiecen; El conflicto con los rebeldes
estaba acabado antes de siquiera haber
empezado. Lo cual explica porque la guerra ocurrió en el primer día de la
creación pero también antes. Pero incluso los ángeles que se mueven a velocidad
inmedible todavía están sujetos al tiempo, a los instantes, con lo que con la
inicialización de la creación este
universo se hace un delimitador.
Entonces, lo invisible sabemos ha de
ser infinito, con lo que los ángeles como dominadores de su propia rebanada de
la realidad del Imperium de Dios han de tener su universo propio e infinito.
Si la materia visible está en un
estado infinito eso quiere decir que es irreducible e inagotable, con lo que
podría uno sustraer una cantidad infinita de algo, infinitas veces, y no se
desabastecería.
Debido a que cada elemento en la
creación tiene un lugar que se define por ser una medida distinta a los demás,
cada lugar en la jerarquía universal es irremplazable, entonces cabe que cada
elemento sea su propia especie única. Cada especie única de espíritu llena la
totalidad de su realidad propia. Ya que cada ángel se le puede considerar su
especie propia, San Miguel supera una cantidad insurgente de realidades
multidimensionales todas apiladas en jerarquía e intrínsecamente distintas
entre sí. Debido a que Dios creó una sola creación, y que Adán es la suma total
de esa creación, cabe que su lugar en la jerarquía universal correspondería
arriba de San Miguel. Adán luego tiene en sí una dimensionalidad superior, ya
que para él hay materia visible e invisible. Con lo que Adán controla una
dimensión adicional. No una dimensión espacial, sino una dimensión
transcendental a los dominios de los otros espíritus. Entonces no solo la
humanidad sino que la totalidad de la
creación estaba contenía en Adán.
Y fue al pecar que la creación no se
fijó en lo infinito, sino en sí mismo, como los soberbios ángeles. Creando
límites, a símil de un pliegue, la creación se dobló encima y alrededor de
Adán. La creación visible, ahora mortal y cortada de lo infinito, debía subsistir
con materia finita, con lo que ahí se halla el origen del carnivorismo.
Los espíritus definimos como simples
e inextensibles sustancias en una agregación ordenada, los cuales se les da un
suspiro de vida y existen en relación a Adán, y los llamamos seres vivos.
Entonces en tiempos pre-caída los seres vivos eran igualmente infinitos y sin
delimitadores. Ya que están ordenados en jerarquía ya están separados, pero por
la naturaleza del cosmos pre-caída no han de estar diferenciados para Adán,
están en una superposición de estados que requieren una delimitante.
Ya que existe el invisible para el
hombre, el hombre requiere delimitar las cosas para entenderlas. Las palabras o
nomenclatura delimitan el objeto al que se refieren, con lo que tener el nombre
real de las cosas da poder sobra dicha cosa. Al Adán ser el primer humano su
lenguaje es el lenguaje real de la creación, es el único que realmente domina
las cosas. Adán es el dominador de toda
la vida.
Los espíritus son espíritus por ser
vivientes, con lo que animal y espíritu son homólogos. Por su parte, en los
agregados de la creación, luz, espacio, tierra, astros, animalia, hombre y
santidad, es hallada la locomoción con lo que por categoría hay un elemento
vivificador en todo. Con lo que, ya que toda cosa que quepa en la métrica de
‘se mueve física o conceptualmente’ esta compelida a obedecerle, Adán es el dominador de la totalidad.
Con las palabras significantes el
hombre ata la forma conceptual a una realidad concreta que puede luego usar
para dominar aquello que significan. Siendo esto producto de la capacidad para
el lenguaje inteligente y especulativo, cosa que los ángeles no necesitan
lenguaje, con lo que este poder es
exclusivo del hombre.
Empero, los hombres pueden crear
cosas que son irreales, que especulan en cosas que son falsas. Y no pueden de
forma inmediata saberlo, solo cuando sus conclusiones llegan a algo contra
natura es que pueden enterarse. Siendo el idioma adámico la formalización
perfecta, ni siquiera conceptos
imaginarios están seguros de la dominación de Adán.
Si Adán se movía con el logos
durante su vida no cabe que su neuma deje de moverse en la misma dirección una
vez muerto. Y si se está moviendo con el logos el Logos está con él, y si está el
Logos con él entonces Dios está con él, si Dios está con Adán entonces Adán ha
adquirido el Cielo, y la corrupción pudo heredar la incorrupción. Y así como
hay un salto de fe para creer en Dios padre, similarmente hay un salto de
esperanza para creer que Dios hijo condescendió al nivel en donde está Adán. Ya
que la corrupción no puede heredar la incorrupción. La redención de Adán se completa con la resurrección de la carne.
Pero decir que el Logos está con Adán
tras morir es imposible porque Dios no puede habitar el espacio creado dentro
de su imperio, pero la misericordia de Dios ha de ser tan grande, que ha dado a
Adán una nueva vida injertándolo en otro Adán.
Que el Cielo esté en la Tierra,
permitiendo a los humanos redimidos entrar al Cielo, presupone una nueva
dispensación de Dios con el hombre, una suposición paradójica dado que Dios y
por lo tanto su trato con los humanos es inmutable, tal es el Dogma.
A la nueva dispensación de Dios con
el hombre llamamos Nuevo Adán, o también, Jesús, que significa ‘salvador’.
Ya que la nueva dispensación de Dios
con el hombre salva, y sabemos que es gracias al Logos que Adán es salvo, queda
decir que la nueva dispensación es idéntica al Logos. O sea que Jesús es el Logos encarnado. En donde
el Yetzirah o creación tiene comunión con la realidad incondicionada de Dios
Yavé. Cabe que la suma de los atributos de Dios al hacerse carne revela
perfectamente a Dios. Luego podemos conocer y concebir a Dios solo en la
medida en la que se manifiesta a los hombres, ya que Jesús es la manifestación
final de Dios al hombre, la biblia, en cuanto habla de Jesús, nos abre la
puerta al entendimiento de la totalidad del cosmos.
La realidad de la creación puede ser
comparada a una obra de teatro, la creación son los actores y el guion es la doctrina.
El non servum es ir en contra del guion. Porque los actores sin guion no
tendrían razón de ser sin el guion, entonces la obra sin Dios es vanidad pura,
es luego malvada. El guion es lo que les dice como laborar, y sin esa
instrucción no sería una obra en sí. Pero ya que Dios es perfecto y mantiene su
creación, queda claro que la obra ha de heredar la cualidad de estructurarse y
reestructurarse perfectamente para hacer que las incoherencias en la obra sean
resueltas, llamemos a esa resolución la historia de la salvación, o redención
de la obra de Dios, y es histórico porque las Funciones salvíficas se diferencian en el tiempo, y requieren que la
humanidad sea cooperativa con la voluntad de Dios. Tiene que haber un avance histórico que culmina en la salvación.
El efecto del non servum es el
sufrimiento, por lo tanto, la salvación demanda un cese de todo sufrimiento. La
muerte, la enfermedad, toda cosa que es injusta, todo tiene que ser resuelto. Y
si no ha sido resuelto ya, desde el
momento en que Dios nos fue revelado, pues no lo será nunca, porque Dios es
inmutable.
Las Funciones que gobiernan la meta
jerarquía de la realidad, son las que hacen a la realidad una parábola, por lo
que el universo mismo tuvo que haber proveído al menos una apertura, un método
para recibir la salvación, como dijimos. Tuvo que dar el esfuerzo, el intento,
pero el universo no puede proveerse a sí mismo de reorganización deseada porque
la humanidad como suma y representante de Dios es quien mantiene alejada la
salvación; la humanidad dilata los días, y su falta no puede zanjarse desde el
visible, porque Dios es inaccesible. Vemos necesario, que Dios tiene que
incurrir la salvación, no la criatura, lo que la criatura puede hacer es solo
recibir pasivamente. La salvación no puede
venir de una criatura.
Debido a que el Logos es Dios, es
perfecto. Ya que es un hombre, sigue que sea también perfecto hombre, con lo que se entiende que Jesús no tiene pecado
original, y al ser su humanidad creada perfectamente lo tal solo es posible si
fue creada de forma directa por Dios, nos dice esto que es un humano indistinguible
de Adán y en su mismo estrato jerárquico en cuanto no está contenido en Adán,
porque la humanidad en Adán estuvo contenida en potencia y por eso compartió su
pecado, mas el Logos no es parte de esa humanidad, empero es totalmente humano.
Entonces Jesús es un nuevo Adán.
Como nuevo Adán, sigue que Jesús
puede contener en sí una nueva humanidad, una que no merece ninguno de los castigos
del pecado de Adán. Esta nueva humanidad que vendría de Jesús entonces se sabe
que ni muere, ni sufre, ni se enferma. Entonces, ya que es Dios no es una
criatura, deducimos entonces que la encarnación del Logos de Dios es el método
por el cual Dios decidió salvar a la humanidad.
Fue un acto de la voluntad de Dios, y
por eso podemos atribuir el acto de la Encarnación del Logos a la Tercera
Persona de la Trinidad, aunque es común a las tres por ser ad extra. Siendo un
acto de Dios, y siendo Jesús Dios, es Jesús el pensamiento y el actuar de Dios,
siendo Dios uno solo, por lo que hay una común cohabitación de cada persona en
las otras dos, con lo cual Jesús es el único que tiene el atributo de salvador,
y es su divinidad y su poder salvífico algo incompartible. No hay otro nombre por el cual podamos ser salvos excepto el de Jesús.
Si Jesús es Dios y es hombre, tienen
que haber dos voluntades en Jesús. Porque si no Jesús no sería realmente
humano, sería como dijimos un objeto en raíles. Y eso lo distinguiría de Adán,
lo que contradice lo anteriormente dicho. Se evidencian entonces dos naturalezas, la humana y la divina,
que no se mezclan sino que están superpuestas en el mismo lugar, y que tienen
en común la persona de Jesús. Cabe que sean dos voluntades.
Ya que Jesús es perfecto hombre se
entiende que sus Dos Voluntades, la divina y la humana, iban perfectamente
paralelas, ya que sigue el plan de la creación original al que estaba suscrito
el viejo Adán: se entiende entonces que la voluntad original del hombre es en
realidad una voluntad perfectamente paralela con Dios: con lo que cuando el
hombre sigue la voluntad de Dios no está siguiendo otra sino su propia Voluntad
original; la esclavitud se entiende como el ser forzado a hacer aquello que va
contra nuestra voluntad, si la voluntad del hombre se suponía iba a ser
paralela con la de Dios, cabe que el que se hace así mismo esclavo de Dios se
hace en realidad el hombre más libre; el hombre libre es el que usa de la
creación de acuerdo a la Voluntad de Dios: el
hombre está para soportar al mundo.
La naturaleza humana es mutable, por
lo que Jesús que es humano tuvo que aprender cosas, crecer, ser enseñado y
estar sometido a sus padres en toda su niñez y adolescencia. Jesús en su vida como
humano fue en todo igual e indistinto a
simple vista de otros humanos.
Luego, si Jesús es hombre humano pero
es Dios, no cabe que haya sido concebido por la voluntad de otro hombre enteramente
humano, porque eso haría que estuviese contenido en Adán, lo cual lo haría una
criatura pecaminosa, lo cual es incoherente. Entonces fue la Voluntad de Dios
la que hizo que el Logos se encarnara en la persona de Jesús. No la voluntad de
un hombre.
Porque sabemos que la Función
salvadora tenía que estar buscando el método de entrada para Dios. Entonces
tuvo que haber un par de padres que siguiendo la justicia de Dios fueron hechos
merecedores de tener la prole divina. Estos tienen que haber sido parte del
proceso histórico de la salvación, porque es
obligada la cooperación humana en la historia de la salvación.
Sigue que si Jesús, un hombre, es
Dios, entonces Dios nació como un hombre, y Su madre es aquella a la cual
llamamos como María. Si Dios se encarnó, Dios nació y tuvo madre, si Dios no
tiene madre entonces no se encarnó. Por lo tanto María es Madre de Dios.
Y Jesús es hombre, por lo que está
contenido en la persona humana de María. Pero no puede ser, porque si María
está contenida en su padre, cabe que esté contenida en Adán, lo que haría que
Jesús esté en Adán lo que dijimos es imposible. Pero María tiene que ser Madre
de Jesús, sino Jesús no sería hombre. Deducimos, ya que Jesús es Dios, que
trasciende el tiempo, entonces para que no haya paradoja María tiene que estar
contenida también en Jesús, lo cual es posible por esto mismo, por ser Dios
atemporal. Esto significa que María
tampoco tiene pecado original. Sigue que es Santa.
Si Jesús no nació por voluntad de
varón, entonces su Madre es Virgen. Y ya que la cooperación humana ha cumplido
en entregar al salvador, se ha vuelto superflua querer continuar bajo una
Función salvífica que ha cumplido su deber, continuar bajo ella sería ignorar
la realidad de Jesús, lo cual es negar la Verdad Objetiva. Se vuelve más justo
y meritorio, y por lo tanto virtuoso, la castidad y la virginidad antes que la
proliferación en el tiempo: cual la proliferación en el tiempo existía entonces
solo para traer al salvador. Si María entonces fue predilecta para ser salva
por Jesús antes de nacer siquiera, queda claro que María siguiendo ahora según
la Función ajusticiadora que opera bajo el nuevo paradigma de Jesús, se mantuvo virgen perpetuamente.
Ya que el pecado original informa a
todos los humanos para el non servum. Jesús y María, al ser libres de pecado
original en su totalidad, no heredan ningún desorden adversarial. Por lo que
son como ángeles humanos, que no pecaron
nunca.
Debido a que María no pecó nunca, y
fue sin pecado concebida, el sepulcro del Hades no tiene derecho alguno a
mantenerla prisionera como sí tiene a todos los otros miembros que, aunque sean
contenidos en Jesús, todavía tienen la herencia de Adán. Por lo tanto, en el
momento de su muerte, María disfrutó presto los mismos beneficios de Jesús tras
su muerte, o séase la resurrección.
Y si Jesús es Dios, que impera la
creación y puede ser llamado su Emperador, y María es Madre de Dios, entonces
María es Emperatriz de la creación. O también dicho Reina de los Cielos y la Tierra.
Al hablar de Jesús no estamos
hablando de una ficción creativa, ni de un experimento de pensamiento, ni de un
aparato filosófico, ni nada parecido en lo más mínimo. Ya que eso no es Verdad
Objetiva y real. Cuando decimos que un hombre llamado Jesús es Dios, nos referimos
a una persona que vivió realmente en la historia según narran las crónicas
históricas. Y que padeció nada menos que un asesinato de mano de pérfidos
enemigos de la Verdad, enemigos de Dios. Decir que fue una ficción de cualquier
tipo socaba la raíz de la objetividad empírica, y todo lo que hicimos crecer de
la misma. Socavar la raíz retumba en el tronco de la verdad objetiva y por lo
tanto, sea anatema el que niega la
historicidad de Jesús.
Es un hecho histórico, es una
realidad, una verdad, genuinamente ocurrió que Jesús, siendo humano, vivió
entre nosotros. El Logos vivió entre
nosotros.
Sabemos que Jesús padeció sufrimiento
y muerte. Cosa que no le correspondía por ser perfecto. Sus padecimientos
existen para los hijos de Adán, no para Él. Pero aun así, por ser Dios tiene
perfecta misericordia, resolvemos que se encarnó precisamente para compartir en
Su humanidad todo el abanico de sufrimiento humano hasta la muerte para que la Justicia
divina, viendo que sería una injusticia que un justo perfecto padeciera injustamente,
librase a Jesús de las cláusulas de justicia que eran para Adán. Venciendo a la
muerte con una cruz. Tal cual es lo que la Función ajusticiadora preparó.
El alma de Jesús, al ser de humano,
bajó a donde bajan las almas, al Hades. Porque el alma, aun de alguien que haya
seguido la justicia, y haya sido reflejo de Dios en su lugar que le
correspondía en la jerarquía total, aun así éstos no pudieron alcanzar el
Cielo, porque no estaban alineados con la jerarquía de forma perfecta, porque
el modelo de perfección de Jesús no existía y el modelo de perfección es
incognitable al ser humano por ser algo exclusivo de Dios. Solo con la vida de
Jesús que es Dios podemos saber cuál es la manera en que nuestro lugar en la
jerarquía total corresponde, este lugar que nos corresponde y que nos alinea
para ir al Cielo llámesele el estado particular de cada individuo.
Al morir Jesús y bajar al Hades con
el resto de los justos imperfectos, ahora que están acompañados de Dios, sería
virtualmente lo mismo que estar en ellos en el Cielo, claro que por justicia su
lugar en el Cielo ha de ser diferenciado por ser los rescatados del Hades.
Bajar a los infiernos ha terminado por rescatar a los patriarcas del limbo en
el que estaban.
Entonces, con la muerte derrotada,
siendo perfecto hombre la muerte no tiene manera alguna de reclamar a Jesús
para que siga muerto, porque la muerte es el efecto que la justicia ha
determinado a los hijos de Adán, pero Cristo no merece muerte siendo un nuevo
Adán, sigue entonces que resucitó de
entre los muertos,
Ya que la mutabilidad del hombre en
la muerte ha sido quitada, el universo del hombre ya no subsiste en un ciclo de
muerte y no-muerte, sino que el ciclo de historia se rompe con la resurrección;
la cruz es ahora el eje del mundo.
Con la resurrección queda la total,
absoluta, y perfecta redención de la creación. Ahora hay un nuevo Adán, y
aquellos que se incorporan en el nuevo Adán ya no estarán imperados por fuerzas
de la naturaleza rebeldes a ellos, sino que serán los que las imperen, los redimidos ahora reinan con Jesús.
Y luego, todos los que viven después
de la resurrección de Jesús, ¿qué hay con ellos? Sabemos que Dios hizo una sola
creación, no puede estar continuando la creación de más cosas, así que debe
haber una Función que crea las almas de los que nacen en el tiempo, entonces
para los que quieren heredar las nuevas cláusulas del nuevo Adán tiene que
haber un método que sea paralelo a la proliferación de Adán en el tiempo, pero
que funcione al revés, porque no estamos multiplicando sino sumándonos al nuevo
Adán. Como Función: tiene que tener una parte visible y tangible, debe ser operada
siguiendo la voluntad de Dios, y debe de tener un significante semiótico para
ser reflejo del elemento mistérico. Llamemos a esta Función regenerativa como
bautismo. Y estas tres partes como materia u objeto, intención, y forma o
palabras de consagración.
Habíamos discernido que si Dios no
nos hubiese rescatado todavía, entonces no lo haría nunca, mas ya que Dios nos
ha rescatado por Jesús con el bautismo, queda que Jesús es la revelación final
de Dios. Sin la cual no podríamos jamás discernir al Dios objetivo y real. Y
podemos discernir a Dios con Jesús, porque Jesús es el Logos o entendimiento de
Dios, siendo Su Razón y siendo palpable cabe que Dios es alcanzable. Empero,
para lo tal cabe que no es suficiente la gracia natural, sino que ahora una
ayuda de parte del nombre de Jesús ha de ser necesaria para el entendimiento de
las realidades mistéricas que solo pueden ser vislumbradas por la fe, llamemos
a esto como gracia sobrenatural. La cual deducimos solo puede caer en aquellos
que tienen amor a la Verdad.
Una vez revivido, ahora el cuerpo de
Jesús no tienen ninguna de las ataduras que tienen los cuerpos que están
sujetos a las cláusulas de Adán, ni muere, ni sufre, sigue que ni se cansa ni
se fatiga, ha trascendido la causalidad, la mutabilidad, todos los límites del
mundo visible no le aplican ya moviéndose en el invisible como en el visible.
Entendiendo en su humanidad la forma perfecta de las cosas, el conocimiento no
ofuscado de Dios. La que llamamos Visión Beatífica es obtenida por el redimido
que ha mudado las cláusulas del Adán original con el bautismo.
Ahora, en su humanidad perfeccionada
y sin mitigación alguna de las cláusulas de Adán que impedían el acceso al
Cielo, el único lugar al que este nuevo Adán pertenece es al Cielo, y más
encima por ser el reflejo ahora perfecto de Dios, tomando el lugar que le era
al viejo Adán, su único lugar para Su humanidad es la diestra de Dios Padre. Ya
que Adán se supone era el reflejo de Dios, siendo la suma perfecta que corona
la creación, el nuevo Adán ha de tener este título de realeza. Jesús es Rey de la humanidad.
La perfecta Justicia y la perfecta
Misericordia de Dios solo son apreciables por la ofuscación que sufrió la
creación en primer lugar. En el universo original no se hubiera apreciado ni la
Justicia ni Misericordia de Dios. Ya que el eterno deseo de Dios era revelarse
perfectamente al hombre y había sido preparada por su voluntad la encarnación,
cabe que siempre existió el cordero pascual, pero Jesús es Cordero para salvar
al hombre, por lo que su existencia sacrificada iba de alguna forma ser
manifiesta. Si no, sería como decir que Dios quiso que el hombre cayera para
encarnarse. Entonces desde el momento que el tiempo empieza la redención y el
fin de todo ya había sido dado actualización por Dios: en otras palabras el
cordero de Dios fue occiso desde antes del mundo. La Iglesia como cuerpo
místico extiende entonces ese sacrificio en el tiempo: la misión de la Iglesia
en la religión es la reproducción de ése sacrificio.
Por lo que podemos decir que desde
siempre, la sociedad humana había sido ordenada por la Función del sacrificio
del cordero pascual. Toda jerarquía, todo país, todo orden de humanos agregados
necesita usar del cordero occiso para ir de acuerdo al plan original del
universo. La cruz es luego el eje del mundo, árbol universal que conecta el
Cielo con la Tierra. Todo orden social tiene, le guste o no, a Jesús como su
Soberano. O lo que es lo mismo, Jesús es Rey de todas las naciones. Entonces,
si la Iglesia hereda la autoridad y potestad de Jesús, solo puede ésta extender
los privilegios que le son meritorios a Jesús, que por reflejo caen sobre el
mundo profano o secular. En corto, la misión de la Iglesia en el mundo es hacer
que Jesús reine.
El Cordero es juez supremo, en virtud
de ser el ejemplo de humano perfecto idéntico al humano primigenio; debido a
que la malicia está presente en todos los demás humanos menos Jesús y María,
porque es una ley universal, entonces cabe que el no tener malicia equivale a
tener malicia cuyo valor es en negativo y en cantidad infinita. Como Dios es
omnisciente, cabe que Él pueda saber perfectamente la graduación de una cualidad
incuantificable, ya que las cualidades de una cosa son reales pero invisibles.
Cabe que Dios pueda, como dominador y administrador de lo creado, manipular los
valores reales, y cabe que ésta potestad esté solo en Jesús, permitiendo que solo
Él tenga la capacidad de borrar la malicia para los miembros de Su cuerpo
místico, cosa posible por la acción emancipadora que emana sobre uno al pertenecer
al cuerpo místico. En otras palabras, solo Dios puede dar la gracia
sobrenatural para vencer al mal innato del hombre.
Dios
Padre le dio a Dios Hijo un reino. Y ese reino de paz y
protección está en ésta vida alcanzable. De hecho el reino está colonizando la tierra. Siendo un reino ordenado por
Jesús, Dios mismo, cabe que sea una
jerarquía.
En la jerarquía hay algo que es más y
algo que es menos, esto evidencia la graduación, los grados; toda agrupación
humana está articulada por los distintos agregados de sus miembros, ya que la
realidad en sí está jerarquizada y ya que uno puede saber las cosas terrestres
con las celestiales, cabe que la sociedad humana esté escalonada, teniendo
distintas comunidades llevadas de distintos portes que se estaquean unos encima
de otros; tomar nota de los grados, de la graduación entre escalones de
cualquier sociedad, es un acto que le corresponde a la justicia, porque es ésta
la que con equidad administra el orden del cual nace la graduación en primer
lugar. La medición es una Función de la
Justicia.
Como la medición es una Función de la
Justicia, y sabemos que Dios inmutable e interesado en Su creación no quiere
romper la simetría celeste. Ergo: así como Dios Padre dio un reino a Dios Hijo,
así el Hijo tuvo que dar un reino a sus Apóstoles, para medir y ajusticiar con
el modelo del Logos encarnado, cual es conocimiento de Dios que solo Jesús ha
otorgado, porque vimos que Él es la Raíz, que es el dogma. Si no entonces
rompería la simetría. Evidenciaría un Dios ocioso, cuyas Funciones no están
ejecutándose. Entonces Jesús dio un
Reino a sus Apóstoles.
Los apóstoles tras la resurrección
recibieron este reino, porque Jesús adquiere el carácter real que le pertenecía
a Adán como Rey solo después que sube a sentarse a la derecha del Padre.
Sabemos que en Su humanidad Jesús era
hijo de un maestro de la obra, con lo que por reflejo al transmitir el Reino a
sus Apóstoles les pasó el control como maestro de la obra que Él comenzó. La
obra es la reconexión entre Dios y el hombre, entre el Cielo y la Tierra. Y por
estar entre el cielo y la tierra como lo está un puente entre los dos lados de
un río, por analogía se les llama a los que administran el reino con el nombre
de pontífices, del latín pontifex
que es hacedor de puentes. Y así como vemos que la jerarquía angelical tiene Arcángeles
que presiden a los ángeles, que actúan por orden de Dios, para mantener la
simetría es que debe preceder y ordenar a los pontífices uno al que llamamos el
Pontífice Máximo.
También podemos decir que el Pontífice
Máximo ha recibido el poder de Medir justamente, lo que es el discernir aquello
que es ortodoxo de lo heterodoxo. Y si este se equivocase en doctrina, entonces
no reflejaría la verdad objetiva, ya que Dios no es ocioso e inmutable Él mismo
es quien continúa midiendo y ajusticiando directamente, cosa que apropiamos a Su
Logos. Jesús es el Pontífice Máximo.
Y los que no pertenecen a éste reino,
no participan en el orden jerárquico terrenal, no son actores en la obra de
Dios. Y si por apariencias parecen actuar acercándose a la obra real, si no
están con el deseo de participar en el reino Apostólico, por mucho que actúen
no son más que meta-actores, interpretando una obra acerca de la obra de Dios,
pero que no es la obra de Dios en sí. Por lo que si pareciese que alguno de
éstos recibe algo de Dios, no sería realmente Dios actuando sino simplemente
las Funciones ajusticiadoras moviéndose para complementar la obra de la obra de
la que ellos actúan. Aquellos que están fuera del Reino, están abiertos a la
incursión del error, de la herejía, del non servum, entonces los que no están en el Reino son presa
de los adversarios de Dios.
Lo que la razón por proceso de lógica
nos enseña de la realidad objetiva llámesele doctrina lógica. Que es como nos
hemos operado en éste documento. Porque nace de la operación del intelecto,
imita el orden celeste en que el Logos de Dios es por quien las cosas son
realmente entendidas; Luego como la sociedad del Reino Apostólico no solo es
una operación de, sino también operadora de Funciones ajusticiadoras en sí,
cabe que el Reino sea el medidor de la realidad objetiva. Y además, ya que el
Reino fue directamente creado por Dios éste no puede ir en contra de la verdad
objetiva. Entonces, lo que el Pontífice Máximo declara como doctrina, es
realidad objetiva. El dogma es realidad
objetiva.
Debido a que el Reino es una sociedad
creada directamente por Dios, el cual actúa como árbitro de la verdad absoluta,
el Reino hereda la santidad de Dios. El Reino
es Santo. Comparte entonces como parte del más amplio Imperio de Dios, que contiene el Cielo, pero están diferenciados
en que la mutabilidad del mundo en
que el Reino se ejecuta define al Reino perfecto como en guerra y asedio contra el mundo, entonces es militante. A diferencia del Cielo que
ya triunfó por el acto de la
Encarnación donde la voluntad humana cooperó con la voluntad de Dios, por eso
la llamamos triunfante.
Ya que las almas en el purgatorio tienen
su fin en el Cielo, pero están en el Hades, por simetría cabe que nosotros que
estamos por jerarquía como sus superiores, así como los ángeles y santos lo
están para nosotros, podamos entonces pagar algún refrigerio a sus almas
auxiliándolos, lo que se traduce en acelerar su llegada al Cielo. Las oraciones nuestras ayudan a las almas
en el Purgatorio.
Y ya que es una milicia, este Reino
pelea contra el adversario entonces, porque pelea contra los efectos del non
servum, y busca reorganizar todo bajo la doctrina de Jesús Rey de la creación.
Y ya que el que no está con nosotros está en nuestra contra. Todo el que no
esté en el reino es por defecto enemigo de Dios, enemigo de la humanidad
redimida. Poniéndose en el mundo como adversarios se afean el espíritu, ya no
son los humanos que Dios creó. Todo el
que está afuera del Reino es enemigo de la humanidad.
Ya que todos los humanos estaban
contenidos en Adán, todos tienen permiso para ser re contenidos en el nuevo
Adán, por lo tanto el Reino es Universal, o en griego se diría que es una
sociedad católica. Y la misericordia de Dios no sería perfecta si esta verdad
no fuese propagada, dejando que los hijos de Adán sigan muriendo cuando podrían
tener la vida eterna, por lo tanto y como el Reino es militante hay que
propagar esto a todas las gentes, mas no se puede obligar a nadie a entrar
porque si no es por voluntad propia eso rompería la simetría, Dios no determina
el camino de la gente y por lo tanto Su Reino tampoco puede obligar a todos a
entrar. Claro que, una vez dentro del Reino la obediencia a la jerarquía es la
nota de identificación para permanecer dentro de la misma; o con nosotros o en
contra nuestra.
La cooperación humana para la
salvación es todavía requerida entonces, siendo necesaria la obediencia, y
siendo el Reino una monarquía la obediencia llega hasta el monarca. Sigue
entonces que así como la obediencia sube hasta el monarca, el poder baja del
monarca, siendo él un reflejo de Dios, puede también él administrar potestad y
autoridad a otros bajo él, llamémoslo jurisdicción
universal.
Si Dios separó a un lote del mundo,
reclamándolos para sí, en efecto los sacralizó. Por simetría sigue entonces que
aquellos que reciben potestad y autoridad pueden sacralizar, santificar o
bendecir cosas en el espacio y en el tiempo. Si Dios y una humanidad cooperante
han pactado la operación salvífica en el tiempo, no podríamos negar que Jesús,
que es Dios, no haya establecido en el mundo natural un orden en su Reino que
refleje la susodicha Función. Ergo, así como fue providencialmente ordenada la
Función ajusticiadora que reclamaba la salvación, cabe que tuvo que ser
ordenada en el tiempo, en y por el Reino Apostólico una forma periódica en que
se efectúa la misma función salvífica como en ciclo. Tiene que ser en ciclo, ya
que el tiempo ya no tiene derecho a avanzar, porque creemos que la encarnación
de Jesús es la obra culmen que nos revela la totalidad de Dios dentro de la
creación, seguir más allá de eso sería superfluo, no se puede porque la
creación finaliza en Cristo. Pero vemos que el tiempo avanza, como dijimos
antes, por la misericordia de Dios que dilata el tiempo con tal de salvar de su
juicio a los hijos de Adán. Ya que con éste fin fue hecho el sacrificio de la
cruz, para permitir la anexación de los hijos de Adán, entonces el propósito de
esa Función en el tiempo dentro del Reino Apostólico es la reproducción del
sacrificio de la cruz. Tal cual es posible para la Función, que es ácrona,
llamemos a este acto un rito.
El rito debe partir de una raíz no
creada por mano humana, sino por la de Dios, y ser crecida por los miembros de
la sociedad mística del Reino, precisamente porque así refleja la realidad
invisible de la revelación y redención más la cooperación humana.
Al actuar en el natural y terrenal
mundo con el rito, no solo es el espacio físico el que es excitado, sino que el
espíritu está actuando igual a como actuó con los santos que instituyeron el
rito. Si está el actuar está la intención, si hay intención hay cogitación, y
donde están ambas está el espíritu. El espíritu ahora ocupa la misma coordenada
que todo el linaje físico testifica en el mundo terreno. Una cadena de santos.
La cadena de Santos ha de existir
fuera del tiempo, ya que la ley de los sentidos y las leyes que rigen el mundo
material quedan anuladas allí, donde todo es sobrenatural. Es un innumerable
senado compuesto por los Santos de todos los siglos, son de cada siglo, pero
debido a que la Cabeza y el rito son atemporales, todos los santos viven
conmigo al mismo tiempo que yo vivo, además que Dios les rescató de la muerte,
por lo que Dios es Dios de vivos no de
muertos.
El rito es un enlace con el pasado,
que no es pasado, sino presente. No es figurativo, sino literal, en el físico
mundo terreno es alegórica la unión por la tradición, pero en el mundo celeste
la unión es literal.
Sigue que, si el Reino está bajo el
poderío y autoridad de los apóstoles, el
Reino está en manos del cuerpo místico. Sigue que para mantener simetría el
cuerpo místico tenga también que padecer su propio calvario y cruz. Cual
también se vería reflejado en el Reino. Tiene
que haber un calvario de la sociedad de Dios.
El reino es una congregación que se
autogobierna, en latín congregación es ecclesia, o Iglesia. Debido a que engloba la totalidad de la humanidad es que
le llamamos Iglesia Universal, o en griego Católica.
Que recibe su autoridad por ser la única que mantiene sostenida la Verdad Objetiva
tal cual fue entregada a los apóstoles, por esto es también Apostólica. Siendo uno el bautismo, y
uno el reino, cabe que solo haya una
sola Iglesia.
Y ya que no hay otro nombre por el
cual podamos ser salvos excepto el de Jesús, y es ésta iglesia el reflejo en la
Tierra del Reino celeste que es la salvación, cabe decir que no hay salvación
fuera de ésta Iglesia. Por lo que todos cuantos no estén contenidos en el nuevo
Adán, y obedezcan la Verdad Objetiva del Dogma, no están en Dios, y se quedarán
ya sea en el Hades, con eternas sombras, o peor en el infierno con eternos
tormentos.
Podemos estar seguros que la ciencia
experimental del hombre sigue intacta, porque Dios no crearía algo solo para
aniquilarlo. La ciencia angélica permite conocer una cosa perfectamente, pero
la ciencia humana permite descubrir más de una cosa, por lo que tener ambas
ciencias quiere decir que un hombre redimido puede saber más de una cosa por
sobre el límite de información que puede contener, con lo que puede transcender a niveles de sapiencia
más allá de todo delimitador de la realidad.
Y no puramente en espíritu sino
también físicamente. Ya que si el hombre ha transcendido el tiempo. Cuando
antes tenía que elegir entre un local u otro, la línea de eventos fijándose en una
sola locación, ahora no hay límite para el número de lugares en donde el hombre
redimido pueda estar, con lo que es virtualmente omnipresente, capaz de asistir
a cualquier lugar que él desee al mismo tiempo que asiste a otro. Simplemente
empieza a existir en ambos locales al mismo tiempo. Este fenómeno lo llamamos bilocación, y añade una dimensión
temporal bajo el dominio del Adán redimido.
Constituyó
al hombre capaz de ver y entender realidades superiores. Con
ojos que penetran la esencia real y absoluta de las cosas, una visión donde no
existe el gris y todo puede ser o enteramente bueno o enteramente malo, Adán tiene una mente infinita. Con
mente infinita Adán ahora puede ver a Dios, cuya visión es una infinidad
cardinalmente superior a toda otra infinidad natural. Siendo la visión de Dios
incapaz de medirse por un ratio numérico, decimos que es irracional,
incomprensibilísima a mentes finitas.
Toda crónica necesariamente habla de
un protagonista, o una serie de deuteragonistas, quienes se comportan a
similitud del Adán personal en sus propias historias, o el Adán universal para
una narrativa descentralizada. Siendo el universo que tratan ambos un mero
verso que habla de una realidad metafísica al mismo tiempo que de una física,
es una historia parabólica. Entonces, en cualquiera que sea la historia ese
verso tiene que girar en torno a Adán, sino no sería un verso. Adán tiene que tener el privilegio de ser
el protagonista principal en todo sino no sería el Adán que definimos,
categóricamente sería otro.
E incluso si existiera algo que Adán
redivivo no pudiera hacer, Adán tiene
margen de mejora infinito.
El estado de resurrección, donde no
hay imperfección, ha de traer a totalísima perfección las gracias naturales, y
ya que Adán era el zenit de la humanidad por la natural gracia de haber sido
hecho fundamentalmente distinto al resto de humanos, no solo continúa siendo el
zenit sino que su culminación es ahora infinita y absoluta.
El ámbito en que Adán reside
post-redención es el Cielo en la Tierra. Y el Cielo es la fundamental realidad
última y verdadera, ya que todo lo que podría ser o no ser, o lo que sea que
pudiese transcender esta dualidad matemática, solo puede ser entendida en
relación al Cielo.
Cada aspecto de la existencia
conceptual son meros pliegues alrededor del inaccesible reino del Cielo, y el
salto del algo a la coordenada inaccesible, es como el salto de la nada al
algo; en donde el mal categóricamente no puede entrar. Del Cielo supimos emerge
la Ley de Dios, la cual permea e informa toda la realidad, incluido el mal está
sujeto a la Ley, con tal de acelerar y ejecutar la Voluntad de Dios sin que sea
su intención ni parte de su saber. Por lo que incluso cosas que ontológicamente
se opongan a la Ley están obligadas a seguirla. Siendo la Ley absolutamente
inescapable, por ser realidad objetiva.
Con lo que consideramos al cielo como
inaccesibilísimo, pero el humano redimido tiene acceso a nuevos e
incomprehensibilísimos ámbitos de realidad. En este punto, hemos superado los
límites de nuestro lenguaje, y nos hallamos en el reino especulativo. En esta
etapa, los conceptos fundamentales que nos permitían atar por cognición o
hacerlos incognoscibles, han sido superados. Adán ahora existiendo más allá de las limitaciones de todo límite
conceptual mismo en el orden cósmico.
Adicionalmente, este nuevo paradigma
todo regresa a como era pre-caída, lo que quiere decir que todo el universo
ahora es irreduciblemente infinito. Encima de infinidad espacial, ahora el
tiempo mismo cesa propiamente dicho, ya que no muta más, sino que se amplía.
Cada instante que un humano redimido está vivo está creciendo en fuerza, y
categóricamente no pueden debilitarse, ya que eso sería mutabilidad, cosa que
no tienen.
Existiendo como reflejo quiral de
Dios hace al hombre semejante a Dios, por lo que no teniendo nada que
obstaculice su conocimiento de la Deidad, contempla siempre, por su pureza, la
Imagen del Padre, Dios Logos, a Cuya imagen él mismo está hecho. Se sobrecoge
al contemplar esa Providencia que por medio del Logos se extiende al universo,
elevándose por encima de las cosas del sentido y de toda apariencia corporal,
pero adhiriéndose a las cosas divinas y perceptibles al pensamiento en los
cielos por el poder de su mente. La
pureza del alma es suficiente en sí mismo para reflejar a Dios.
En la escala de poder Adán se
posiciona en la cima final como absolutamente
extra-versal.
Tabla
15
Rehusar
evidencia directa del bien empírico es de hecho imperdonable, por ser el pecado
de los ángeles rebeldes.
Si la naturaleza humana redimida es
tan maravillosa como definimos en el artículo de Adán, Dios lo ha de ser más.
Los atributos de Dios son siempre
aquellos que son la suma máxima concebible para la mente racional.
Dios entonces ha de transcender el
mero acto de Ser, porque el Ser al ser un calificador sigue que es un
delimitador más, confinado por o agujereado por el no-ser. Empero ya que el
no-ser es parásito del Ser, entendemos que de por sí ha de haber un no-no-ser,
ya que entendemos mejor el Ser por el no-ser, en el plan idóneo y original de
Dios habría de haber lo mismo un no-no-ser que sigue sin Ser. Por lo que, en
cualquier universo, Dios transciende la dualidad matemática del Ser y su
alteración. Por lo que, la Divinidad de Dios es un punto desde donde no se
puede ver más allá de cierto horizonte en el cual toda ciencia falla y no halla
punto estable alguno, tal punto en donde colapsamos hayamos una singularidad.
Pero entonces, al decir “Dios es
Dios” también estamos diciendo que “Dios es Anti-Dios” porque transciende la
dualidad matemática del Ser, conteniendo
en sí aquello que transciende. Pero esto es lo mismo que decir que uno es
igual a cero, cosa matemáticamente imposible en nuestra realidad. Entonces los Nombres de Dios son empíricamente la
Divina Esencia revestida de cualificación. Por lo que tener los nombres de
Dios es tener a Dios, pero Dios trasciende todo nombre, porque trasciende
aquello que trasciende el Ser, el Cielo, por lo que cualquier conocimiento o anti-conocimiento de Dios está
fundamentalmente incompleto.
Ya que Dios hizo al hombre a su
imagen y semejanza la creación contenida en Adán comparte su naturaleza el
contener su anti-ser, a esto en el alma humana llamémoslo annata. Ya que Dios
es reflejado en el annata queda decir que la
naturaleza humana en su estado más básico es en realidad una naturaleza
idéntica a la divina.
Dios es un espíritu al ser
incalculable y precede al hombre, que también es espíritu pero finito, por lo
tanto al ser posterior a Dios el espíritu del hombre hereda del espíritu de
Dios. O sea que somos hechos a imagen y
semejanza de Dios.
Dios es un objeto fantástico no
identificado, sin definir, e indefinible por
definición. Misterio radical—ningún concepto, nombre, o lógica puede
contenerlo.
Esto implica que la nada o khara
existe en el algo, y el algo existe en el khara. El vacío es la verdadera forma
del universo, y las formas son vápidas.
La perfecta Justicia y la perfecta Misericordia de Dios solo
son apreciables por la ofuscación que sufrió la creación en primer lugar. Entonces
pareciese que en el universo original no se hubiera apreciado ni la Justicia ni
la Misericordia de Dios.
Luego, no implicamos que el Ser no
puede ser entendido por sí solo. Ya que si la medicina es algo bueno, no puede
ser bueno solo porque quita la enfermedad, porque la enfermedad es un error, y
aunque el error justifique la rectitud de la medicina, no cabe que la rectitud
pierda justificación si no existiese el error, porque de ser así entonces el
error hallaría razón de ser, cosa imposible porque Dios no creó el error y solo
Dios es el fin último y la razón de la totalidad. La medicina siempre hubo de existir, que cure enfermedades es un efecto
secundario.
De la misma forma, la Justicia de
Dios tendría primero el deber de medir las distancias entre las cosas en la
jerarquía celestial, su lote en la creación. Y la Misericordia de Dios debía de
tener solidaridad con los elementos más bajos.
Si la belleza de un algo se puede etiquetar en el mundo
material, cabe que la diferenciación de esas distintas bellezas se mantenga y
exponga a más diferenciación en el Cielo. Con lo que la belleza de una prenda y
otra se disfrutarían en su totalidad por separado, pero al mismo tiempo, cosa
posible por la bilocación, ya que es lógico que no sea solamente el cuerpo
bilocado sino la percepción misma. Ergo, así como distintas fuentes de luz
generan múltiples sombras de un solo objeto, así la totalidad de las luces de Dios cual es infinita genera
infinitos universos personales para cada alma salvada. Dando Dios una
circunspección infinita a todos los miembros del Cielo, con tal de que todos
cómodamente habiten en sus moradas.
Ya que morimos, cada sufrimiento es
finito en esta vida, todo vuelve siempre al nulo, y ya que el mundo es Khara y
todos los biomas son vacíos transitorios, la realidad es entonces irrealidad, y
la impermanencia del sufrimiento humano termina por cancelar el sufrimiento en
sí. Al estado mental de aquel que entiende esto lo llamamos ataraxia, que significa sin turbación,
que es el memento mori para todo organismo viviente.
Todo set infinito y cognoscible es menor que la infinidad de Dios que es
absoluta e incognoscible, y trasciende la totalidad de infinidades. Darse
cuenta de la inmensidad y eminencia de Dios otorga ataraxia al considerar las actitudes de Dios para con la humana
creatura, condescendiendo a un nivel humano no hay nada más humilde que Dios.
El deseo es la fuente de los kleshas,
cabe entonces que para purgar los kleshas se tiene que abolir el deseo, pero
abolir el deseo incluye el deseo de abolir el deseo. Una aparente paradoja.
Resolvimos que Dios es la satisfacción final del alma, y el alma no descansa ni
puede ser purgada sin Dios. Luego ya que es el Logos algo que acompaña al
hombre hasta después de la muerte cabe que Dios
es la herencia final de los bienaventurados. Ponderar y rumiar esta verdad
también otorga la ataraxia.
Dios es piedra inamovible,
incontrovertible, perfecta y verdadera realidad objetiva y última verdad
suprema e irrevocable. Que nos amó de forma irrenunciable, y nos mantiene en el
tiempo, esto también otorga ataraxia.
Ya que Dios Hijo es atemporal, el que
se mueve de acuerdo al Logos se mueve de acuerdo a aquello que trasciende el
tiempo, en su actuar profetizando o
leyendo el futuro, acto que llamamos yomi,
japonés para ‘lectura’ y es lo que hace un luchador cuando predice lo que su
oponente va a hacer antes que lo haga. Moverse con yomi es moverse de acuerdo
al Logos eterno cual es inefable, en tal caso el adepto que se mueve con yomi
adquiere una eternidad adyacente. Moverse con yomi es moverse de acuerdo a la Voluntad
de Dios, cual es la voluntad original del hombre, cual es en sí vacía, a esto
llamamos el principio de no-actuar, ya que no es ni la acción ni la inacción lo
que nos ocupa si no la no-acción.
Debido a que el bien está completo e
ilimitado en el Logos, moverse con yomi es moverse con el bien objetivo, con lo
que hacemos la totalidad del bien al hacer un solo bien. Moverse con la
Voluntad de Dios nos hace libres, siguiendo las inspiraciones del Espíritu
Santo vemos entonces que el mismo espíritu es un intermediario entre nosotros y
Dios, que nos arma como un puente entre el Cielo y la Tierra, por ser
constructor de puentes podemos decir que el Espíritu Santo es pontífice, o también que es nuestro sacerdote que se encarga de
sacralizarnos.
Ya que seguir la Voluntad de Dios nos
abre las puertas del cielo, podemos decir que el Espíritu Santo es nuestra
llave al Cielo, así también es lo que nos suelta de nuestros pecados y nos
endereza para que tengamos más quiralidad, con lo que es una llave para la
Tierra también. El Espíritu Santo es
llave del Cielo y de la Tierra.
La inefable gloria de Dios Padre es
comunicada solo al Hijo, y del Hijo y del Padre conjuntamente procede el
Espíritu Santo que nos comunica la gloria de forma amena y cercana, así como la
Luna nos comunica la luz del Sol de forma amena, así también el Espíritu Santo
es la Luna de las devociones.
Almacenar Verdades Doradas es el
camino de los tektones. El tektón se mueve con Yomi, su quiralidad es extensa y
sus méritos incomparables, ya que no se arma con sus propios méritos sino con
los de Jesús.
Tabla
16
Así como hay un salto de fe para
creer en Dios Padre, y un salto de esperanza para creer en la encarnación de
Dios Hijo, así también hay un salto de caridad para creer que el Espíritu Santo
opera a través de los tektónes.
Hay doce tipos de tektones, están los
hombres que se han mantenido fieles a la doctrina de Dios y no han defectado a
la mentira, aquellos que tienen amor a la verdad. Llamémoslos como de la tribu
de Judá.
Están las naciones que históricamente
pertenecieron a la religión de Jesús pero que terminaron por abandonarla,
seducidos por pasiones desordenadas profanaron la sede de su padre. De entre
estos se guardará unos que tengan amor a la verdad, porque entre ellos hay
corazones valientes que no tienen concilio con los pusilánimes. Llamémoslos
como de la tribu de Rubén.
Luego junto con Rubén están los que
se abstuvieron de pelear contra la incursión de los errores, pero mientras los
de Rubén eran muy débiles para pelear estando acostumbrados a una vida pacífica,
estos a pesar de ser pastores eran fieros guerreros. Son entonces difusores de
la Verdad, por lo que son recompensados como administradores en el reino.
Llamémoslos como de la tribu de Gad.
Luego están los que como Gad,
naturalmente son aptos para prosperar. Son los que mantienen la esperanza de
una restauración y por eso trabajan para la mantención del reino. Llamémoslos
como de la tribu de Aser.
Luego son los que aman la Verdad por
la tradición exitosa que tiene como comprobante y prueba de su eficacia.
Llamémoslos como de la tribu de Neftalí.
Luego están los réprobos y apostatas,
aquellos que conociendo la Verdad prefirieron la mentira y por ello son reemplazados
por otros más meritorios. A su reemplazo llamémoslos como de la tribu de
Manasés.
Luego están los más abrasivos y bravos
por el celo del Dios vivo, aquí están reunidos los que no aceptan la mentira y
la combaten cuestionando todo hasta encontrar la verdad. Llamémoslos como de la
tribu de Simeón.
Luego están los que igual de celosos
por el Dios vivo que Simeón, buscan la verdad objetiva en el rito y en la pura
latría. No solo administrando el reino sino que administrando a sus ciudadanos.
Llamémoslos como de la tribu de Leví.
Luego están los que no tienen celo alguno
por la Verdad, sino que de forma simple observan la realidad y no aceptan la
mentira porque no es lo más óptimo. Sostienen el amor a la Verdad porque la
prosperidad evidencia que la Verdad merece ser seguida, como Neftalí.
Llamémoslos como de la tribu de Isacar.
Luego están aquellos que no tienen
nada en éste mundo, que viven buscando un escape para el sufrimiento y para las
peripecias de la vida. Estos no tienen corazón doble, amando el mundo y a Dios,
sino que solo tienen amor a la verdad por ser aquello que les puede salvar.
Llamémoslos como de la tribu de Zabulón.
Luego están aquellos cuyas gracias
naturales los hace particularmente capaces para amar a la verdad y seguir sus
normas. Con lo tal, acá se referencian a los que son predilectos por Dios para
las obras de convertir a otros, pero cuyos esfuerzos los terminan por abrir a la
persecución por su fidelidad. Llamémoslos como de la tribu de José.
Luego están los más jóvenes, los más puros
e inocentes corazones cuyas gracias naturales les permite ver la realidad como
es. Llamémoslos como de la tribu de Benjamín.
Vale la pena decir, que uno podría
pertenecer a más de una de estas tribus al tener dos o más causales por elejir
la Verdad,
Ya que el Logos es con lo que Dios
creó el universo, y ya que el hombre es la suma de la creación, el hombre es el
reflejo del logos, es luego un ídolo. Pero intentar hacer un ídolo es intentar
crear una creación principal lo que es igual a intentar robar a Dios el derecho
que le corresponde solo a Él, el de creador principal. Es luego la vanidad e
impiedad máxima; todas las formas están vacías, pero paradójicamente son
sagradas. Por el otro lado, hacer creaciones secundarias son un reflejo del
Dios creador lo cual es natural en el ser humano. Por lo tanto,
no afearas el alma humana corrompiendo
el orden principal de la creación.
El alma humana ha de tener una
primera potencia, la potencia del ser, que llamaremos como ánima, luego estaría
la potencia de la sabiduría, que llamaremos Yah. Luego estaría la potencia del intelecto,
y la llamaremos Shaka, que es la inteligencia que contiene de forma embrionaria
la plenitud del saber o sea que es el reflejo del Logos en el alma humana.
Luego hay dos emanaciones que vienen del ánima, y son alimentadas por sabiduría
e intelecto, y es el amor o misericordia al que llamaremos Jizo, y la justicia
a la que llamaremos Yama. De la harmoniosa cooperación entre Jizo y Yama nace
la verdad, bondad, y belleza en el alma humana que la asemejan a su creador. De
ignorar justicia y amor nace la mentira, malicia, y fealdad en el ser humano
que lo alejan de su semejanza a Dios. Así vemos que hay siete distintas
emanaciones del ánima humana.
Llamemos al supremo conocimiento como
bodhi. Debido a que Dios Padre es el originador de Dios Hijo a su vez que Dios
Espíritu Santo, cabe que solo Dios Padre sea el conocimiento final y supremo,
porque es una persona que no es generada por ninguna otra. Entonces Dios Padre es bodhi.
Entonces, ya que el Tektón busca
hacer la Voluntad de Dios este busca hacerse a sí mismo más reflejante de Dios,
desea aumentar su quiralidad, este deseo de ser Bodhi llamémoslo Bodhisattva. Ya que Jesús como nuevo
Adán se mueve con yomi en todo lo que hace se puede decir que el camino del
Bodhisattva es el camino que Jesús trazó, con
lo que nadie va al Padre si no es por Jesús.
Queda decir que el ritual, la meditación
y la sabiduría son inseparables. Todos son signos interiores de Gracia. Trascendiendo
el sufrimiento mediante la alineación con el absoluto. El ritual conduce al
vacío, el cual es la verdadera semejanza divina.
Ya que nadie va al Padre excepto por
Jesús, es lógico decir que el Padre se encuentra satisfecho en el Hijo.